LA REALIDAD DE LA FANTASÍA

Letras Sandra Raquel González

La Realidad de la Fantasía Escrito de Sandra R. González Fotografía Brunela Curcio AZAhAR literario

Fotografía Brunela Curcio


LA FANTASÍA DE LA REALIDAD

Firme, inmóvil. Soy parte de este muro de cemento sucio de hollín, escrito de corazones y puteadas, grafitis y publicidad. La piedra contra el vidrio del subte provocó una explosión que me paralizó.
Pero… no se si soy yo ésta o aquella, o aquella, o aquella, o… Porque como en un vídeo, en avance y retroceso yo corro para tratar de contener entre el revuelo a esa mujer que casi cayó al hueco donde pasan las vías del subte. Sin embargo, instintivamente yo estoy con el celular en mano tratando de inmortalizar imágenes, moviéndome de un lugar a otro para obtener las mejores angulaciones. No, no ,no yo grito, me desespero, pido ayuda sin saber si lo necesito realmente. Al mismo tiempo, yo, con mi agudísima visión extiendo mi mano, como si fuese de goma, y logro atrapar entre mis dedos esa piedra antes de que golpee el vidrio. Bahhh, yo …

Como en este pequeñísimo cuento muchas veces las personas proclaman como hubiesen reaccionado, que hubiesen dicho o que hubiesen callado en tal o cual momento. Sin embargo, hasta que no llega ese momento ningún se humano es capaz de conocer de antemano al efímero presente. Porque el presente en realidad no existe. Es simplemente una consecuencia del pasado y la causa del futuro. O en resumen, como escribió Ortega y Gasset (recortando la frase) “yo soy yo y mis circunstancias”.

Y son precisamente esas pequeñas o grandes circunstancias las que forman parte de la realidad. De esa realidad llena de experiencias pasadas que no se pueden transformar como lo hace el Yo, con el brazo casi de goma, del cuento sino solamente reaccionando en el efímero presente.

En esta constante narcotización y metamórfosis de la realidad, la persona se proyecta y se esconde ayudada por la fantasía. Llora, se ríe, se tapa la cara con las manos o cierra los ojos metiéndose, haciéndose una con los personajes de una serie televisiva, una película, un libro o una canción. Así, sin darse cuenta, se respeta la derivación de la palabra “persona” dada por los griegos.

Los griegos dicen que la palabra persona deriva del “per suonare” que a su vez tiene origen en el drama del antiguo teatro griego. Porque en las grandes arenas, los actores usaban las máscaras no solo como caja de resonancia sino para representar a los distintos personajes de una obra.

De esta manera se entiende que la persona, de acuerdo a cada situación que se le presenta, cambia su máscara y se adapta al personaje coloreando la obra en que elige o le toca actuar. A veces conscientemente o a veces inconscientemente hace realidad una fantasía. Y como en el cuento, ante una situación inesperada prende una máscara que no había jamás usado hasta ahora y representa el rol de protagonista. ¿Pero…? ¿Cuál es el protagonista del cuento?…

¿Fantasía o realidad…? Lo cierto es que toda fantasía tiene una realidad escondida y un deseo de modificar esa realidad.