JORGE DREXLER: “BAILAR EN LA CUEVA ES UNA REACCIÓN A ESAS COSAS QUE UNO PIERDE CUANDO VIVE EN DICTADURA”

Letras Brunela Curcio |

DREXLER BAILAR EN LA CUEVA 5

JORGE DREXLER LLEGA A LONDRES PARA PRESENTAR SU DISCO BAILAR EN LA CUEVA. PRÓXIMO MARTES 21 EN UNION CHAPEL DE LA MANO DEL FESTIVAL DE MÚSICA LATINA LA LÍNEA.


¿Qué relieve tiene la palabra y la música en las composiciones de Jorge Drexler? El cancionista, músico y, desde esta nota, confirmado poeta uruguayo, nos habla de su proceso artístico, de su modo de crear letra y música; y de como superar la profanación de la alegría, subyugando el poder de los regímenes opresivos bailando y cantando.

El ganador de dos premios Grammy por su último trabajo Bailar en la Cueva, nos regala su experiencia y pone a disposición su imaginación y creatividad para salir de la cueva moviéndose y festejando aún en el cautiverio, para transformar la oscuridad en sol, la luz en calor y el calor en Guitarra y Voz.

Creciste en la época de la dictadura uruguaya (1973-1985) rodeado de intelectuales de izquierda. ¿Cómo influye esa experiencia en tu música y tus textos? ¿Te consideras un intelectual de izquierda?

Me considero un hijo de la dictadura. No se bien si soy un intelectual, porque la música pasa por el intelecto pero también por el subconsciente. No tengo una formación intelectual sólida. Me crié en un entorno de muchas bibliotecas, muchos discos, y de resistencia a la dictadura, con la mitad de mi familia exiliada fuera del país, con mis padres con problemas políticos menores -ellos por suerte no fueron aprisionados, pero si muchos de sus amigos-. Me crié en un entorno de mucho miedo y de tanta conciencia de lo que pasaba en Uruguay. Haberte criado en dictadura te marca profundamente, creo que es una de las cosas que definen más mi identidad. El último disco que hice, “Bailar en la cueva” es una reacción a esas cosas que uno pierde cuando vive en dictadura desde los siete a los 18 años. Es un periodo de formación muy importante, y una de las cosas que perdí en ese período, fue el baile. Se bailaba muy poco y había poca música en Uruguay, los músicos se habían ido en estampida del país y la danza tampoco era muy fomentada en un régimen opresor donde bailar es una actividad liberadora, es algo muy perseguido por la dictadura. También en mi entorno, intelectuales de izquierda, profesionales de la salud o maestros que eran de mi familia, consideraban o tenían la sensación de que había cosas más importantes para hacer que bailar. Después uno con el tiempo descubre que en realidad no hay cosas más importantes que “bailar”, es una de las actividades humanas más liberadoras, importantes y que más me enorgullece de nuestra especie.

Inspirada en tu canción “Todo Se Transforma” te pregunto: ¿En qué se transforma la dictadura con tu música?

Esta pregunta implica que hay una transformación, y de hecho creo mucho en la idea de sublimación, en la idea de volver sublime una experiencia traumática. Y personalmente tengo como herramienta, la canción. Es como una maniobra de aikidō, en el que se usa la energía del oponente en su contra. Considero que ese aislamiento que determinó la dictadura nos dejó a todos con un hambre de comunicación, con un hambre en el cuerpo de disfrutar, de vivir la vida, de comunicarnos, de sentirnos y empatizar con los otros. No hay situación peor para la empatía humana que un sistema totalitario. Los países se fraccionan, se dividen, la tensión social aumenta al máximo. La dictadura me dejó la necesidad de contrarrestar ese aislamiento, esa violencia, ese autoritarismo. Soy muy sensible al autoritarismo y un defensor de la libertad porque me crié sin ella. Soy defensor de la democracia y el estado de derecho porque también me crié sin ellos, en ese momento cualquiera te podía parar en la calle y hacer contigo lo que quisiera.

UNA CANCIÓN QUE SE ABRE DESDE LA PUERTA DEL TEXTO ES MUY DIFERENTE
A AQUELLA QUE SE ABRE DESDE LA PUERTA DE LA MÚSICA,
Y MUY DIFERENTE DE LA QUE SE ABRE DESDE LOS DOS LADOS A LA VEZ.”

 

Tus canciones aún sin música pueden ser consideradas un discurso en si mismo por sus letras ricas en poesía. ¿Cómo describirías tu condición intrínseca de poeta y compositor? ¿Te sentís un poeta?

No escribo mucha poesía sola. Hace unos años que el texto empezó a tener más peso. Cuando empecé, escribir textos era una pesadilla, la parte más difícil de la canción e incluso en el primer disco intenté encontrar un letrista que me quitara ese suplicio. Después, me di cuenta de que no es fácil escribir letras y que está bien que no sea fácil, me di cuenta de que la cantidad de trabajo que requiere una letra era más grande de lo que pensaba en una primera instancia, y la materia prima del escritor de letras es la insistencia, la paciencia y la esperanza de que algo va a aparecer si simplemente uno se queda lo suficiente al acecho. Pero con el paso de los años, si bien siempre he escrito música, escribía la base musical, luego la melodía y encima la letra. Tenía casetes y casetes llenos de ideas musicales con melodías y armonías que no tenían letra, después de un tiempo el equilibrio se fue desplazando hacia el texto. Estuve mucho tiempo escribiendo las dos cosas a la vez y en el disco “Eco” pasó por primera vez en mi vida que en dos canciones escribí primero el texto, una de ellas es la “Milonga del Moro Judío” y la otra “Mi guitarra y vos”. Inclusive en “Todo se Transforma” creo que tenía esas cuartetas de octosílabos escritas antes. Por la estructura del octosílabo: “Tú beso se hizo calor/ luego el calor, movimiento/ luego gota de sudor/que se hizo vapor, luego viento…” Es decir, esas cuartetas de rimas abrazadas, versos que creo tenía ya escritos, realmente no lo recuerdo.

¿Cómo fue modificándose tu proceso creativo allí donde las ideas y la guitarra confluyen en palabras?

El texto empezó a tener más peso con “Eco”, empezó a tener sobre todo el aldabonazo de inicio de una canción. Una canción que se abre desde la puerta del texto es muy diferente a aquella que se abre desde la puerta de la música, y muy diferente de la que se abre desde los dos lados a la vez. Ahí empecé a escribir poesía sobre todo con métrica fija.

Me gusta mucho la métrica antigua, soy un gran fanático de la décima espinela, me conozco muy bien su historia, su distribución geográfica, me entrevisto con gente en todo los países a los que voy de habla hispana para ver esa maravilla de “nene cultural” que es la décima espinela. Que es único y solo existe en el idioma español, poquito en el portugués y en algún lado, pero sólo como infiltración. Me gusta el soneto también en su forma tradicional y los ejercicios de métrica. Durante mucho tiempo use twitter como un laboratorio métrico, inventábamos géneros, inventé uno que lo llamaba la “semiespinela”, que es una espinela que entra en 140 caracteres, que tiene el mismo esquema de rima: A, b, b, a, a, c, c, b, b, c; pero que en vez de ser en diez octosílabos los tiene en cinco octosílabos, con rima doble por octosílabo. Ese tipo de cosas me gustaban mucho. Me gusta la poesía breve. En este sentido twitter me hizo profundizar en la poesía, paradójicamente, por todos los defectos que se le otorgan, y que también tiene. Pero así son las herramientas, sirven para una cosa y para otra. Personalmente, lo usé por tanto tiempo como herramienta poética, aprendí mucho sobre palíndromos, epigramas, micro sonetos, semi espinelas y semi sextinas. En 140 caracteres puedo decir por ejemplo que entra una quintilla siempre y las sextinas -como las del Martín Fierro- entran también si tienen dos terminaciones agudas. Ese tipo de tonterías métricas son las que se te aparecen cuando pasas muchas horas -Ríe de su empeño. Expresa su inquietud por la métrica inspirado en un juego de sonidos, letras y composición poética. La sextina alcanzó su máximo esplendor durante el Renacimiento, quizá con Drexler pueda volver a instaurarse como un juego de boga. Definitivamente, se revela como todo un entendido en la materia, razón por la que debo preguntar:

A este punto, después de esta vasta explicación ¿podemos decir entonces que sos un poeta?.

Sí, podemos decir que lo soy. Me considero primero un cancionista, recién después un músico y ahora también un poeta. Porque si que escribo textos de vez en cuando. Me gustaría poder sentarme un día, escribir y presentar algo escrito nada más, sin musicalizarlo. De hecho, hay una décima espinela de la cuál estoy muy orgulloso. Y es así como Drexler decide otorgar a AZAhAR literario el honor de publicar sus letras, esta vez sin música:

EL OJO EN LA DIANA
¡La gracia de lo imperfecto!
¡La bendición del error!
Cada cual es quien es, por
lo que hace de sus defectos.
La bruma de los afectos
que gobierna el alma humana,
nos libre de la tirana
fiebre de perfeccionar.
¡Que a veces sólo al errar
acierta uno en la diana!
                    Jorge Drexler

El cancionista, músico y ahora también poeta nos explica: Es una espinela sobre la imperfección, está escrita en homenaje a las cámaras dianas, unas cámaras de fotos muy imperfectas.

DREXLER BAILAR EN LA CUEVA 2

¿Qué te mueve y te emociona? ¿qué te hace escribir y cantar?

La misma cosa, no hay una diferencia entre moverme, emocionarme, escribir y cantar. El vector principal de ese movimiento interior es siempre la emoción. A veces la idea tiene un poco más de protagonismo pero lo que más me importa es emocionar y emocionarme. Escribo cuando estoy emocionado y escribo para emocionar. Eso que excede al control humano…esa humedad en los ojos, esas reacciones parasimpáticas, el vello que se eriza. Eso me lleva a escribir, no escribo si no estoy ahí.

El espectáculo promete ser único en su formato. Drexler habló sobre el concierto, su disco y presentación en entrevista exclusiva con EL IBÉRICO

FESTIVAL DE MÚSICA LATINA LA LÍNEA
UNION CHAPEL
MARTES 21 de ABRIL – 19 horas