ESA MUJER…

Letras Sermo

Fotografía Paloma Marquéz Franco |

Fotografía Paloma Marquéz Franco | La vida es demasiado corta para pasar inadvertida


 

Para mí, el mayor placer de la escritura no es el tema
que se trate, sino la música que hacen las palabras.”
Truman Capote. Narrador.

—“No me gaste, no cambie mi significado”* —gritó desesperada la mujer, a veces orgullosa y otras tantas veces colérica, usurpada, concluyente, prostituida, vana, solemne, cruel, gris, bella, despreciada…

La mujer caminaba por las calles reflejándose en cada uno de los que caminaban, de esos mismos que la callan, que la desvanecen, que la hostigan, que la entierran, que la vivifican, de esos mismos que la reivindican.
Y se reconoció en cada tono de voz que la hablaba, en cada dial que la emitía, en cada canción que la cantaba, en cada susurro que acariciaba el aire de un oído y que la arrullaba en indiscreciones arrebatadas.

Se sentó en un bar y tomó un café. Se contempló en el espejo al mismo tiempo que protagonizaba, en la voz de otro, una declaración de amor robada a Neruda. Después cruzó a la mesa próxima y fue inquietada y enfurecida en discusiones políticas y futboleras. Rozó cada garganta y recorrió cada labio, se durmió y en el sueño permaneció despierta.
—“Si usted habla de progreso/ nada más que por hablar/ mire que todos sabemos/ que adelante no es atrás”*, declaró en una hoja, ahora amarilla, un poeta que juró (exigiendo) respetarme —concluyó cansada la mujer que procuraba desde los otros caricias y golpes.

Más tarde, prendió la caja de botones y antenas, percibió entonces, el despotismo absurdo para lo que era utilizada. Mentían gracias a ella, convencían gracias a ella…
¿Me corrompen o soy yo quien lo hago? —se preguntó entre lágrimas de culpabilidad y remordimiento, dilapidada en una histeria de preguntas.

—“Si está contra la violencia/ pero nos apunta bien/ si la violencia va y vuelve/ no se me queje después”* siguió declarando aquel poeta y sigo pensando en aquello que escribió en mi honor, ¿si él no embaucó en mi nombre es porque está en cada uno corromperme o no? —indagó entre conclusiones más sensatas la mujer, ahora, reflexiva.

Permaneció en medio al caos buscando hacer sonar su voz. Se veía usada, ejecutada, perseguida, tachada, olvidada. Pero no se movió, persistió, se ubicó en el centro, entre todos, intentando crear un sentido, entenderlo. Fue manoseada por todos y acompañada por ninguno, no obstante siguió alzando su voz, pálida y sudorosa continuó gritando, más y más fuerte, más y más sola, escuchando su eco en la existencia de lo inexistente.

Alzó las manos entre azules tintas ensangrentadas, las sacudió en el frío renglón manchado por sus deliciosas tristezas, silenció y continuó:
Pueden actuar en mi nombre, entrelazar lo que sienten, lo que viven. Pueden gritar verdades, reflejar en ellas lo distinto e igual que hay en cada uno de los personajes pérfidos de la historia esos que se fortalecen en la aflicción del otro…

Las páginas de diarios rodaban y se transfiguraban en el aire. El soplo de la noche tosía entre el humo del cigarrillo, y la mujer… sin embargo allí.

…pueden utilizarme para que la prensa y los medios de comunicación sean un recurso de los ciudadanos contra el abuso de los poderes y no una mercancía en el ciclo sin fin del consumo. ¿Por qué no me escuchan si a la vez me escuchan sin escucharme?, ¿por qué no me miran?, ¿es que acaso no tengo rostro?,¿no tengo vida? Pueden decir: “Te Amo”, pueden gritar: ¡Revolución!

La mujer, fiel a sus convicciones se imaginó: Reposaba dormida. Sus ojos, alguna vez felices, divisaban muertos el techo empapado por la humedad. Su rostro inquieto no era más que un torrente de sangre coagulada manifestando la más impune profanación, la de la vida. Su cuerpo, aunque viejo, aún suave… Pero sus muchos años la despertaron, dejó de imaginar e increpó tan fuerte como increpa el silencio, tan viva como si nunca hubiese muerto:
¡Cada vez que me escriben, que me nombran, que me susurran… pueden darme la vida o pueden quitármela!

…la palabra.

*LAS PALABRAS de Mario Benedetti
No me gaste las palabras
no cambie el significado
mire que lo que yo quiero
lo tengo bastante claro

si usted habla de progreso
nada más que por hablar
mire que todos sabemos
que adelante no es atrás

si está contra la violencia
pero nos apunta bien
si la violencia va y vuelve
no se me queje después

si usted pide garantías
sólo para su corral
mire que el pueblo conoce
lo que hay que garantizar

no me gaste las palabras
no cambie el significado
mire que lo que yo quiero
lo tengo bastante claro

si habla de paz pero tiene
costumbre de torturar
mire que hay para ese vicio
una cura radical

si escribe reforma agraria
pero sólo en el papel
mire que si el pueblo avanza
la tierra viene con él

si está entregando el país
y habla de soberanía
quién va a dudar que usted es
soberana porquería

no me gaste las palabras
no cambie el significado
mire que lo que yo quiero
lo tengo bastante claro

no me ensucie las palabras
no les quite su sabor
y límpiese bien la boca
si dice revolución.

Comentarios

  1. […] Escribe Brunela Curcio. Fotografía Paloma Marquéz Franco | “No me gaste, no cambie mi significado”* —gritó desesperada la mujer, a veces orgullosa y otras tantas veces colérica, usurpada, concluyente, prostituida, vana, solemne, cruel, gris, bella, despreciada…  Leer más… […]