NO RESPIRO, IMAGINO (I)

Letras Francesca Heathcote Sapey

Francesca Heathcote Sapey

Fotografía Francesca Heathcote Sapey


Tengo ganas de vomitarlo todo, de vomitarte a ti, sí, a ti, loca sombra sin locura, en este lienzo blanco sin disparo disparatadamente negro. A ti, que me atormentas día y noche hasta perder el ritmo y la cuenta de aquel tiempo que alguien en algún momento sin nombre definió relativo y subjetivo, y aún así se presenta y se define objetivo. Que como tú pasa y traspasa el límite indefinido de la vida. Vida. Vida. Vivir. Morir. Sentir. Y vivo, muero y siento y me exprimo en cada instante indefinido definiéndolo sin sentido, pero con significado apresurado, asómate y viértete en mí, en ti, en el mundo infinito y finitamente irreconocible. Vos. Tú eres aquella sombra que inunda la penumbra de la noche sin luna que me despierta sonámbula indiscreta a esta hora apresurada y oscura. Y vomito. Vomito mi alma inexistente y pecadora en esta noche que se asoma a mi lecho sin vergüenza alguna o ajena. Quién sos vos. Y yo desnuda, inerte, inmoble. Y no respiro, imagino. Sombra invasiva que barbáricamente inunda la privacidad del individuo. Sombra que revive, que sigue, y que persigue arrebatando aquel alma que ya no se encuentra, que no existe pero vive el día a día, apresurado y desmesurado. Guía. Sombra que habita sin necesidad de luz. Sol que amanece sin luna que exista. Vive y deja vivir. Vomítalo, suéltalo, desencadénalo. Sombra estremecedora y agotadora que recobra viva vida y revive las almas desencaminadas. Quién sos vos, que como un centauro, se te ve compuesto medio diablo y medio ángel, sin que la mitad sea a la par y cuya silueta se desenvuelve en la oscuridad alumbrada por el ser equivocado. Paridad inexistente pero parida como engaño de una sociedad dormida. Y yo vomito, lloro y río. Y no respiro, imagino. Histérica perdida pero reencontrada con aquella huella indeleble nunca habitada. Quién sos vos. Sombra anónima, sinónima, homónima, espejismo y reflejo en aquel espejo en el que uno nunca se atreve a mirarse a los ojos dormidos, despiertos y vividos. Aquel temor arrebatado. Quién sos vos. Y yo te miro. Y yo imagino, no respiro. Soy bruja, maga y hada. Ebria y embriagante sociológica cual un zoológico. Y no respiro, imagino.

Nota Editorial: Primera Entrega del Monólogo Interior a las voces de lo vivido. Serie “No respiro, Imagino”. Lee la segunda y tercera entrega “No respiro, Imagino (II)” y “No respiro, Imagino (III)”