UN LIBRO, UNA ISLA | El cónsul honorario de Graham Greene

Letras Fernando Guibert

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La naturaleza humana no es blanca y negra sino negra y gris
(“Human nature is not black and white but black and grey”)
Graham Greene, “The Lost Childhood”. 

Este libro (en inglés The Honorary Consul) publicado en 1973 es una novela estupenda del escritor británico Graham Greene (1904 – 1991) nacido en Berkhamsted, Inglaterra. Se desarrolla en la década de 1970, en la ciudad de Corrientes, el Litoral de Argentina y el Paraguay. Por lo tanto, tiene un doble interés para mí particularmente para llevarla a mi isla. El relato se desarrolla con un telón de fondo que tiene mucho que ver con las conmociones políticas, rebeliones, su visión del machismo, los golpes de Estado, secuestros, corrupción y revoluciones presentes en Latinoamérica.

El narrador de la novela, Eduardo Plarr, un médico ambivalente y solitario, es hijo de un diplomático inglés y una mujer paraguaya. Su vida transcurre en un lugar provincial del litoral donde se ocupa de la salud de supervivientes marginales mientras se mantiene en contacto con los pocos residentes británicos de la zona. Su sufrimiento solitario no está tan alejado de los nobles gauchos del universo literario de Argentina. Aunque nunca ha estado en Inglaterra, Plarr se consideraba a sí mismo como un típico inglés parsimonioso. Sin embargo, es un personaje que se balancea entre ambos mundos, el sudamericano y el inglés, las pasiones y la compostura. “El cuidado es lo único peligroso”, dice Plarr. “…El amor era un afán que él no practicaría, una responsabilidad que se negaría a aceptar…”. Tantas veces su madre había usado esa palabra cuando era niño. “Siempre se pedía algo a cambio, obediencia, una disculpa, un beso que uno no tenía ningún deseo de dar”.

El otro personaje principal de la trama es Charley Fortnum, un borracho sentimental inglés y cónsul honorario; ambos están definidos de una manera muy viva y real. Un conocido del Dr. Plarr planea el secuestro del embajador norteamericano con fines políticos, pero terminan tomando prisionero por error a Fortnum, una figura menor que es una carga y un problema para su gobierno. Plarr se complica sentimentalmente con Clara, la mujer de Fortnum, una joven del burdel local. Fortnum es demasiado simple para sospechar y demasiado sentimental como para preocuparse. Aunque el secuestro político de Fortnum es el ímpetu de la trama, la bisagra de tensión entre el cónsul honorario y su médico es Clara.

El texto es un infalible catálogo de las actitudes morales, reacciones y emociones de los británicos y su relación con la población local, sus ambigüedades y contradicciones, que Graham Green pudo estudiar personalmente en sus viajes por Argentina y Sudamérica. Green tiene una notable capacidad para ver, reconocer y describir con la belleza y claridad de su prosa este mundo, agregando al relato una cuota de suspenso policial. También resulta un sagaz estudio psicológico y sociológico de la corrupción y política local; siempre un tema siempre vigente.

El estilo de Greene deliberadamente produce una prosa directa y fluida con la intención de gustar y atraer pero llenas del más puro ingenio, comparable al de Oscar Wilde. Sus libros, incluido The Honorary Consul claro, han proporcionado muchas veces un material ideal para el cine, y esto se debe también al notable estilo “visual” de la prosa de Greene. Con la combinación de romance, sexo, conflictos sentimentales, violencia, revoluciones, secuestro político, crimen y espionaje contamos con todos los aditivos típicos de un filme taquillero. Casi diría que es imposible no imaginarse a El cónsul honorario como base para el guion de una película, cosa que así ocurrió a los diez años de ser publicado. Greene fue uno de los escritores más “cinemáticos” del siglo XX; la mayoría de sus novelas y muchas de sus obras de teatro y cuentos han sido adaptados para cine o televisión. Greene colaboró personalmente con los directores de muchas producciones aunque pocas veces quedó satisfecho con el resultado. Según una base de datos de películas registradas hay 66 títulos entre 1934 y 2010 basados en el material de Greene. Para refrescar la memoria, o mencionar algunos títulos para quienes no los conocen, entre otros están: The End of the Affair, The Quiet American, A Gun for Sale, The Fallen Idol, The Basement Room y el clásico The Third Man.

La vida de Graham Greene podría muy bien ser material para el guion de una película. En sus años de estudiante fue acosado y profundamente deprimido intentó el suicidio varias veces, incluyendo, como escribió en su autobiografía, la ruleta rusa en la escuela en Berkhamsted donde su padre era el director. Pero el tedio y desgano de sus primeros años de juventud se trasmutaría en lo que él llamaba sus “entretenimientos” y escribir; sus viajes, las turbulencias emocionales y hasta el espionaje, siendo reclutado por MI6 durante la segunda guerra mundial.

Para un hombre que escribió: “En las relaciones humanas, la bondad y la mentira valen mil verdades”, Greene estaba casi íntegramente preocupado por decir la “verdad”, o por lo menos la suya. Sus obras no proporcionaron respuestas en blanco y negro, sino que pintaron un mundo donde el gris predomina, mostrándolo tal como es, y muy parecido a él: lucidamente contradictorio.