ÁNGEL

Letras y Vídeo José Maria Martinelli

Video Art José Maria Martinelli


Video arte del artista argentino José Maria Martinelli, director de cine y video. Martinelli ha realizado numerosas exhibiciones tanto en Salta, su provincia natal, como en Buenos Aires y Londres donde reside actualmente. Nos cuenta en el siguiente relato el proceso creativo e historia personal que inspira la pieza Ángel:

Dedicado a mi adorable compañera Rachel.
Estaba triste, viviendo una de mis mayores tristezas. Tenía fecha de exhibición en el Museo de Arte Contemporáneo de Salta, donde vivía. Hice un video de un abrazo porque yo lo necesitaba. Recuerdo que un amigo artista me dijo: “Martinelli, estás tirando una piedra al mar con ese video ¡Algo va a venir!”
El video se proyectaba en una sala oscura donde estaría por un mes. Al día siguiente de la inauguración, sábado 6 del 6 del 2009, fui al Museo, donde permanecía una parte mía, el Video proyectándose en loop como cobrando vida propia.
Vi entrar una mujer, me gustó mucho. Era rara, extranjera, piernas largas, cabello rubio y ojos verdes o celestes grisáceos. Me acerqué y le pregunté: “¿Viste el video de la sala de abajo?” Ella me miró sonriente, pero no entendió mis palabras, así que llamé a la Curadora del Museo que hablaba inglés, intercedió por mi y le preguntó si había visto mi obra. La extranjera respondió que no.
Fuimos hasta la sala y la vimos juntos. Ocho minutos y medio. Al terminar el video Ella sonrío. Le gustó -pensé-, y yo también sonreí. Caminamos mirando una exhibición de fotos y luego nos sentamos. La miré y le dije: “Tus ojos son hermosos.” Ella no entendió pero se sonrojó como si hubiese entendido algo. Y me besó, me besó en la boca. De pronto el mundo, el aire, el todo fue bello. El tiempo se detuvo y cambió de dirección. La besé también, nos besamos, nos besamos sin poder parar.
Arreglamos para vernos a esa noche. Nos encontramos y nos volvimos a besar, fuimos a una nueva exhibición de arte, nos seguimos besando y fuimos a mi casa, directo a la cama. Ella se sacó la ropa, yo también.
Era todo hermoso, y hermosa la manera de aferrarnos el uno al otro, y no recuerdo cómo nos dormimos, pero nos despertamos abrazados al día siguiente, y allí estaba Ella, seguía allí con su hermosa mirada.
Aunque ella no hablaba español ni yo inglés, en algún modo quedamos en vernos esa misma noche. Nos volvimos a besar y ella se fue. Me quedé parado mirando cómo se alejaba.
Esa noche volvimos a disfrutarnos los dos entre las sábanas. A la mañana siguiente me dijo que tenía que irse esa misma tarde. Viajaría a Río de Janeiro por 15 días para terminar su estadía de 6 meses por Latinoamérica junto a sus amigos, para luego volver a Londres a continuar con su trabajo e iniciar la rutina.
Le pregunté si después de esos 15 días le gustaría volver y vivir conmigo en Salta. Ella sonrió, yo sonreí y esperé. “Espérame”, me dijo.
Su nombre era Rachel. La esperé, volvió, decidió perder el ticket de regreso a Londres.
Se quedó a vivir conmigo en Salta, Argentina.