DEL TRADUCIR SIN TRAICIÓN

Letras Vadima Linviroba

Angel & Doppelgänger | Collage VL

Angel & Doppelgänger | Collage VL


A propósito de la traducción de Memento

¿Existe la traducción sin traición? Y ante una respuesta afirmativa: ¿Cómo lograrla? Cabe siempre el preguntárselo, aunque literatos y demás amantes del verbo lo vengan haciendo per secula seculorum. Pues la literatura no es sino el arte de la permanencia de la asombrosa radioactividad vibracional de la palabra. Y por ende, lo único que nos promete – al igual que el universo inefable y la vida misma – es la inmutabilidad del cambio.

A fuer de que nuestra conclusión pueda parecer simplista, apuntaremos sucintamente que tal deseable efecto artístico nace como producto de una artesanía, homologable a la del actor que intenta imprimirle verosimilitud a la impostura, cuando, como todo doppelgänger, respeta a su original en un vínculo de lealtad de sangre. O quizás comparable al sortilegio del vástago que se nutre de la generosa savia creadora para resucitar el parentesco. O acaso haciendo uso de la audacia portentosa del fractal, ese exuberante iconoclasta que perturba su génesis para una reformulación del patrón que lo engendra y prolifera.

Esta breve reflexión sobre el arte de traducir, cuya exégesis implicaría enjundiosos aportes a los ríos de tinta invertidos en el tema, surge a raíz de la próxima presentación en AZAhAR literario de la traducción del cuento Memento desde el original en inglés. Es por todo lo apuntado anteriormente, entonces, que la versión versada al español de dicho relato es más que una traducción, una reescritura.

De común acuerdo con la persona firmante de la narración inaugural, hemos concertado en la idea de que se preserva mayor acatamiento al estilo y la sonoridad de un texto cuando se realiza un trabajo de reformulación sobre el mismo. Como autora de la traducción, deseo entonces enfatizar el placer que tal decisión me causa, ya que los escritores suelen ser particularmente celosos de sus obras.

Hay a mi criterio motivo de regocijo en el haber coincidido en la idea de la traducción como recreación de un acto narrativo. De modo tal que el hipotexto y el texto permanezcan emparentados en la filiación de un ADN molecular que regenera el linaje al respetar el origen.

En principio la literatura como heredad de los arcanos palimpsestos –la estirpe literaria de las culturas globales– es siempre un ejercicio de fractalización de un organismo viviente que hallará nuevas formas a partir de la digresión eficaz que reafirme su identidad e idiosincrasia.

La literatura nos autoriza a la traducción como al juego de texturas, ecos y cifras a re-presentar sobre un lienzo diferente, como cuando se reproduce una obra pictórica. En la palpitación del verbo se encontrará la conexión y la comunión con el ideal.

Es el entregarse a la sonoridad de esas vibraciones lo que permite recrear sin falsificar, perpetuar con nobleza, propagar con lealtad. Espero que en la comparación de ambas obras puedan nuestros lectores descubrir los ecos vinculantes que las armonizan.