EROTISMO & LITERATURA

Letras Brunela Curcio Erotismo y Literatura

Fotografía Nicola Favaron

Fotografía Nicola Favaron


 

Sólo el latido unísono del sexo y
el corazón puede crear éxtasis”
Anaïs Nin

Hay coños hechos de pura alegría que no tienen nombre
ni antecedentes y éstos son los mejores de todos”
Henry Miller

Erotismo literario

La configuración sociocultural de lo erótico es modelada por acciones, objetos y representaciones que dirigen su recelo a las susceptibilidades del tejido social, el cual es consensuado por las experiencias, limitaciones y conformaciones de lo permitido, de lo considerado normal y aquello entendido como tabú. Lo legítimo y lo prohibido, lo degenerado y lo romántico, no son más que estructuras confeccionadas en el interno de un escenario histórico. Mientras el cuerpo reacciona al cuerpo sin considerar todas estas nociones, la percepción mental que atrae a las sensaciones desde las creaciones intelectuales, se metamorfosea con intensiones de placeres modeladas en expresiones culturales del ánima. La literatura y su carácter erótico no están vinculadas directamente al aspecto físico, lo erótico está supeditado a la cultura y a sus expresiones tales como el arte y la literatura. En el erotismo se juega con el hechizo mismo de la sensualidad, se cautiva y seduce con la atracción de aquello encarnado en el misterio, con las transparencia de lo oculto tras lo que no se muestra y se distiende celosamente sutil.

La sociedad occidental está configurada tras principios e imágenes que se hacen traslúcidas en el juego entre la sabiduría y la inocencia, en la índole de lo sensual e irremediablemente distintivo entre conceptos y experiencias tales como aquello considerado erótico y aquello entendido como pornográfico. Es justamente la calidad de lo sensual y de lo bello, o cuidado, lo que marca la diferencia sustancial entre lo artístico de uno y lo burdo de lo otro. Las imágenes eróticas quedan plasmada en la memoria de la historia y mientras la historia se reescribe, las consideraciones naturales también lo hacen.

Lo tabú de hace 50 años es lo que hoy se proclama como lícito e identificatorio, si años atrás la homosexualidad era vista como una distorsión de lo natural hoy esa idea ha sido refutada y es defendida por la gran mayoría como una elección de vida legítima. Si años atrás, la mujer no podía cantar sus placeres, las fiestas sexuales eran rarezas, la bisexualidad era un enfoque libertino de vida, los cambios de pareja un pecado moral; hoy todas esas preferencias son estimadas cada vez en mayor medida como elecciones sexuales legitimas y parte innata del epitelio central del tejido social. La revolución sexual ha llegado y está lista a continuar expandiéndose. Con ella, la literatura erótica ya no es en si misma un género reprobable o pecaminoso, es un género literario más que -hasta en sus versiones más superficiales, como en el caso de “50 Sombras de Grey”- vende copias y se postula de “moda”. Si antes quien compraba literatura erótica lo hacia en modo reservado, ahora no sólo lo compra sin preguntarse el que dirán sino que hasta lo publica en su facebook y lo lee en la playa mientras toma sol junto a sus hijos. De hecho, el libro mencionado anteriormente, ha sido un beck seller con el que muchas mujeres de clase media supeditadas a la típica vida hogareña han sentido ser parte de esa revolución a la que nos referimos precedentemente. Se venden juguetes sexuales en reuniones como en las que se vendían tapers y las series ficcionales no son de niñas pobres al estilo Talya que necesitaban al hombre millonario para ser mujeres felices, sino que aparecen las típicas “Mujeres Desesperadas” o aquellas de “Sex and the City” que se debaten entre ser madres, y profesionales y ponen especial énfasis en sus relaciones amorosas. Aún en estas tramas supuestamente “actuales y reivindicativas del papel femenino” aparece en el galán millonario decidido a amarlas y en el caso de la novela erótica decidido también a hacerla su esclava sexual. De hecho, si al fin y al cabo analizamos que tipo de literatura contemporánea erótica es la determinada sensual por el lector que sigue tendencias, podemos puntualizar que en el caso del libro en mención o las ficciones (no literarias pero si mensajes discursivos relevantes), siempre está presente la figura masculina que ha llegado a cambiar la vida a la protagonista, determinando así que la liberación sexual lejos de ser verdadera sea sólo una mentira donde se utiliza el discurso de liberación en términos fraudulentos.

La literatura erótica & su historicidad

Pero volvamos a puntualizar nuestro análisis en la literatura erótica. Muy lejos de ser sólo una expresión actual, este género literario remonta sus orígenes en el Antiguo Egipto donde ya se redactaban tratados sexuales que en ocasiones eran meras recopilaciones de posturas sexuales. En la Antigüedad ésta se caracteriza por la unión entre lo divino y lo terrenal, y además de manuales de posturas sexuales se producían poesías y obras de teatro que trataban la heterosexualidad y también se referían al sexo oral y al lesbianismo. Por otra parte, desde sus inicios hasta la actualidad el erotismo literario es asociado a la comedia, la sátira y la crítica social. Fue en la Antigua Grecia donde tuvieron lugar los primeros escritos de literatura erótica; alrededor del año 400 a. C. el dramaturgo Aristófanes escribió la obra teatral Lisístrata”. Más adelante por el año 300 a. C. Sotades escribió obscenos, poemas satíricos que lo condenaron a prisión, por ello por un tiempo se la identificó a la literatura erótica como literatura Sotádica. En el Siglo II a. C. se escribe “Los diálogos de las cortesanas”, libro pornográfico atribuido a Luciano, quien es el primero en utilizar el término del lesbianismo. En la Antigua Roma este género literario fue uno de los más persistentes, se destacan obras como “El arte de amar” de Ovidio, “El Satiricón” de Petronioy y “El asno de oro” de Apuleyo. En la Antigua China -200 a. C- transitaban manuales didácticos sobre el sexo y en el Siglo IV se publica el famoso Kámasutra de Mal-la Naga Vatsiaiana, texto religioso dirigido al pueblo. En el Siglo IX se escribe la obra medieval “Las mil y una noches”, procedente del Oriente medio musulmán. Llegando a la Edad Media el erotismo y la sexualidad pierden afluencia y con ellos la literatura erótica debido a la fuerte influencia cultural del amor cortés, un amor servicial y desinteresado donde se idealiza a la mujer amada. Pero vuelve a afluir en Italia con el Renacimiento y Giovanni Boccaccio, autor del Decamerón” (1353) donde se narrar las hazañas de monjes y monjas en los conventos, el libro fue prohibido en muchos países hasta cinco siglos después. Posteriormente, en Francia con Antoine de la Sale dicho género cobra pujanza y en la Península Ibérica se puede destacar “La Celestina” de Fernando de Rojas. No obstante, la cantidad de obras escritas y publicadas de este género es importante remarcar que muchas obras eróticas han sido a través del tiempo censuradas, destruidas y hasta olvidadas.

Durante el siglo XVI surge en Europa la literatura francesa donde sobresalen escritos que parodian los excesos del amor sensual y el libertinaje. Posteriormente, en el siglo XVII comienzan a circular principalmente en Amsterdam la literatura pornográfica o erótica que es pasada de contrabando a otros países europeos. Y la historia y la larga cantidad de libros publicados e historias que se entrelazan, gimen y se contonean es extensa: Don Juan, Tis Pity She’s a Whore, Sodom, la pornografía libertina como comentario social subversivo, las famosas obras del Marqués de Sade impresas durante y tras la Revolución francesa, más tarde llega -hacia el Siglo XIX -el Romanticismo que idealiza el dolor y el sufrimiento psíquico, así como el amor pasional, el surgimiento de la novela rosa con libros como Cumbres Borrascosas”, literatura erótica salvaje como La venus de las pieles” del autor austríaco Leopold von Sacher-Masoch que con su obra sienta las bases de lo que más adelante se conocerá como masoquismo.

Ya en el siglo XX, uno de los autores más controvertidos es Henry Miller quien con sus obras Trópico de Cáncer” (1934) y Trópico de Capricornio(1938), prohibidas en múltiples países, eleva la relación con prostitutas y la describe como una nueva religión. Por otro lado, encontramos a Anaïs Nin, una de las primeras representantes de la literatura erótica femenina. Vladimir Nabokov autor del reconocido libro Lolita” de 1955. Guillaume Apollinaire, Louis Aragon, Jean Genet, conocidos por sus escritos sobre homosexualidad, “Historia de O”. publicada por Pauline Réage -seudónimo-, entre tantos y tantos otros.

Anaïs Nin & Henry Miller. Amor, erotismo, triángulos y subversiones

Henry Miller y Anaïs Nin, protagonistas de la corriente edición de AZAhAR literario, Erotismo de Invierno merecen una especial mención, dictaminada sustancialmente por quien escribe y mi subjetivo interés en sus historias y letras.

En los libros de Henry Miller, desde una percepción personal puedo afirmar que se pondera el humanismo aún en lo básico y en lo siniestro de sus rarezas y mentiras, vivencias y aventuras, la intelectualidad fundidas con el sexo, la nostalgia fundida al pecado, las letras que cuentan una filosofía y una trama que no lo es, y una historia que es un monólogo y un personaje que se desconoce si es real o inventado, una mistificación del escribir como medio del ser, crudo, directo, profundo, superficial, violento, tierno y genial.

Por otro lado, y en base a la relación con el autor nombrado recientemente, es necesario mencionar a Anaïs Nin quien, además de sus diarios que la llevaron a la fama, escribió literatura erótica consolidándose como una de las primeras mujeres en hacerlo. Sus obras, consideradas licenciosas según la percepción de la época, fueron publicadas por ella misma en una imprenta improvisada. A través de sus libros y el estilo de vida fuera del marco convencional de la escritora, Nin se convirtió en uno de los iconos de la liberación femenina. En su primer novela La casa del incesto”, describe situaciones en las que ilustra distintos modos incestuosos de amar, en aquellos años se reencontraría con su padre con el cual según sus diarios habría mantenido una relación de dicho carácter. En estos Diarios extendidos por cuatro décadas, confiesa sus experiencias y su amor por Henry Miller, relación literaria y erótico amorosa mitificada en la historia. Su romance con June, la mujer de Miller y el triángulo amoroso conformado, hace que sus nombres perduren en la mitología celebre de amores turbulentos y sediciosos.

El acabar

La literatura como arte de la palabra, como significante del sentido humano y del sentir, es un móvil sustancial y una expresión que declara el ahora, lo describe y amamanta en su seno. Es el arte del decir con el intelecto lo que se preserva con el espíritu. Es un espejo de quienes somos y de quienes seremos en la historia.

En este sentido, nuestra sociedad participa activamente en la liberalización de Occidente, tras arduos y dilatados procesos, la erotización ha llegado a inserirse en amplios campos de la vida cotidiana: moda, música, baile, concepciones legales, unión libre, comercio y más, creando un mercado más amplio y extendiendo los límites de lo correcto, lo puritano y lo convencional. Los medios de comunicación no ajenos a tal proceso -sino más bien elementos erigidos por estos- publicitan las variaciones ideológicas y culturales, las fomentan y propagan.

El erotismo se desvela en las calles y las mirada indefectiblemente irrisorias de hombres y mujeres que hacen de él una apreciación y una conspiración que traspasa lo prohibido y lo censurable, siempre más lejos de los soterramientos tradicionales nuevas migraciones del deseo se propagan y entrelazan haciéndose más público, deshaciendo poco a poco el velo de aquello oculto tras las sábanas de la ignorancia.

Comentarios

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