MUJER ARAÑA o ÜBERMENSCH NIETZCHEANO

Letras Daniel González

pufri collage by Brunela Curcio

Collage Brunela Curcio


Su Conformación entre el Valor y la Seducción

Uno busca un partero para sus pensamientos;
otro a alguien a quien pueda ayudar a parirlos.
Así nace un diálogo fructuoso…”
Friedrich Nietzsche

No por clásica deja de presentarse atractiva, a la hora de resignificar el discurso, esa particularidad que ofrece el lenguaje de poder ser construido a partir de una relación de oposición, en tanto condición de posibilidad. Es en esa relación -que vincula, en términos focaultiano, a las palabras y su valor representativo con las cosas tal como son representadas(1)-, donde la finitud de los elementos gramaticales contrasta con las inconmensurables combinaciones que entre ellas resultan posibles y a partir de las cuáles se allana, además, aquel camino de la re-semantización.

Esa tensión entre lo semiótico y lo analítico que Kristeva(2) sintetiza en su revuelta, pulveriza la gramática y hace estallar al lenguaje no sólo a través de lo dicho sino también a partir de aquello que no se dice; es en el terreno de la jorá semiótica donde gestos, silencios, pausas y, en suma, un conjunto de elementos supra sintácticos(3) confluyen en la peculiar construcción del personaje.

Hacia fines de 1800, el filósofo alemán Friedrich Nietzsche planteaba la posibilidad de un nuevo hombre, provisto de cualidades superiores y liberado de los conceptos sobrenaturales del mundo; atributos ligados a una suerte de atracción hacia el espacio terrenal y su imposición sobre el universo; y a su capacidad de aceptación de la vida en su totalidad -incluida la muerte- constituyéndose en la medida real y su verdadero sentido

Puig, en consonancia con esta idea, pivotea con su Molina el tránsito por diferentes estadios; paradojalmente, un lenguaje verborrágico va cediendo ante la mesura mientras crece su compromiso y su coraje, y va ganando en seguridad. Aquella primera exposición de la pantera lacerando con sus besos y de un modo casi irracional al conjuro de misteriosas y lascivas descripciones de historias de amor, se contrapone con la traza de la araña que teje, entreteje y envuelve con su tela: el diseñador, el artista, el homosexual, el armador de historias se debate en su interior por asumir el rol de verdadero übermensch nitzcheano que la historia le tiene asignado, “con capacidad suficiente para crear una nueva escala de valores aprendiendo a leer la existencia desde el arte pues el arte salva al hombre y mediante el arte salva para sí la vida(4)

La construcción de esta supra estructura humana ha sido materializada en la obra de Nietzche(5) -a partir de su publicación, en 1883- sobre la base de cuatro ejes principales:

  • la moral y el derrumbe de su ralea: la moral impuesta por las religiones cede al influjo de una nueva moral, con origen en lo más profundo de las personas.

  • la muerte de Dios: su necesidad es menor en la conciencia del hombre moderno, su idea ya no tranquiliza pues la vida se acepta con espíritu dionisíaco.

  • el nihilismo positivo: consintiendo la dimensión de la nada, la falta de objetivos y el sentido como esencia de la vida Estos tres ejes, a su vez, habilitan conjuntamente la presencia de un cuarto, el que ahora interesa y sobre el cuál se habrá de reparar:

  • la conformación de aquel superhombre: Es en éste punto donde mayor fuerza plantea la hipótesis de una similitud entre el personaje de Puig y el súper hombre de Nietzche, que somete a juicio -cada uno desde su sitio- a la moral de la época dejando al descubierto la ruptura con el orden preestablecido de valores, alzándose como voz de protesta.

La novela interpela la condición humana pero también al estereotipo social. La tensión entre las personalidades de sus interlocutores tiene lugar, fundamentalmente, en el plano del lenguaje: en efecto, frente al parlamento florido, sentimental, nostálgico e individualista de Molina se alza la hosquedad y desconfianza que perturba a Valentín, y su cosmovisión clarividente a la hora de privilegiar el colectivo.

Ahora bien, en esa interrelación la suspicacia se vuelve complicidad, la indiferencia necesidad y el rechazo deseo. Una cierta relación de transferencia opera fundiendo a ambos sujetos en la conformación de una identidad única, plasmada en la presencia casi onírica que fusiona a dos figuras trascendentes en la vida de Molina, su madre y su amante (Valentín).

La sensación de unicidad matiza el final de la obra, el sentimiento es uno sólo, el compromiso también. La tan ansiada libertad ya no se mide por la posible salida del penal. La libertad se transforma en un brutal desafío fundante del instinto de supervivencia: No basta “con que el rayo no cause daño –parafraseando a Zaratustra- pues no alcanza con sólo desviarlo: ahora lo quería trabajando para él” (Nietzche, 1993, 386).

Lejos de aquellos primigenios reproches a las intenciones de su compañero por pretender cambiar el mundo, Molina vuelve a su abulia rebeldía y ya en sus últimos estertores exige a los gritos la exhibición de credenciales al momento de ser detenido.

Ése el el último acto de Molina.

El lenguaje de la palabra fue cercenando lentamente su ámbito de aplicación, y dio lugar al de los gestos, a un difícil entramado de suspiros y confusiones; la ausencia de significantes dotó de significado al universo para sintácticos, y fundió a los actores en un solo y único protagonista, en pensamiento, sensaciones y locución. El carácter filial de la jorá alumbró un renovado parlamento, acotado, firme, una voz ad-hoc.

¿Eres tú una nueva fuerza y un nuevo derecho? ¿Un primer movimiento?¿Una rueda que se mueve por sí misma?…Muéstrame entonces tu derecho y tu fuerza para hacerlo” (Nietzche, 1993, 101).

Ese es el último acto de Molina.

No el homosexual, el diseñador. No el presidiario, el contador de historias, el personaje romántico. No el lírico, no.

¿Mujer pantera, mujer araña?

Super hombre, ahora: el perfecto übermensch nietzcheano.

Notas Bibliogràficas:
1- Foucault MIchel, Las palabras y las cosas, una arqueología de las ciencias humanas )1966), Siglo veintiuno, 2014, 350.
2- Kristeva, Julia, La gramática de la subjetividad, Artes Gráficas Cofás, S.A., 2003, 25
3- http://www.elaleph.com/libro-usado/Tendencias-actuales-de-la-gramática-de-Ofelia -Kovacci/5145931
4- http://www.jornadashumha.com.ar (la constitución del Úbermensch como creador del mundo transvalorado, Silenzi Marina, USA L-CONICET)
5- Nietzche Friedrich: Así habló Zaratustra, (1972) Alianza Editorial S.A., 1990
6- http://www.letraia.com/261/ensayo02.htm la influencia de Nietzche.