NO RESPIRO, IMAGINO (II)

Letras Francesca Heathcote Sapey

Fotografía Francesca Heathcote Sapey

Fotografía Francesca Heathcote Sapey


 

Otra noche más, sombra descarada, sin tocar a mi puerta, tú derrumbas todos los obstáculos hasta alcanzar mi yo y despertar mi dulce pensar soñador apaciguado. Quién sos vos. Tú que sin pedir permiso ahuyentas y espantas todo aquello y ellos que están a mi alrededor. Y vuelvo a vomitar en un lienzo ya ni blanco ni negro ni gris. Son estas, aquellas, las horas que los demás llaman indiscretas. Convenciones. Y no respiro, imagino. Arcada tras arcada invado ese espacio perteneciente a otra dimensión en la que sólo existimos tú y yo. Sombra peligrosa, adicta y adictiva. Quién sos vos. Tóxica toxina trazada y perfilada entre humos embriagantes, lágrimas saladas y ácidas carcajadas. El llanto musical de la lluvia parpadea mudo sobre el cristal, como un tambor, siguiendo la repercusión de cada sensación que recorre mi etéreo cuerpo sin pudor, que tú recorres en busca de mi yo. Y miro. Te miro. Me miro. Me veo. Observo. Apáticamente sensacional, emotiva en realidad. Quién sos vos. Por qué y porque tu presencia en mi estancia atormenta mi esencia estancada. Y no respiro, imagino. Sombra mortalmente inmortal. Hoy no oigo mi lamento pero te escucho latiendo relámpago de la ardiente noche sin fuego. Efímero instante eterno. Aquí se baila con tu sombra intangible el tango de la naturaleza más intensa y sincera. Es una noche veraniega de un frío verano cualquiera. Y sin pánico palpito inerte e intemperante en tu existencia desasosegada. Quién sos vos. Que sin freno ni rienda me persigue sin rendirse a mi ser, contaminándome en todos estos crepúsculos añorados. Y soy alquimista, hechicera y taumaturga. Juego con la piedras del ajedrez urbano que ruralmente, al huir, se ha perdido en misticismos hipócritamente libres. Y no respiro, imagino. Vivo.

Nota Editorial: Segunda Entrega del Monólogo Interior a las voces de lo vivido. Serie “No respiro, Imagino”. Lee la primera y tercera entrega “No respiro, Imagino (I)” y “No respiro, Imagino (III)”