HERMANA LUNA

Letras Vita Salvatore

Hermana Luna de Vita Salvatore Fotografía Giulia Zucchetti AZAhAR literario

Fotografía Giulia Zucchetti


 

hermana luna

Me tienta ella,
vestal gigante del amor perdido.
Me invita al aquelarre
en esta noche de hienas,
de lobos
y de hechizos.

 

Me hunde duro el puñal de la desdicha
hasta sangrarme el corazón herido.
Me dedica el gemido de su risa,
me lame con su lengua de vampiro.

 

Me hace bailar en el cráter de su sexo,
navegar el agua helada de su sino.
Me pide que la sangre se me hiele,
que sellemos el pacto en el abismo.

 

Me come el alma y nada me promete,
me ofrece muerte, desazón, olvido.
Me hipnotiza con su espejo de fantasma,
quiebra el cristal de mi cántaro,
toma mi destino.

 

Ahora soy Ofelia
y creo que soy pura,
estoy muerta
y creo que aún vivo.
Hundida estoy en cieno
y me sueño nadando en un bajío.
Mis huesos son brebaje de las brujas,
cuando duermo acunada por el río.
Los cuervos se comieron mis entrañas,
mis pelos son crenchas de potranca,
mis uñas, pezuñas de cabrío.
Pero la luna me encanta con fulgores
y yo me siento amada,
entre alas crispadas de demonios,
entre brisas hirvientes del estío.

 

la otra

plomo gris,
acaso una urdimbre de puñales
macerados en historias de la sangre,
sangre seca de héroes asesinos,
sangre entrópica que flota
en el vacío
y se vuelca en el vaso del olvido.
Noche de niebla helada de las brujas,
de las memorias tenues,
de traiciones,
de lobos devorándose a los hombres
y de hombres vomitando sus destinos.
Noche de guerra bebiéndose a la luna,
espejo sublime de los dioses,
noche de cuerpos astillados de tormento,
de vida despreciada
y de dolor, atroces.
Luna de noche de la guerra de dos caras,
la otra, la de plomo que nos mira
tejer con horror, con sangre y odio,
un cuento basto de emboscadas y mentira.
Esa Otra,
tu cara ensangrentada,
refleja el holocausto sin espanto,
sabe que el hombre entierra con sus muertos,
las memorias de tragedias y de llanto.
La luna novia de la guerra espera,
Imperturbada,
nuevas gestas de codicia y desatino,
para vestir su traje de las nupcias
y entregarse al mal amor de otro asesino.