ELOGIO AL IDIOMA ARGENTINO

Letras La China

Bandera Argentina

Bandera Argentina


 

Hay expresiones que resuenan en lugares inauditos. Nos congelan y emocionan aún en la más inesperada transición del espacio. Podemos estar a años luz de casa y sin embargo en el momento en que un tono, un alón de identificadora cadencia lingüística se arrima por la boca de un alguien, súbitamente podemos volver allí, a nuestro nido primario. Rememorar esta tantas veces supeditado a acciones automáticas transfiguradas gracias a costumbres y habituales axiomas repetitivos, adquiridos y pre establecidos en frecuentes papeles ya otorgados  y -en algún modo- aceptados. Existen flores en el devenir institucional de la identidad nacional idiomática, y también machos y bastos. Existen el Boludo y el Vos –no es un ataque directo al lector, aunque así pueda parecer-, y con estas dos palabras nos saludan cuando nos pueden pre colocar bajo un nominativo de definición: Sos Argentino y es que cuando te decís de donde venís te respondes hacia donde vas -o eso decía Luis Mino, un conductor de un programa totalmente desconocido con lugar en la antena televisiva Canal 13 de Santa Fe-. Pero volviendo a lo que nos importa, o por lo menos a lo que a mí me importa, Argentina no sólo es un país, es una conducta y un logo que nos acompaña. Somos hijos de importantes personalidades de la literatura y pese a ello muchas veces se nos relaciona con el futbol y sus representantes, olvidando a exponentes de la cultura y de las letras como Borges, Cortazar, Arlt, entre otros, sin olvidar a todos ellos, a los desconocidos, compatriotas que escriben y murmuran la historia en letras vastas de color y profundidad. 

Esta publicación da prueba de dicha riqueza, de hecho Viviana Lombardi es representante de esta cualidad que nos determina, con su Crónica “Invención del Idioma Argentino” –en la cual inspiro este corriente escrito- cuenta una historia donde se exponen los verdaderos próceres de la memoria, aquellos que determinaron con su trabajo el tesoro cultural que nos acompaña cuando nos disponemos a expresar ideas en el papel. Repasando lo publicado por la autora en este medio, es imprescindible dar cuenta de lo evidente: la literatura también se mama y la escritora es ejemplo de tal logro, en su estilo trasciende la grandeza de la cognición, su interlocución es un punto de partida para crear un espacio amplio donde reencontrarse con pensamientos y símbolos traslúcidos de consciencia, pero sobre todo de alma.

Por otro lado, sin ir más lejos, AZAhAR literario también cuenta con la participación del escritor Mario Flecha, quien reconfirma la idea de la riqueza lingüística de la historia literaria argentina. Flecha inquieta al lector con su singular cualidad porteña, al mejor linaje bohemio con toques de tango, lunfardo y descripciones de deliberado patrimonio. Luciano Deraco, joven promesa, también es parte de esta breve contemplación y finalmente Francesca Heathcote Sapey en su monólogo Interior “No Respiro, Imagino” juega con el español y las singulares características del misterio argentino, contempla su doble discurso utilizando ambos expresiones para representar la bi-dualidad de su alocución. En este último caso en concreto se denota el interés que suscita el tono, el sonido identificatorio del “yo“.

Lo fortuito forma parte de la lengua y muchas veces la corrompe, pero en lo que respecta a lo que se escribe y se lee, puedo decirme orgullosa del nivel de tantos literatos argentinos, retóricos, retorcidos, divertidos, pensantes, críticos, extrovertidos, geniales. El alma es parte del lenguaje, de los tonos en que lo utilizamos, del espejo con el cual lo escribimos. Descubrir en las palabras el alma del otro es un ejercicio severo de humanidad, interés y creatividad; todos estos elementos se conjugan en un pensar que encuentra en la capacidad del reconocernos el mérito de identificarnos y en esa identificación reconstruirnos con nuestra propia rareza para dar un nuevo horizonte y erigir así una nueva proeza: la del ser.

Comentarios

  1. […] Escribe Brunela Curcio | Hay expresiones que resuenan en lugares inauditos. Nos congelan y emocionan aún en la más inesperada transición del espacio. Podemos estar a años luz de casa y sin embargo en el momento en que un tono, un alón de identificadora cadencia lingüística se arrima por la boca de un alguien, súbitamente podemos volver allí, a nuestro nido primario. Rememorar  Leer más… […]