ADIÓS A RICARDO PIGLIA

Letras Editorial Murió Ricardo Piglia

Ricardo Piglia | Foto de Archivo

Ricardo Piglia | Foto de Archivo


Gracias Maestro y hasta siempre

Escribir es sobre todo corregir, no creo que se
pueda separar una cosa de otra”
Ricardo Piglia

Con la memoria de esas palabras AZAhAR literario quiso despedir a Ricardo Emilio Piglia Renzi, en un homenaje que incluye no sólo al ensayista, guionista, cuentista, novelista y crítico de la literatura sino también al maestro. Porque, como tal, fue un referente erudito, inquisitivo y provocador, generador de la polémica a la vez que generoso inspirador de futuros talentos.

Resulta oportuno, entonces, agregar a la memoria de una obra literaria ya inserta en el patrimonio de los creadores formidables, este legado espiritual y acaso inadvertido por el gran público, de un tutor de las letras que dejó una marca indeleble en sus discípulos. Su magistral conocimiento de la literatura universal, unido a su profusa y dadivosa inclinación a compartirlo, forjó en cada asistente a sus clases y seminarios otro vehículo de la preservación del arte de escribir y de la pasión por la lectura.

Ricardo Piglia nació en Adrogué, provincia de Buenos Aires, el 24 de noviembre de 1941. Su obra incluye las novelas “Respiración artificial”, “La ciudad ausente”, “Plata quemada”, “Blanco nocturno” y “El camino de ida”, los cuentos “Nombre falso”, “La invasión” y “Prisión perpetua” y los ensayos “Formas breves”, “Crítica y ficción”, “El último lector”, “Antología personal”, “La forma inicial” y “Las tres vanguardias”.

Ya en conocimiento del mal que lo afectaba – esclerosis lateral amiotrófica – Ricardo Piglia resolvió regresar desde Princenton, EEUU, en cuya universidad dictaba clases como profesor emérito, a su natal Buenos Aires, donde trabajaba afanoso en su autobiografía, “Los diarios de Emilio Renzi, dividida en tres volúmenes: “Años de formación” y “Los años felices”, ya publicados, y “Un día en la vida”, de publicación prevista para el corriente año.

AZAhAR literario ha decidido celebrarlo en efímera despedida, en la certeza de que al revisitar su obra, al inaugurarnos en ese su legado final donde nos cuente “Un día en la vida” de su vida, volveremos a ser con él y para él. Gracias, Maestro, y hasta siempre.