ARGENTINÍSIMA

Letras Luciano Deraco

"Argentina Flameante" Collage Viviana Lombardi

“Argentina Flameante” Collage Viviana Lombardi


 

Que la crisis es global es algo que en Argentina parece que no se han enterado. Los kirchernistas, resentidos, le echan la culpa de todo a Macri, los macristas le achacan las causas del malestar social a la “pesada herencia”. En este país, como un eterno juego perverso, la democracia representativa se debate entre sus némesis predilectas: la retórica populista por un lado y la ultra derecha reaccionaria por el otro.

Algún europeo trasnochado, con varios ácidos encima y la cámara de fotos colgando de su cuello, puede comprar de antemano varios de los envases falsificados de las cuasi sociales democracias del cono sur: emocionarse ante el cadáver del difunto padre de la patria bolivariana, alegrarse por la reelección del presidente indio en Bolivia, impactarse ante la austeridad de Mujica o celebrar el reingreso a la “militancia” de la juventud en Argentina. Nada más alejado de la realidad, la democracia representativa, con su facilidad para reinventarse, nos ofrece una y otra vez su zanahoria preferida, esa que perseguimos como burros sudacas atados, quizás precisamente porque preferimos no desanudarnos nunca. Meras oscilaciones discursivas: antes recurrían a la dictadura, ahora se valen de candidatos mediáticos, sonrisas y buenos modales que zigzaguean entre peroratas efectistas con sesgos de una revolución que nunca será.

Pero concentrémonos mejor en Argentina, un país de ciegos guiados por imberbes con anteojeras. Kirchneristas de una militancia que transitan desde hace media cuadra pero que exhiben como si se tratara de una maratón de millas y del otro lado el precipicio, las parcas que antaño nos arrimaron al suicidio amenazando con sus fantasmas de siempre. Por supuesto, no falta el marxista burgués de pasillo académico cuya interpretación de revolución equivale al símil autóctono del Podemos español: el FIT, un engendro trotskista que considera que por dentro de las instituciones que nos arruinan se vislumbra una solución… Solución que no es más que perpetuar las condiciones sociales de existencia que acostumbramos: más hambre, miseria, contaminación y mentira.

Las crisis no terminan si no termina el capitalismo, los problemas que agobian a las jóvenes naciones de éstos rincones del globo son estructurales y es muy inocente (por no decir idiota) creer que se resuelven con parches que sólo eternizan la desigualdad y la exclusión. En la sonrisa y los trajes caros y presentables de cientos de candidatos diseminados como moscas se esconde la pútrida mentira de una esclavitud solapada que cada vez disimula menos su incompetencia para resolver los problemas de las mayorías. La realidad es que no existe el mínimo interés en hacerlo. El poder económico goza silenciosos orgasmos viendo a la madre tierra prostituirse, travistiendo sus bosques en descampados y sus veranos con vientos de huracanes. Nosotros, meras ladillas que engrosan cifras, presupuestos a acotar, necesidades postergadas, forros usados…

Nota del Autor: En este escrito expreso a un nivel muy personal y resumido, lo que opino de la actual situación de la Argentina en el plano político y económico. 
Atendiéndo también a la coyuntura del continente, que se debate entre los populismos reformistas y la ultra derecha, las expectativas nunca cumplidas y siempre postergadas de la democracia representativa burguesa y los absurdos sueños revolucionarios de una izquierda que busca encajar como sea en las instituciones que supuestamente busca combatir.