MEMENTO | Versión Castellano

Letras Vee Elle | Publicado originalmente 15 Septiembre 2016
Traducción Vadima Linviroba
Sección Bilingüe | Texto Original en Inglés: Memento | Publicado Originalmente 1 de Septiembre 2016.
Midnight-Angel | Collage VL

Shattered Angel | VL Collage


 

En nuestro interior hay algo que no tiene nombre,
ese algo es lo que somos”
José Saramago

…El instante “en el que el tedio de vivir es reemplazado
por el sufrimiento de ser”
Samuel Beckett.

Reflejándose en la pátina del gran espejo de salón, el destino irradia el azogue en líneas espectrales, exhibiendo un film perpetuo donde ella siempre termina abandonada, tumbada sobre un mostrador de bar como una chica descartable de Bukowski, con un Martini seco goteándole Premium vodka en el regazo, oliéndole a acíbar en el respingo de la nariz – una cirugía a lo Marilyn mal hecha – posada en un bol de papas mohosas servidas con una salsa tabasco rancia, las falsas pestañas filosas como dagas aporreando el borde de la copa, y la melena de platino lista para aventurarse a una petite mort en brazos de algún príncipe azul oculto entre la barra de billaristas sudados, pasados de trago barato y frustración eterna, todo eso habitándole los ojos y el cerebro como una imagen trashumante.
Ahí la tenemos, toda hecha alma y porrazos, como ha vivido siempre hasta hoy; esforzándose por ser algo más que el adorno invisible de un tugurio del bajo. Sintiendo – acaso fecundando – el roce de una bota brutal en la espalda que le incite el apetito de aventura, única garantía de alivio a su desolación. Desolación. No soledad.
Endémica desolación hecha penuria como la de esa clientela de dipsómanos patéticos, ávidos de infinitos desencuentros inconexos – desde que el cuento de hadas se reveló como mentira y disparó el salto suicida al abismo de la negación.
Ahí los tenemos, sin notar nada, menos aún darle importancia a algo o alguien, evadiéndose en el happy hour lujurioso, anhelando la perfecta compañía ocasional, que encarna, al fin, a la desolación aguda, jamás equiparable a la soledad.

Ella se yergue sobre el asiento para tomar un sorbo del tercer Martini.
Hiere el verlos prepararse para la huida a casa como quien va a una batalla perdida. Regresar a sus quién–sabe–quénes, si se acepta que la casa es aquel lugar donde alguien persevera en esperar el fraude de costumbre – es decir, sin pedir sinceridad jamás, sólo esperando – como el ente ideal donde encontrar refugio para la nulidad y la tranca.
No es mucho lo que se pueda hacer entonces más que profanar el alma, cantar las tristezas, contener el vómito meta-físico para al fin lanzarlo como un clamor del trueno que anuncia la muerte de la tempestad última. Acabada junto al tiempo donde aún se anhelaba la esperanza. Sólo cuando la ira secuestró a los otros sentimientos. Y la terminal de todos los ómnibus es la Nada.
Es entonces cuando la entraña siente que desalmamos el concierto de nuestra perfecta maquinaria molecular para entregar el cuerpo a la entropía de la autodestrucción, con las neuronas alertadas al propósito de desentonar cada mensaje del deseo, que hiere la carne como un enjambre de mariposas moribundas cavándonos la piel.
¿Cómo te llamás?
Es lindo. Y desprolijo. Por suerte no huele a sucio. El tiempo se detiene sin motivo. Ella se limita a mirarlo fijamente. Tiene ojos azul profundo ¿Índigo? El jopo caoba peinado a la gomina elevándose airoso por sobre la frente le da un encanto especial.
Si al menos hubiese conocido el nombre elegido para ella al nacer – y así abrir los cerrojos a todos los misterios de la vida, quizás.
NN en tu partida de nacimiento” – siempre le dijo Ella, su madre adoptiva.
Ojo con lo que deseás” – también decía.
Puede ser algo horrible como Penny o Lorna – y se echaba a reír con esa risa siniestra.

 

Eso fue en la vida pasada, cuando Ella y Ed la dejaban ir a la Academia de Arte para los pobres del pueblo.
La profesora era delicada y culta. Mitad italiana, le enseñó que “L’arte è cosa mentale” era algo que había dicho algún genio de Italia.
¿“Cosa de la mente? ¿El Arte es obra de la mente? ¿Y entonces al Amor…se lo encuentra en el Arte? Entonces la Belleza también es Arte. ¿Sí? Basta con mirarla a ELLA la diosa inmortal, con los labios curvados en un orgasmo perpetuo, con todo su ser transcendiendo la pantalla, con esa piel blanca como el suave vello de una paloma al sol.
De pronto, todos los pensamientos se convierten en un pesar intolerable. Cuando esos Ojos de Índigo la atraviesan con intención febril.

Duele…duele mucho. Por favor, Papi, basta. Por favor, Papi, no sigas. Te lo pido.”
Pero Ed se limitaba a soltar su risa de zombie. Surgida de una cueva de la entraña, la de ella o la de él, nunca lo supo. Porque entonces sentía que la partían al medio. Y el dolor era tan inexplicable como el que no le hubiesen dado un nombre al nacer. Como si ella nunca hubiese sido real. Para su madre, para Ella y para Ed.
Ella le alcanzaba el pegamento. “A oler bien fuerte, perrita. Es lo que hacen las perritas” Ése era él, mientras Ella sacaba las fotos, riéndose sin parar.
Me duele, Mami. Me duele muchísimo. Por favor, te lo pido Mami. Decile que pare por favor”.

Jamás se animó a gritar. Mucho menos a sollozar. Sólo a rogar en susurros. Como en la iglesia.
Tampoco se animaría a sollozar ahora, no importa cuán vulnerable se sienta siempre que la rodean otras almas perdidas como la suya, con los vómitos luchando por lanzarse en una bocanada final, mezcla de borrachera y espanto.
Y Ella siempre presente – observando y riendo – siempre empezando con su risita morbosa. Aguda, picante, la señal de alarma que anunciaba el tormento.
Desahuciada. Defraudada. Embargable. Vacante. Todo eso la describe. Una vida sin rédito, el paradigma de una resta, la última cruzada de la guerra nuclear, la ilusa heredera de un reino perimido, una legión errante en un desierto anegado, una gaviota moribunda atrapada en el lecho de un mar seco.
¿Todo eso piensa él de mí? Tiene los ojos nobles. Como un lago tibio de verano.
Ahora mismo ella anhela ese instante ineluctable en el que la esperanza aún existe como voz de la raza humana. Ahora, nunca en otro tiempo sino en ese instante, siente que no puede sentir otra cosa más que la falta de algo.
Se la buscó” – decía siempre Ella – “Sé perfectamente lo que la putita tiene en la cabeza” Y así ella por fin se sentía alguien. La putita que gritaba “Basta, Papi, me duele mucho”.
No pedir. No moverse. No tocar. No mirar. No sentir. Es todo lo que se necesita. Cuando se impone el momento del abandono y se da el único paso a seguir. Cuando la tierra baldía en la cual desintegrarse ya se abrió de par en par. Cuando el reino silente del arquetipo de la desolación – la forzada soledad – quita el cancel de sus fauces con impaciencia.
Cuando los servicios sociales dejaron de pasarles plata para la crianza, todo terminó. La risotada siniestra también. Los comentarios melosos de Ed en la oreja cuando la tocaba llamándola mi muñequita. Ed, el violador oral. El transformista del lenguaje dulce en amenaza horrenda, a medida que el ritual del sacrificio le aumentaba la perversidad y la saña.
Así que ahora, con el alma anclada al mostrador, bañada de aliento y ardor de vodka en el corazón, ella vuelve a tener cinco años. Y todos los borrachos en fila detrás de Ojos de Índigo dispuestos a partirla al medio son Ed y todos los fisgones son la Ella que siempre reía.
Llegó la hora del colador – grita alguien desde la mesa de billar
Los recuerdos giran como cadáveres rondando la vorágine apocalíptica del abismo sin fin.
Es hora de bailar la batalla del colador – grita otro en respuesta.
Un alarido ululante se lanza enloquecido desde el tocadiscos, violento de lujuria. No se trata exactamente de música sino de una letanía monótona acompañada por un compás espasmódico de fondo. Al primer sacudón, todos se unen en coro para cantar “Es la hora del colador” a voz en cuello. Le sigue de inmediato un ritmo de palmas colectivo que monta sobre el recinto como un estrépito ensordecedor. Todos los del billar corean al unísono, sacudiendo los muslos, batiendo las rodillas frenéticas como alas, empujando la entrepierna hacia adelante. Alguien aporrea el mostrador para marcar la pauta. El golpe la atrapa en un pánico instantáneo, estremeciéndola de terror.
Hay mucha puta en este bar – la voz de un mamado le golpea la espalda como una bomba de estruendo.
El taburete donde está sentada cae al suelo. Cuando la ve desmayarse, Ojos de Índigo la toma por la cintura. Alguien parado detrás de él le alza las piernas para sostenerla. Cuando vuelve en sí, ella sólo atina a sentir el escozor del paño de billar sobre la piel desnuda.
¿Cuándo se desea el sexo por primera vez? ¿Cómo es en realidad? ¿Por qué es tan martirizante? Y brutal como la muerte.
Ojos de Índigo continua observándola ¿Y si le digo que necesito que me toque una mano dócil como el tul de ilusión? Suave como el rocío, cálida como el aliento de un amante.
Le toma la solapa para susurrarle al oído – Necesito que alguien finja que me ama….
Kiss of the stardust angel| VL Collage

Kiss of the stardust angel | VL Collage


 

Siente el aullido rapaz del lobo que la asalta todas las noches, despertándola con sus propios gritos y empapada de sudor. Nunca llorando. Tiene el cuerpo acostumbrado a llorar por ella. Como ahora. Y así y todo, así todo.
Tenerse lástima nunca salvó a nadie” – ¿Era la voz de Ella o de Ed? ¿Las de los dos?
Se da cuenta, o al menos cree darse cuenta, de que alguien la tuvo en cuenta. Y oye, sí, oye, pisadas pesadas de alcohol aproximársele. Un ente ectoplásmico sin intención aparente. O así lo cree ella. Desfigurado por el humo del cigarro y escondiéndose – a propósito, piensa ella, porque todavía logra pensar – para que ella no se dé cuenta.
Ché, Pepe, tenemos a la piba servida al tapete.
Siente el toque de un taco de billar explorarle el cuerpo. Y cómo una perversión bestial se concentra en la punta como el plomo de una bala.
Démosle todos una buena sacudida al centro y adentro. Un revolcón bien a fondo. Lo está rogando con la boca. Miren cómo pide joda esa trompita babosa.
Los billaristas cantan gritándose unos a otros para no escuchar sus propias voces. O no sentir a los que le vociferan al vacio mudo de esta Urbe Nula también llamada puto mundo.
La horda se agolpa como ganado para competir en el juego. Cuando del tocadiscos salta un pitar de sirenas, el fervor en las caderas y entrepiernas aumenta hasta alcanzar una pulsión electrizante.
El coro exhala un negro aliento ácido ¿Las voces tienen olor?
Ella siente brotarle del pecho una esencia a sangre ¿Y la congoja? La congoja tiene olor a muerte.
Ojos de Índigo sigue estático, paralizado delante del tropel. Firme pero indeciso. Su mirada delata a una mente en estado de emergencia. Los ojos azul índigo donde sumergirse en busca de compasión transmutaron en un abismo sin fin.
Sosteneme fuerte, tesoro; mi corazón se disuelve en torrentes de dolor.
Ahora ella anhela otra vez que la esperanza aparezca en su carta del destino. Ahora mismo – cuando siente como nunca ninguna otra cosa más que la falta de algo.
Sea como sea, el ectoplasma existe. Lo veo transfigurarse en máscaras infames como negativos fugándose de un baúl sepultado en la tierra… esta noche desafié demasiado a la memoria. “Ven, Dama de la Noche” – surge espontáneo el recuerdo de cuando decidió ser actriz y poder al fin auto bautizarse.
Palabras, tiernas palabras que me alejen en vuelo de esta pesadilla. Palabras susurradas a los ángeles; como cuando me escondía en los armarios para que nadie me persiguiera por placer. “Ven a mí, gentil noche”
Así y todo, el vacío se manifiesta como una negrura impiadosa. El destino sólo le ofrece una noche sin luna, espesa como alquitrán. Sin ninguna dama ilustre dispuesta a hipnotizar a los agentes del mal.
Fui hecha de fuego y aire“– Madre… ¿por qué me abandonaste en un charco de sangre?
Baste con el temblor; el temblor tendrá que plagiar el sentir la verdad del cuerpo. Una sensación falsificada, una marca burlona del éxtasis fatídico que los hace a todos mercenarios; a los billaristas, a la raza humana y a ella misma. Todos ellos con las almas en subasta.

…. “La nada no aporta nada” ¿Por qué fui siempre nada?
Pero Nada no significa solamente el Vacío. Significa el anhelo de algo: todo lo que es inexplicable. Por eso ahora ya no importa cuánto se esfuerce, el cuerpo no se le mueve – porque el paradigma de menos más algo siempre resulta en Cero. Nada. Nadie.
…. “dulce como un bálsamo…suave como el aire” – siempre silenciosa como un ave muerta…para que nadie la note…para que nadie la use como a una muñeca de plástico…
De pronto siente el toque de una mano ligera en la frente. Suave, suave como el roce de un plumaje. Irradiando un rocío fresco sobre la piel indefensa.
¿Una caricia? ¿Un consuelo? ¿Una bendición? – el aire respirable se agota sin motivo.
¿Creés en el amor? ¿Aunque sea un amor aterrador, un amor criminal? – La caterva dispuesta a violarla arrastra a Ojos de Índigo hacia atrás. Él no opone resistencia.
Ni todos los perfumes de Arabia lograrían dulcificar esta mano tan pequeña…” – al olor de la sangre sólo se lo apacigua con amor….
¿Hasta dónde llega lo más bajo del colador? Hasta donde el recuerdo de tiempos mejores alcance para desquitarse con alguien por una suerte de mierda.
El preludio de violación colectiva continúa a paso acelerado. Y el batir palmas al unísono ayuda a excitar a los reacios.
¿Habré de disponer de mi descanso eterno y sacudir el yugo de estrellas nefastas de esta carne mía harta de este mundo”?….
Un ritmo mecánico de saltos, contorsiones y meneos se apropia del rito tribal. A medida que la deshumanización aumenta, los cuerpos se desarticulan como prótesis de marionetas.
Una mano erguida sobresale de la turba sosteniendo el taco de billar en alto, aproximándosele para desgarrarle la ropa.
El silencio se ha emparentado de tal modo con el clamor de muerte que ambos solicitan al delirio por igual. Y tanto el silencio como el griterío electrizan al deseo, inyectando en esos hombres el sonido y la furia del odio de sí mismos. El fragor de una ira innombrable se hace metástasis.
Si es ahora, no se hará esperar; si no estuviese al llegar, será ahora, y si no es ahora, al fin llegará: la predisposición lo es todo….” – que el cielo por favor lo predisponga….
Ojos de Índigo se abre paso a los codazos. Saltando a horcajadas sobre el que sostiene el taco de billar en mano, se lo quita frente a los ojos de ella. Su acto abre una cuña en la multitud. De pronto el mundo quedó dividido entre los otros, él y ella. El tiempo vuelve a detenerse pero ahora ella sabe que es por un motivo. El resplandor de un rayo de luz de oro atraviesa el recinto. Insólitos círculos lumínicos de energía pura recubren a Ojos de Índigo con un velo de fulgor.
Ella levanta la cabeza para susurrarle en un suspiro.
Un Ángel te bendijo con el manto de la compasión – su voz suena como el canto de un gorrión herido.
Mi destino ha sido sólo dolor y amenaza. Hoy me diste lo que más falta. Amor y esperanza.
El semblante de él le recuerda a una estampa que una vez alguien le dio en la iglesia.
Te convertiste en mi Miguel Arcángel. Ahora sí puedo decir que la Belleza es Amor y el Amor, Belleza.
Al ver la cabeza de ella inclinarse hacia un costado, él nota que una bocanada de sangre cae sobre el piso. La toma por la barbilla y le mueve la cara con delicadeza de un lado al otro.
¿Cómo te llamás? – dice él con los ojos empapados. Por favor, nena…. ¿Cómo te llamás?
Le toma la frente como había hecho antes, acariciándosela con ternura. Ella siente sus lágrimas tibias mojándole la cara.
Ay dios mío…. ¡La puta madre! Acá pasa algo grave…esta chica se muere….o está por morirse….Que alguien me ayude….por favor, ayúdenme….
Todos los presentes permanecen impávidos. La vida ya no es sólo una nada. Como cuando se sonrió a sí misma en el espejismo de un espejo – cuando aún sentía la pasión por aquel algo que desafía a la nada. Entonces la plegaria sobrevino tan natural como el diluvio de una tempestad.
Veamos abrirse las puertas del cielo para el retorno de los ángeles…con sus lágrimas frescas como el rocío regándome la piel sedienta…

La mano de él vuelve a sostenerle la barbilla para mirarla una vez más a los ojos. Por favor, dulzura. ¿Cómo te llamás? – si hasta la mano misma parece estar rogando.

Tan cálido, tan tierno.
Ya nunca más una símil Marilyn, sino toda ella. El nombre que se regaló a sí misma recobrado para reparar todo sufrimiento.
Me llamo Aimeé. Soy Aimeé Lamour.
El dueño toca la campana para anunciar la última vuelta. Un ave plañidera entra a vuelo rasante, rodea en círculos el cuerpo de ella y luego enfila como un misil hacia el ventilador del techo, estrellándose entre las aspas. Un millar de plumas cae como copos de nieve, anidando en la sangre que tiñe sus ropas. El tocadiscos se detiene con un graznido. Una inmensa quietud sobreviene en ese rincón de la tierra. Cae la noche cerrada, desplomándose prieta como un torrente de lluvia negra.

Nota de Traducción: Por cuestiones de cacofonía y sentido, el término ‘percolator’ que se traduce literalmente como cafetera eléctrica, ha sido versado al español como colador. El ‘percolator’ es un baile que se practica en las fiestas populares.