A LIBRO ABIERTO | Hamlet, el Danés

Letras Editorial

Andrew Scott in Hamlet Photo Miles Aldridge

Andrew Scott in Hamlet Photo Miles Aldridge


Breve antología al paso para lectores de buhardilla

El jueves último AZAhAR literario tuvo el privilegio de asistir al pre-estreno de una nueva versión de Hamlet ofrecida en el teatro Almeida de Londres, antes de su estreno oficial para la prensa, el próximo martes 28 de febrero.

Son incontables las innúmeras versiones teatrales de la obra en su tierra natal y en el mundo, pero la originalidad de esta producción radica en que se representa en su versión completa, sin cortes ni ajustes adaptados al supuesto corto nivel de concentración e interés cultural del público actual.

Desde estas páginas se ha fustigado tal vez en demasía la tendencia a la vía rápida e irreflexiva que en la representación dramática -trátese del cine, el teatro, la ópera o la televisión- tiende a acortar el diálogo entre espectador y obra ofreciendo imágenes flasheadas como adoctrinamiento subliminal, diálogos mínimos donde el lenguaje se pierde en la inconsistencia facilista y exceso de violencia supliendo la emocionalidad más profunda y compleja del ser.

Nuestra crítica no responde jamás a un prejuicio pomposo o elitista. Hay magníficos ejemplos de minimalismo en la literatura y en el arte dramático y a modo de ejemplo se pueden traer a colación modelos tales como Samuel Beckett y Jorge Luis Borges.

Pero el disminuir a Shakespeare a un fragmento de sentido equivale a ablacionar el Cristo de La Piedad o a eliminar discípulos en La Última Cena. Y denuncia tanto el corto alcance de creatividad de quienes lo ejercen como hábito, como su desprecio por la capacidad de apreciar el arte por parte del público.

El haber podido transitar el Planeta Shakespeare en todo el esplendor de sus latitudes ha recuperado en la audiencia no sólo la magnitud de la obra sino el intrincado enigma de correlaciones y significación entre palabra y obra, forma y contenido, emoción y expresividad, pensamiento y acción. Y ha re-creado con magnífica destreza la tensión celebratoria del teatro como ritual laico, y la afirmación tan acertada de Harold Bloom cuando declaró a William Shakespeare el “inventor de lo humano”.

Al honrar esta verdadera fiesta de lo sublime puesto a nuestro alcance, celebramos desde aquí la maravilla reproduciendo el consejo de Hamlet a los actores, un epítome de sabiduría que después de quinientos años nos sigue alumbrando como un regalo al arte de escribir y de expresar el lenguaje.

He aquí una extraña versión del monólgo por Akizur -o Werner “Akizur” Ruzicka– que aparece como un viajero en el tiempo reencarnando al espectro de un anciano Hamlet.