¿CÚANTO NOS HEMOS PERDIDO?

Letras José Ángel Gozalo Molina

Fotografía Brunela Curcio

Fotografía Brunela Curcio


Desde los inicios de la literatura, ésta se ha considerado cosa sólo para hombres. Tanto es así, que a lo largo de la historia algunas mujeres se han tenido que hacer pasar por hombres firmando con seudónimos masculinos sus escritos o incluso atribuyendo la autoría de los mismos a sus propios maridos para eludir la censura o más bien los prejuicios impuestos por los editores, quienes consideraban que dichas obras no tendrían apenas lectores si estos conocían que salían de la mano de una mujer.

Afortunadamente, hoy en día esto ha mejorado notablemente llegando incluso a revertirse. Prueba de ello es que si consultamos la lista de los diez libros más vendidos en España durante el año 2017, siete de los puestos están ocupados por mujeres.

Aun así, existen géneros donde se da una diferenciación entre sexos a la hora de escribir. Como una norma no escrita que dicta que la literatura romántica o rosa es cosa de mujeres.

Y sí, es verdad, ya que la casi totalidad de las lectoras son mujeres.

Desde su punto de vista resulta lógico que las autoras, siendo también mujeres, se pongan en su piel y sepan interpretar sus sentimientos y anhelos ocultos. Si bien, la novela romántica tal cual era conocida antiguamente ha evolucionado hasta nuestros días dotándose de muchos elementos fantásticos y subiendo mucho de tono.

Sin embargo, no sucede lo mismo con la poesía, un género monopolizado casi exclusivamente por hombres desde siempre. De hecho, los grandes clásicos de la poesía son hombres y no mujeres. Aunque si bien es cierto que cada vez hay más mujeres poetisas que están dándose a conocer y cobrando repercusión en los medios gracias a editoriales que apuestan por ellas y en gran medida a las redes sociales que actúan como trampolín para que sus versos puedan llegar a los lectores.

Curiosamente, el recientemente creado género de los micro relatos, en la novela negra, en la novela histórica si se la paridad entre hombres y mujeres, pues encontramos por igual grandes autores y autoras más que reconocidos cuyos libros de éxito han sido llevados al cine y la televisión.

Otro dato que nos da idea de que la brecha entre los géneros es más pequeña es el gran número de editoras y críticas literarias que existen en la actualidad.

En definitiva, sabiendo lo que hoy sabemos, cabe preguntarse ¿cuánto talento se ha perdido el mundo por ser tal cual es?

No hay duda de que, si desde la antigüedad a las mujeres no se les hubiera negado el derecho a la educación en pos de los hombres, si no se las hubiera relegado exclusivamente al papel de madres y esposas, existirían grandes obras literarias que, desgraciadamente, nunca llegaron a escapar de sus mentes por no disponer de las herramientas y la libertad necesarias para lograrlo.