de TRIÁNGULOS Y TRES

Letras Brunela Curcio

de Triángulos y Tres Letras Brunela Curcio -Foto de Portada-


Despertó, encendió el cigarrillo y sintió el cuerpo desmadrarse por la boca, intentó respirar afanosamente pero las reseñas del whisky, la coca y el sexo fuerte de la noche anterior lo dejaron caer sin energías por el pavimento, semblante de resaca, pereza del post-coito no interruptus. Ella ya no estaba, no dejó nada más que su ausencia y el perfume rancio y barato que compró en aquel mercado de una calle opaca de Triqueno1.

El departamento era sombrío, no por falta de luz que entrase por la ventana, sino más bien por falta de armonía reparadora que encontrase en el descontento una esperanza. Inepto frente a su descuido y su sufrimiento, decidió no buscar más allá de aquello que el día le donase. No veía regalos en el acaecer que despertaba junto al sol, sino más bien un perenne soneto de desgracias y castigos propios ganados, por no merecer más nada que lo único que poseía: su Soledad. En un tiempo remoto se consideró a sí mismo relevante e indispensable, ahora sabía infaliblemente no serlo. No le molestaba, no le preocupaba, hacía tiempo que había dejado de importarle.

 

Mientras lo creó a Él, pienso por qué ha de ser así, cuál es la historia dentro de la historia que lo erigen en tal modo. Pues bien, no existe historia alguna. Simplemente despertó un ayer y descubrió que ya no le importaba el ahora ni el mañana y que su pasado rico en historias interesantes había dejado de saber a orgullo. Perdió la perspectiva. No se debió a nada en concreto.

¿Puede la fantasía convertirse en realidad? Sí puede, ésta que hoy les escribo, es una realidad ficticia que encuentra forma y en esta forma encuentra su valor tangible. Se inventa, se alza, se entristece, se toca y se corroe; es una historia y sus efectos son reales, y en tal caso ella lo es. Es una sinfónica de elementos que en conjunto se procrean y reprimen y conforman -…como me cautiva está esta palabra…- siendo partes del uno y en ese uno del todo inagotable. ¿Cómo dar forma a una fantasía? Haciéndola real. Aún en sus elementos irreales. -¿Irreales?-

Se realzó como pudo. El esófago no le respondía, la faringe no lograba comunicarse con su estómago, sonrió crédulo de su muerte y de pronto, deshinibido, purificó su malestar dispersándolo en el suelo ahora bañado y hediondo. Descubrió entonces que sí había algo que le contagiaba una sonrisa, la esperanza del morir. Para algunos triste consuelo, para él, el único pensamiento inspirador en mucho tiempo. Y no podía dejarlo pasar. Feliz, se bañó, y después limpió y vació la superficie del escritorio sacando vasos y botellas de encima.

Se propuso diseñar su muerte.

Acaparó los libros de su biblioteca, en uno de ellos leyó: “Figura estrictamente convexa que reúne tres segmentos, quienes en su individualidad determinan tres puntos distintos del plano, no son colineales. Polígono de tres lados determinado por Tres segmentos de recta que se denominan lados y Tres puntos no alineados, los vértices.
Uno de sus lados es menor que la suma de los otros dos lados y mayor que su diferencia. El valor de su ángulo exterior es igual a la suma de los dos interiores no adyacentes. Si tiene dos lados iguales, sus ángulos opuestos también son iguales. Tiene Tres ángulos interiores, Tres ángulos exteriores, Tres lados y Tres vértices entre otros elementos.”

 

-Tengo que tener esa figura, la necesito -se dijo mientras miraba la botella de whisky llena que reposaba en su aparador.
-Tenés que descubrir qué hacer primero con esa figura -aclaró una voz dispersa en el tétrico departamento de ventanas majestuosas.

 

Recuperar su atención, de la tensión de ese desafuero transversal representado en sus “nuevas” ganas de restar sobrio -momentáneamente por lo menos-, lo mantenía atento a su necesidad de poseerla. No sabía porque si o porque menos, simplemente quería ser parte de esa figura y encontrarla, sentía que era el modo de obtener su equilibrio.
-Para sostener el equilibrio son necesarios Tres puntos de apoyo. Por ejemplo… el Trípode -pensó.
Buscó entonces material concerniente y concluyó que en la cultura medieval cristiana el Tres es un número perfecto. Y esa figura -que necesita poseer- está conformada por Tres elementos. El equilibrio necesita de ellos.
 

La información y las conclusiones referentes a dichas informaciones fluían incontrolablemente en destellos fugaces y veloces, lo que en toda esta métrica no encajaba, era cómo contribuir -a través de este tipo de indagación- en el diseño de su muerte. No hizo caso a ello, y continuó enhebrando testimonios e ideas porque eran quienes lo dirigían en su descubrimiento oculto. Otro pensamiento volvió a alertarlo: “El Tres simboliza el movimiento continuo y la perfección de lo acabado, así como símbolo de la Trinidad, particularmente porque uno de sus vértices señala hacia arriba, así como en la dirección espiritual y es por tanto considerado por los creyentes como un número celeste.”

En lo que se llama Trimerología2, los seres representados por el Tres son auto-expresivos en muchas vertientes y poseen capacidad comunicativa. En tal caso la Trilitica3 decreta innegable que uno ha de ser, como el número que lo representa, dice que debe ser. “You have to”. Éste mandato instaurado en los órdenes modernos se impuso irrevocable en la cotidianidad superflua de la vida práctica de Triqueno hasta ser parte de su interior constituyente y felizmente apagado. Él, consciente de ello, decidió ser un ermitaño y no calcularlo, aún sabiendo que antes o después sería condenado por la Triy4.

Miró una vez más la botella en la estantería del aparador frente al armario azul, con el espejo tapado por la camisa naranja. Olvidó por un momento que hacía y se dirigió a la cocina para prepararse un triple. Jamón, queso y mayonesa. El Tres lo perseguía y esa figura que necesitaba poseer era parte intrínseca del mismo número, pero aún no experimentaba el cómo.

Entró en su baño minúsculo que, como toda casa, de toda ciudad, de toda provincia, de todo país de Triqueno -su mundo-: contenía Tres ángulos. Las habitaciones, las mesas, las sillas, las camas, todo aquello que se creaba o reproducía estaba dibujado en Tres ángulos. Se preguntó si sería posible explorar una forma distinta. Entendió que su mundo había siempre estado formado por Tres puntos determinantes y no más de ellos. Pensar en formas que representasen conformaciones diferentes era imposible.
Encontró otro libro, en el divisó un mundo desconocido en su apariencia no-tresual5, como solía decirse en su mundo y su país y su provincia y su ciudad y su casa Triquena. Esta figura era según la descripción: circular.
¿Circular? -releyó. Miró las páginas con estupor y después de unos segundos asintió-: Sí, circular. No existe nada real en este formato. ¿O desde el momento en que está aquí, figuradamente representado, existe? Entonces sí existe lo circular. Puedo recrearlo en forma más allá del papel -reflexionó en voz alta, mientras impaciente agitaba sus manos como si dirigiese una orquesta.
Y así fue, lo recreó: cortó su triple en círculo y lo comió. Y le gustó más de lo normal, tenía algo de distinto, era siempre queso, jamón y mayonesa en un pan, pero lo gustó distintamente. Era otro: era circular.

 

Volvió a los libros. Cuántos secretos residían entre aquellas páginas. No recordaba en qué momento los había olvidado en las estanterías, pensar en esta palabra lo hizo volver a mirar una vez más la botella en el aparador detrás de la silla azul, sobre la cual reposaba el bolso negro donde guardaba su pantalón rojo. Sacudió la cabeza y continuó buscando.
Se acercó a la ventana conformada en Tres ángulos y desde su piso alto miró el mundo, reconoció la figura que tanto buscaba poseer. Todo a su alrededor era constituido por esas mismas características. Intentó encontrar el nombre que se le otorgaba a aquella figura descripta en el papel, no tenía nombre. No lo necesitaba, colocarle un nombre era determinarla y ya estaba determinada, consagrada y consolidada en la concepción identificatoria de la sociedad a la que pertenecía, Triqueno. No obstante llamó a la figura Triángulo.

Es humano, necesita ponerle siempre nombre a las cosas.

¿Cómo poseer aquello que te posee? -se preguntó.
Todo aquello que logra ver, todo aquello que logra sostener y crear es todo triangular, siempre ha sido así.
¿En qué modo esta revelación puede llevarme a diseñar mi muerte? -volvió a entristecerse auscultando una respuesta.

 

-No, no todo -me aclaró (a mí, a quien escribe)- una voz dispersa en el tétrico departamento de ventanas majestuosas. La voz se hace eco en mi cabeza.

 

El Triple, el Triple no es un Triángulo -grita, descubriendo su proeza y agrega-: El triple es Circular.

Bocinas triangulares sobre los techos triangulares de Tritos6 con ruedas Triangulares, se acercan a toda prisa hasta el tétrico departamento de ventanas majestuosas triangulares. Entran al edificio y suben a toda prisa unos diez hombres. Se empujan, chocan con la silla azul, pisan el bolso negro que ha caído en el suelo y la pierna derecha del pantalón rojo que ha quedado fuera del bolso. La silla toca el armario azul, cae la camisa naranja y segundos después sobre ella el espejo se fracciona en mil pedazos. Uno de los hombres se tropieza intentando esquivar los vidrios y se choca contra el armario azul que cae hacia delante golpeando el aparador. La estantería se desequilibra, la botella pende en el ángulo inferior derecho del triángulo con el que está conformada, precipitando así sobre otro de los hombres que intenta reducir al explorador de círculos.

Se libera, sonríe. Muere. Vuelve a nacer…

Ahora en círculos.

Notas aclaratorias:
1-Espacio inexistente.
2-Concepto ilusorio para nuestra concepción “Real”. Se refiere a la Numerología -dentro de los cánones de la convención social de los parámetros de nuestra capacidad intelectiva-. En el cuento su significado es el mismo que la palabra que remplaza.
3-Concepto ilusorio para nuestra concepción “Real”. Se refiere a la Política-dentro de los cánones de la convención social de los parámetros de nuestra capacidad intelectiva-. En el cuento su significado es el mismo que la palabra que remplaza.
4-Concepto ilusorio para nuestra concepción “Real”. Se refiere a la Ley-dentro de los cánones de la convención social de los parámetros de nuestra capacidad intelectiva-. En el cuento su significado es el mismo que la palabra que remplaza.
5-Concepto ilusorio para nuestra concepción “Real”. Su significado: no usual -dentro de los cánones de la convención social de los parámetros de nuestra capacidad intelectiva-. En el cuento su significado es el mismo que la palabra que remplaza.
6-Siguiendo el juego, se refiere a lo que conocemos como autos.

 

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