METANOIA

Texto  Salomón Mosquera Rugel

psyche alada

 

Psyché Alada

Quienes ejercitamos cualquier manifestación del arte en sí, sufrimos transformaciones en la vida desde el punto de vista intelectual y emocional.
No podría explicar con certeza, si el artista nace o se hace; pero para todos quienes hemos experimentado una transformación al leer a un determinado autor, la balanza tiende a inclinarse, porque el artista se hace.
Ahora viene la discordia entre un punto de vista y el otro, porque alguien dirá, que ese don ya estaba sembrado en nuestro coeficiente intelectual, y que lo único que faltaba para que los engranajes echaran a andar, era activar su mecanismo.
Entonces, considerando ambas partes, y para no causar resentimiento a cualquiera de las referencias,  determino que ambas posturas van tomadas como eslabones inseparables.
Si no hubiera nacido, no estuviera escribiendo este ensayo, que dado a la continua ejercitación a través de los años, he hecho del don de la creatividad literaria, una herramienta sustancial para descargar todo un mundo interno a través de mis obras, que aún duermen por la mezquindad del mundo editorial, tanto secular como cristiano, al no apostar por escritores desconocidos (hasta ahora no logro entender cómo los escritores de renombre se dieron a conocer a la luz).

Tomando en consideración el comentario editorial, Crimen y Castigo, de Fedor Dostoievski, dio un giro total a mi vida.
El caso es simple, porque al quedar truncado mi sueño de convertirme en doctor en medicina, tuve que entenderme los tres últimos años de mi colegiatura (bachillerato), con novelistas, poetas, ensayistas, dramaturgos, y toda aquella gama de genios de las letras, los cuales hacía de lado como algo innecesario en mi vida.
Pero una noche llegó esa maravillosa transformación, y como especie de locura, decidí convertirme en escritor y sanseacabó.
Independiente de la carrera profesional que elegiría en la universidad para sobrevivir, el germen de aquella locura hizo que no parara hasta la presente, obteniendo más derrotas, que logros.
Me parece interesante que se haya abierto una ventana a la metanoia o transformación, o arrepentimiento espiritual del ser humano, porque no existe ningún poder natural que pueda transformar la vida del hombre en ese sentido.
Respeto mucho la nota editorial en relación al apóstol Pablo, al ser tildado de “susodicho” en el sentido despectivo o irónico, o “alias el apóstol”, omitiendo su nombre quizá también, en el sentido anterior.
Una de las cualidades intelectuales que tuvo Pablo, fue el poder de su retórica, que no es otra cosa más que, “el conjunto de reglas o principios que se refieren al arte de hablar o escribir de forma elegante y con corrección con el fin de deleitar, conmover o persuadir.”

Pero una retórica a partir de su metanoia, puesta al servicio de Dios, para transformar por medio del Espíritu Santo en aquella época del desarrollo de su apostolado, a una sociedad tomada por los deleites del mundo y confundida espiritualmente, tal como ocurre en la actualidad, donde los afanes del materialismo, ha alejado al hombre de Dios.
Es conocido que Pablo fue un perseguidor de la Iglesia de Cristo, en la geografía romana. Encarcelador de hombres y mujeres profesadores de la fe cristiana.
La Biblia en el libro de los Hechos, capítulo 7, verso 58, se nombra la presencia de Pablo en la muerte del cristiano
Esteban, apedreado al ser imputado de blasfemo, quién, con su largo discurso asentado en la verdad del Evangelio, desnudó a las autoridades judías que lo juzgaban, y, a causa de ello, fue condenado a la lapidación.
Pero este  personaje, (Pablo) fariseo, perseguidor del Evangelio, sufre un metanoia camino a Damasco. (Hechos 9: 1-16): “Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote, y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén. 3
Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? 5
Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. 6
Él, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer. 7
Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, mas sin ver a nadie. 8
Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco, donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió. 10
Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor. 11
Y el Señor le dijo: Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora, 12 y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista. 13 Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén; 14 y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre. 15
El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; 16 porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre.”

 Una metanoia interesante, ¿no? Un hombre bajado del caballo del orgullo, de la soberbia y la altivez, ahora puesto al servicio de Dios, empezando su ministerio evangelístico en las sinagogas de Damasco, acontecimiento registrado en el libro de Hechos, capítulo 9: 20-22: “20
En seguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que éste era el Hijo de Dios. 21 Y todos los que le oían estaban atónitos, y decían: ¿No es éste el que asolaba en Jerusalén a los que invocaban este nombre, y a eso vino acá, para llevarlos presos ante los principales sacerdotes? 22
Pero Saulo mucho más se esforzaba, y confundía a los judíos que moraban en Damasco, demostrando que Jesús era el Cristo.”

Existen dos aspectos que resaltar con respecto a la conversión o metanoia: Dios quiebra a los prepotentes, altivos, orgullosos arrogantes y “sabios”, porque supuestamente no necesitan de Él, y exalta a lo vil y menospreciado de este mundo para avergonzar a los primeros.1 Corintios 1:25-29“25
Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres. 26
Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; 27 sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; 28 y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, 29 a fin de que nadie se jacte en su presencia.”
El “susodicho” o el “alias el apóstol” fue uno de los instrumentos del que Dios se valió, aun sin tener una relación personal, para que escribiera el mayor número de Evangelios. Sus catorce epístolas, inspiradas por el poder del Espíritu Santo, han llevado sin lugar a dudas, a millones de personas en el mundo, a la conversión espiritual.
Si Pablo hubiese aprovechado su retórica para fines de lucro personales en el Evangelio,como es que entonces, escribe en Filipenses 3: 8: “Y aún más, yo estimo como pérdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor, por quien lo he perdido todo, y lo considero como basura a fin de ganar a Cristo,”…

En lo personal, el más importante libro de literatura cristiana y de inspiración divina, la Biblia, ocasionó una verdadera metanoia, o transformación espiritual a través del arrepentimiento.
Pero claro, a diferencia de Crimen y Castigo de Fedor Dostoievski, no de forma directa, porque Dios, quien me había elegido para su servicio desde antes de la fundación del mundo, y producto de mi arrogancia, soberbia y altivez, de despreciar de manera continua lo que guardaba para mí, tuvo que meterme en el desierto de la enfermedad durante aproximado un mes de padecimiento.
Lamentable que haya tenido que ocurrir así; así como a muchos que, pretendiendo desconocer, o amoldar a un Dios de acuerdo a conveniencias personales, son llamados a reconocer su gloria en tales circunstancias.
Entonces, la Biblia, libro inerrático, obra inspirada por Dios a través de profetas y apóstoles, que se ha pretendido cuestionar a como dé lugar, sin que hasta la fecha alguna, sus detractores hayan tenido éxito, se convirtió en mí, en el libro de mi transformación espiritual.

Como hombre, antes de conocer a Dios, o de experimentar esta hermosa metanoia que me ha conducido a un mejor estilo de vida, desarrollé una larga tarea literaria secular.
Treinta y cinco años en el ejercicio de escribir, de a poco Dios ha ido moldeando mi carrera literaria, que a pasos seguros va siendo moldeada a resaltar y glorificar su existencia.
Tales son los casos que, para su gloria, mis dos últimas obras tienen que ver con el Dios de dioses y Señor de señores: “De Belén al Calvario”, poesía, y “Cuando Dios me puso en el desierto”, narrativa.
De mi mundo anterior como autor, no me arrepiento, ni pienso que perdí el tiempo, porque he llegado a la conclusión, que Dios me estuvo ejercitando durante largos años, para volcar mi potencial hacia Él.
Solo Él decidirá qué hacer con todo aquel material de novelas, cuentos, ensayos y poesías. Está en sus manos, y me siento con paz y gozo en mi corazón, porque entiendo que su voluntad es perfecta…

“Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Mateo 16: 26