ESCALOFRÍOS PRIMAVERA-VERANO 2016 | DÉCIMA EDICIÓN

Letras Editorial

Edición X con título -def web-


Abrámosle Paso al Thriller 

Para esta nueva edición, bajo riesgo de acusaciones de totalitarismo, defecciones en el plantel de colaboradores y enervación de habitués de nuestro Club Literario, AZAhAR DECRETA LA SUSPENSIÓN DE LA INCREDULIDAD hasta mitad del verano.

Como el caso ha menester de una robusta sustanciación para al menos ser –prima facie– atendido, vamos a acudir a ciertos númenes inspiradores que nos acunan en las noches blancas para presentarles la nueva propuesta.

Samuel Taylor Coleridge comprendió la importancia esencial de provocar la suspensión de incredulidad para insertar al lector en un verosímil imbuido del factor humano que lo hiciera creíble. No hacía más que referir a la Poética de Aristóteles, que postula que para convencer, es preferible la vía retórica de una mentira creíble a una verdad increíble.

Oscar Wilde, por su parte, le hace decir a uno de sus personajes: “Aunque ello parezca una paradoja -y las paradojas son siempre peligrosas- , no es menos cierto que la Vida imita al Arte mucho más que el Arte imita a la Vida. Porque hay momentos en que la literatura, no solamente capta la atmosfera de un proceso vivido, sino que aparece como capaz de crearla”.

Acordamos con Wilde que la ficción permea la realidad hasta transformarla, basta con ser un atento testigo de la influencia de los medios de comunicación en las masas, que transforman la realidad política y social desde sus mandatos ideológicos, a menudo tan mendaces y criminales como el discurso que repiten a servicio del poder. Sólo con interesarse por las noticias del acontecer mundial en la convulsionada actualidad geopolítica basta para obtener un thriller ideológico, económico y social asegurado.

¿Cómo llamar al género en su versión en español? ¿Literatura de suspenso, de suspense, de misterio, escalofriante, literatura negra o noire? Como los acertijos verbales de Shakespeare, thriller necesita de varias versiones para rendir una traducción aceptable. Tal vez todos sean uno y el mismo en esencia, y los invitamos a contribuir con vuestra talentosa iniciativa para definirlo mediante la obra producida.

Reacio a catalogar géneros literarios, Borges nos ofrece sin embargo, una perspectiva interesante cuando, en referencia al género policial nos dice que depende de la percepción del lector y nos da el ejemplo del Quijote. En una conferencia sobre literatura planteó el ejemplo. El Quijote comienza diciendo: “En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme”… ¿No está el narrador invitándonos a la sospecha desde el mismo inicio de nuestro pacto con el relato? ¿Por qué se niega a dar el nombre y a recordarlo? La implicancia de algún delito bien puede inspirar al lector avieso a interesarse en el desarrollo de la trama. Y desde esa mirada Borges postula que lo que hace a una narración relato de suspenso es la sospecha. Y que el Quijote puede ser leído como un policial.

Algunos otros respetables académicos han postulado lo mismo sobre el Edipo Rey, sólo por dar otro ejemplo. Toda la trama se desenvuelve alrededor de un gran enigma. Y la originalidad y permanencia del interés en el relato, más allá de las interpretaciones posteriores, es que el mismo protagonista es el detective encargado de la encuesta y el culpable de todos los crímenes. Muchos otros autores han usado esta misma idea a posteriori, con mayor o menor fortuna. Tamaña estatura de originalidad y genio no es fácilmente reproducible.

Nos despedimos entonces con la aspiración de que la sospecha germine en productividad, gozo y energía creativa para poblar nuestra publicación de enjundiosos trabajos. Los esperamos, eso sí, sin sospecha ni recelo algunos.