ELLA Y YO

Letras Luciano Deraco

Diseño Luciano Deraco

Diseño Luciano Deraco


Salí de la ducha justo cuando el vestuario yacía vacío, como inhóspito, algo amenazante. Me colgué la toalla y caminé tapada pero aún con el pelo mojado entre el vapor con olor a limpio.

Con cierta languidez, tomé asiento para vestirme desnudándome por un momento. Algo de temor me invadía pese a la certeza de estar sola.

De golpe entró como un toro ciego y tozudo en medio de la plaza. Cerró la puerta con fuerza, el sonido me asustó levemente.

Estaba toda sudada, con marcas de barro esparcidas desprolijamente sobre su uniforme de hockey. Eramos dos en un vestuario enorme, así y todo, eligió sentarse frente a mi para desvestirse antes del obligado baño.

Dejó su bolso con rudeza, como ofuscada. Se evidenciaba que era un ser hosco, pero sin rodeos. No vaciló por un instante, mi presencia parecía no inmutarla.

Yo por mi parte, comencé a exaltarme. Me sentía incómoda, rara. Mi saliva se iba lentamente y mis palpitaciones se aceleraban, aunque en ese momento no podía precisar el por qué o no quería… Trataba de bajar la vista pero cuando podía, robaba alguna mirada con pudor, inevitablemente estaba inquieta.

Me daba cuenta que su cara me llamaba la atención. Tenía rasgos duros, como masculinos, coronados con un pelo bastante corto. Su cuerpo era impecable, traslucía los logros del arduo trabajo físico: piernas macetudas, duras y tostadas (ahora embarradas y sudorosas), biceps venosos y dos pechos inmaculados y firmes por debajo de la camiseta.

Cuando se sacó esas medias casi fermentadas de olor y humedad se percató de mi mirada tímida. Jugó al desinterés, a no hacerse cargo. Siguió con su ropa como si nada. Yo aproveché para retomar mis cosas y por supuesto, bajar los decibeles.

El silencio, implacable, reinaba como en la peor de las sentencias. La química se entremezclaba entre olores, calor y hormonas. Seguro que hasta el más duro de los metales se doblaba de un suspiro. Cuando mi pelo comenzaba a secarse entre humedad y embriones de sudor, se abalanzó de prepo sobre mí, en un acto inesperado, pero excesivamente sugestivo.

Su mirada inalterable y recia me devoraba, casi que me hipnotizaba. Mi susto se transformaba imperceptiblemente en excitación irrefrenable.

Soltó mi toalla bruscamente, me tomó de la mano con fuerza para colocarme sobre su torso sucio y perfecto, para darme el beso que dijo más cosas que yo y que éste texto en toda mi vida.

Nota Editorial: Cuento publicado en el libro “Poesía Mala Poesía”. Ensueño es una composición de Luciano Deraco, escritor y músico.