MONTPELLIER

Letras Gabriel Moreno
Sección Bilingüe | Poema Original Inglés
Fotografía Alessandro Grassi

Fotografía Alessandro Grassi


Mi amor, desatados están nuestros corazones
como dos fracciones de una fruta abierta.
El tiempo abraza los faroles de la consciencia,
dice que ya no pertenecemos al vínculo de nuestras manos.
Vago por un lugar privado de los vestigios de tu risa;
han desaparecido tus huellas de las cafeterías del malecón,
no hay rastros de tu perspicacia en las verdulerías locales.
Falta tu perfume en las cabinas telefónicas y las estaciones del autobús.
¡O el vacío de tu voz en los túneles del metro!
Toda Montpellier conspira para convencerme de tu ausencia.
Mi amor, nuestras memorias se adentran en el agua
como viejos científicos acusados de imprecisión y fantasía.
El Mediterráneo ha cambiado significantemente de color
y ya no me recuerda al manómetro de tus ojos.
No te confieso haber inclinado mi sombrero a la belleza,
no existe tu voz disciplinaria al acabarse la noche.
En fachendosas terrazas espero que regrese Lili Marlene,
tú ya no eres la estrella de esta ciudad de teatro diurno.
Camino las calles solo, ingiero pan y queso solo
y no hay señal de que el sol de la tarde me devuelva tu presencia.
Pero la realidad no me engañará, mi amor,
Más allá del vacío y de la ausencia,
nuestro amor crece en un mundo puro y virtuoso,
en los patios de Gibraltar, en las callejuelas de Tetuán.
Poco me interesan los mandatos del tiempo y del espacio.
Montpellier también somos nosotros,
vivas donde vivas,
te cases con quien te cases.


MONTPELLIER

My love, our hearts are unbound now
like two halves of an open fruit.
Time coils around the lamp posts of our consciousness,
it says we no longer belong to each other’s hands.
I roam a place that has no traces of your laughter;
there are no finger prints in the boardwalk cafes,
no traces of your shrewdness in the local grocery stores.
I cannot smell your perfume in the bus stations or the telephone boxes,
there is an absence of your voice in the underground tunnels,
the whole of Montpellier ploys to tell me that you are gone.
My love, our memories step into the water
like old scientists accused of mulishness and imprecision.
There has been a change of colour in the Mediterranean,
and it no longer reminds me of the gauge of your eyes.
When I tip my hat to beauty I feel no need to tell you,
there is no disciplinary voice at the end of the night.
In flash terraces I wait for Lili Marlene to show up,
you’re not the rising star in this land of diurnal theatre.
I walk the streets alone, I eat bread and cheese alone,
and there is no sign that the evening sun will bring you back.
Вut reality won’t fool me, my love,
for all the absences and voids,
our love grows in a world which is virtuous and pure,
in the patios of Gibraltar, in the back streets of Tétouan.
Little do I care for claims of space and time:
Montpellier is also you and me,
wherever you decide to live,
whoever you decide to marry.