DESDE NUESTRA VENTANA AL UNIVERSO

Letras Pablo Ojeda | Publicado originalmente el 30 Septiembre 2016

DEL YO LITERARIO Y LOS OTROS


¿Quién ha escapado del cielo
para encontrar su anzuelo
al lado del río
o flotando en el río tal vez?
¿Quién ha escapado del cielo
para encontrar su miseria
perdida en el vuelo
y su belleza en el descanso?

Brote de amor fugaz

Escribimos para sobrevivir. De nuestros sueños y de nuestras irrealidades. Alguien decía “buenos son los que se conforman con soñar lo que los malos hacen realmente”. Escribimos para romper la cárcel de lo bueno y la mentira de lo malo(1). No porque sea mentira, sino porque la cárcel suele ser cómoda, y a lo mejor, si le doy nombre a eso que supuestamente nace de mi, adquiere un valor que es ajeno a la belleza pero es muy útil. Como el metal ardiendo en el cuerpo de la vaca. ¿Pero, y si un nombre solo refleja la esencia de ese ser nominado? Si solo refleja su belleza? ¿Si el nombre nace de la necesidad de asumir, de una buena vez por todas, que eso que estamos viendo y viviendo es único? ¿Y si es único, será infinito? ¿Será permanente en el espacio- tiempo? No existe la trascendencia desde el ego porque la belleza no nos pertenece(2). Estamos atravesados por todo el universo con el alma como ventana que refleja una pequeña parte, como dosificando, para no estallar. Solo habría que detenernos un poco más a contemplar, cosa difícil en el régimen social actual. Entonces escribimos para sobrevivir, muchas veces de nosotros mismos, del animal obediente que crearon y nos pertenece en la medida que lo asumimos como propio. No somos nada. Solo desde ahí se puede crear, conscientes de que esa creación es la hija de la vida que nos tocó. Nos tocó. Como la familia que nos da el nombre. No elijo indignarme, me atraviesa y subleva, quién sabe por qué, como quien defiende su amor que no es suyo. En tanto el amor a uno mismo supere el amor a la humanidad, tenemos una deformación que nos viene costando recrear. Quizás de ahí lo visceral, la lucha interna que es la lucha de todos, escribir para ver la posibilidad de otros mundos, de otros yo que ya no serían yo sino “gracias a todos soy porque todos somos”. Yo es una sola cosa, lineal, soy es esencia, efervescencia y conjunto. Desde ahí un personaje va construyendo al nombre, el ser más complejo pero no por eso menos simple; si está en los sueños existe y las palabras son la prueba, innecesarias pero bellas en su entrelazamiento, en su manera de mostrar(3). La identidad es una necesidad mundana, transitoria, no sabemos quien era Cristo pero tenemos una vaga noción de sus ideas. “Todo lo sólido se disuelve en el aire”. La identidad es sólida, no nuestro ser, la luz que nos atraviesa, los colores que podemos mezclar con nuestro cuerpo como paleta. El ego es de una densidad inconmensurable, como los agujeros negros en el espacio exterior. El ego es sólido pero dinámico y escurridizo, se mete hasta en los lugares que habíamos olvidado. El ego no nos pertenece, sí el miedo a la muerte, por desconocida y por no bella, (quizás por eso algunos creen encontrar la salvación en la “muerte bella”), el ego es el hijo no declarado del miedo a no ser, el miedo a estar solos. Escribimos para no estar solos. Insisto, el ego es una cárcel dentro de la cárcel, la celda de aislamiento, es la crítica autobiográfica de la belleza de la que hablaba Wilde. Me dicen “la única verdad es la realidad”, les digo que la realidad es algo que ya dejó de ser mientras pronunciabas la frase. La única verdad (y no por eso menos inútil), la única certeza, es la belleza del universo, que no nos necesita para ser bello, pero quizás escribiendo podemos hacer un aporte a nuestros pares y a nosotros mismos, en el sentido de que todos podamos contemplarlo de la manera más fiel posible, de acercarnos, de ser precisos como un abrazo sin palabras. “Creamos” belleza si reflejamos fielmente nuestro testimonio del universo; descubrimos en nuestra ventana más que creamos, le decimos crear a descubrir nuestra propia alma.

Notas Bibliográficas:
1.”No existen libros morales o inmorales. Los libros están bien o mal escritos. Eso es todo”. Prólogo del libro “El Retrato de Dorian Gray” de Oscar Wilde.
2.”El artista es creador de belleza. Revelar el arte y ocultar al artista es la meta del arte”. Idem.
3.”Todo arte es a la vez superficie y símbolo”. “Ningún artista desea probar nada. Incluso las cosas que son verdad se pueden probar”. Idem.
Nota Editorial: Escrito referencial a la última nota editorial DEL YO LITERARIO Y LOS OTROS que tiene la intención de abrir el debate sobre la figura del escritor, su identidad literaria y cómo el ego influye en la condición creativa. Invitamos a los escritores y lectores a presentar opiniones y reflexiones sobre el tema, en el formato escrito y con la extensión que crean convenientes.