LEYENDA DE SUS TORMENTAS

Letras Brunela Curcio | Agita su despotismo…

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Fotografía Giulia Zucchetti


Agita su despotismo
arrastrando con la corriente,
a cuerpos ensimismados
de rostros inermes,
sedados,
para después
ser empujados al vacío.
Creyéndose impune,
al subversivo
sentencia a muerte.
Solemne en su uniforme,
hace cómplice al viento
de su depravación
desnuda,
de su indigente piedad,
de su libido ante el calvario.
Y se hace paso en la piel inerte,
retando a crucifixiones,
a alegrías ahora ausentes.
Temiendo a la libertad
impone con fervor su terror,
volviendo invisible,
lo visible.
Y en su voluntad
de soltar las carnes
a la intemperie,
del horror martirizado;
interpela a su olvido insano,
en su afán de puertos vientres.
Ovarios arrebatados
por el mismo hombre
resultado de arrebatos.
Al niño ajeno,
dejó crecer en llagas,
su vida feliz arrancó,
su identidad falseó,
su realidad lucubró.
En verdades expoliadas,
engaño a quien rapto.
El mismo niño que nació,
en el sabor de una celda
amarga,
con olor a tristeza opaca
de espectros errantes.
Desgastados
eran los llantos
y los cuerpos,
de tantas madres,
torturados.
Falsedad de quien decora,
con medallas la camisa,
y al hombre entero
hace trizas
por contrariar
su razón.
Roba tiempos,
roba entrañas,
roba vidas
y pestañas.
Robó el sol a hurtadillas
en máquinas feroces,
del color del musgo,
hijas de un aparato infame.
Y liberó en su perversión,
el dolor de una nación.
El ideal no puede ahogarse,
tanto menos las ideas.
Volteando la cara al cielo,
regala al mar cuerpos y mentes,
pensando así
acallar a la memoria,
sin comprender
que en su tortura
más se redime
a la utopía,
de descubrir
la ideología.
Ella, mujer que
en el hombre
no puede sucumbir;
sino que más bien
es capaz de concebir,
el sabor de
la esperanza,
del grito fiel
que no se cansa,
de exigir
lo que le es debido.
Y viaja libre por el zumbido,
de la brisa que se hace huracán,
y en el vuelo se trasmuta
en libertad.
Y así la muerte
se transmuta en lo eterno,
y jamás en olvido.
Y este viejo ponto,
hospita desde hace décadas
a los hijos del horror.
Y se hace eco en las historias
de ellos que yacen
desarmados,
y entre sus aguas
recordados.

Sonó el mar.

Cayó.

Su mano, acarició las olas.

Sintió la vida despedirse.
La vio en un canto de bucarés*.
Calma. Sinfonía.
Escuchó su respiro desvanecer.
Y retractarse.
Y dijo adiós.

Mar Rojo. GIULIA ZUCCHETTIDedicado a los cuerpos de mujeres y hombres arrojados al mar por los llamados “vuelos de la muerte”. Categoría utilizada para denominar el arrojo de personas hacia el mar desde aviones militares a pleno vuelo. Fue una estrategia constante de la última dictadura militar Argentina, conocida como Proceso de Reorganización Nacional, que tuvo lugar desde 1976 hasta 1983. Fueron miles los argentinos arrojados vivos al mar, tantas veces previamente drogados.

 

-*Flor Nacional Argentina, conocida principalmente con el nombre de Ceibo-

                                             Fotografía Giulia Zucchetti