JUAN

Letra & Audio Paula Bidegain

Track 29 del audiolibro HOY


Juan era un boludo cualquiera, uno más del mundo. Uno de esos que como no saben qué hacer con su vida hacen por las dudas todos los días lo mismo. Uno de esos que responden: ”yo ni loco” ante cualquier anécdota que escape de su rutina, rutina que ha ido destrozando en trozos inunibles su sensibilidad, capacidad de adaptación y discernimiento, al punto tal que ante la anécdota antes mencionada en verdad se pregunta, ¿para qué hacer algo sólo por vivirlo o por aprender a hacerlo?

Juan sostiene todo lo peor del sistema sin saberlo, por comer lo que come, por dormir donde duerme, por trabajar de lo que trabaja, por vestir como viste y por cada supuesta “decisión” que toma en la vida, que en realidad no son más que ideas implantadas por el marketing en su pobre cerebro fláccido y drogado. Juan tuvo una novia a la que nunca supo complacer hasta que lo dejó. Él le compraba giladas y la llevaba a lugares, pero nunca la llevó a acabar y es ahí donde ella quería llegar. Una relación sin diálogo de la que ella se alejó alegando que él era un insensible y él diciendo que “todas las mujeres son iguales” y que “quien entiende a las mujeres”.

Juan, mientras espera el bondi, se entretiene diciéndole asquerosidades a las chicas que pasan. Hasta que un día paso yo. Y me doy vuelta y le meto semejante piña que lo siento de orto en el piso bajándole un par de dientes y destrozándome la zurda. En el mismo instante en que él aterrizaba en el suelo yo hacía aterrizar forzosamente mi mochila y me paraba bien, para seguirle dando masa. Juan era ahora todos los hombres que alguna vez me insultaron tratándome de objeto en las calles, transportes públicos, grupos de trabajo y estudios, chongos idiotas, y todos sus malditos progenitores maleducadores juntos. Wahh Juan estaba muerto, y lo sabía. Comencé a rodearlo saltando y gritándole:

-¡Dale hijo de puta! ¡Vení! ¡Parate! Parate que te rrrrrrompo la cabeza así nunca más jodés a nadie. ¿Así que te gusta mi culito? ¡Vení forro! ¡Parate!

Juan, con la jeta rota y un diente en la mano estaba en el momento que menos había entendido de su vida hasta entonces. Yo podía sentir latir en mis nudillos todas la piñas que quise darle a todos los tipos como él. Quería que se pare para matarlo. No quería hablarle más. ¿Enseñarle? ¿Explicarle? ¿Darle un discurso “feminista” para contrarrestar su “machismo”?… Todo eso nunca tuvo sentido y menos ahora. Sólo quería matarlo, pero quería que se pare y que se defienda, que se defienda!. Como estímulo y como no me aguantaba le pegué una patada en el brazo.

En ese instante, vi.

Juan, tiradolorido, sangrando, recapitulaba su vida. Las pelotas de sus ojos rebotaban y giraban como visor de tragamonedas al que le están cayendo todas las fichas.

Fyu fyu fyu fyu fyu fyu fyu

Juan, si vivía, iba a tener que explicarle a todos las mujeres de su vida que era lo que había pasado con su cara. Juan me pide perdón. El bondi se lleva a la mitad de los espectadores. Muchos se quedan, aunque todos sabemos que por esa parada solo pasa ese bondi.

¿Perdón? Con la mención de esta palabra mi ira desciende por un instante para volver recargada otro instante después.

-¿Perdón?, -le digo- ¿qué tengo, cara de Jesús?

Como quien va a patear el último penal del último mundial del mundo, así pateo la cabeza de Juan, que pasa a estar violentamente desmayado, o tal vez muerto. Me dejo caer de rodillas a su lado y me acuesto sobre su pecho, llorando y gritando:

-¿Por qué? ¿Por qué?

Y lo beso bruscamente en la nariz y los ojos, y le acaricio la cara destrozada y lo miro mientras lo peino hacia atrás usando de gel su propia sangre. Vienen los milicos, y los espectadores (ahora testigos) huyen a bordo del oportunísimo 126. Los azules intentan sepárame de Juan con un poco de asco y yo me aferro a él con todas mis fuerzas. Somos un solo bulto asqueroso en el suelo. Quiero que me dejen, quiero hablar con él, quiero explicarle, quiero negociar con él las relaciones de todos los hombres y todas las mujeres del mundo de hoy en adelante para que esto no pase más. Estoy metida entre su sangre como nunca lo estuve con nadie, y nuestros ADN’s se están comunicando en pos de la futura humanidad, pero… ¿quién le va a explicar eso a un milico?

PAULA BIDEGAIN, nacida en Ochandio, Buenos Aires, Argentina, 33 años.

Música multinstrumentista y poeta. Posee tres discos como solista, estos son: “Boomerang” 2009; “Humanidad portátil” 2011 y “Juego de fuego” 2013. Ha realizado dos discos como parte de la banda Santa Loba, donde ha desempeñado el rol de cantante, percusionista y composición conjunta; junto a dicha banda sacó un disco homónimo en el año 2015. Además participa con Epaway como cantante, baterista y compositora conjunta, banda con la cual ha lanzado “Karmacity” en el año 2017, es su primer disco de estudio como baterista. En ese mismo año, sacó “Hoy“, audiolibro conformado por 70 textos-intervenciones literarias de su autoría, los cuales son leídos por 35 diferentes poetas de la escena actual porteña (de Buenos Aires) de poesía moderna. Actualmente, viaja por Europa con el propósito de perfeccionarse profesionalmente, mientras compone su primer disco de música digital denominado “Spaces” que saldrá a la luz antes que finalice el 2018.