EL OCASO DE LA COSTILLA DE ADÁN. ACTO I: SER MUJER

Letras Brunela Curcio

Fotografía Guiillermo Gallego

Fotografía Superior Guillermo Gallego | Retratos expuestos en el cuerpo del artículo Giulia Zucchetti


Sus risas retumban por las escaleras, el sol tenue entra por la ventana y ellas hablan entre sí con la familiaridad con que uno se refleja en el espejo. Son todas distintas pero hay mas de un elemento que conjugados al unísono las unen: el arte, el ser mujer, la sensibilidad, intereses similares y estas palabras. Viviana Lombardi, Renata Fernández, Fortunata Calabro y Giulia Zucchetti son cuatro mujeres de nacionalidades y edades distintas que encarnan roles sociales y profesionales distintos. Son cuatro mujeres que se mueven y contornean dejando a su paso sombras pintadas en colores que intentan irrumpir con genialidad y esfuerzo en la esfera del arte londinense. Pero mientras todo este proceso cobra vida, no dejan de bailar inmersas en la constante y ardua tarea de reafirmar con sus propias vidas la revolución pacífica más importante de la historia de la humanidad, la de colocar a la mujer en la misma escala de valoración social y profesional que la que ocupa el hombre. Con sus esencias salvajes y etéreas, crecen y buscan con fortaleza e ímpetu, siguiendo el camino que muchas otras han forjado para cederles el paso.

Cuando se reflexiona sobre nuestra existencia se utiliza la frase: ¿qué significa ser hombre? Y en este vicio acervo hay una trampa ya que el término “hombre” define al conjunto. Pues bien, el ser humano esta conformado por hombres y mujeres, y en este caso, estas cuatro mujeres, que hacen del arte su herramienta para modelarse y expresarse, argumentan con su propia y única voz un cuestionamiento del epicentro de la existencia humana, transitado desde una perspectiva femenina, porque: ¿Qué significa ser mujer?

Género, Arte e Historia

IMG_5215Quizá no haremos nunca la guerra y seguramente tenemos un lugar privilegiado casi en todas partes, pero esto no porque somos “el sexo débil” sino porque con la razón se non asigna el privilegio que nos pertenece. Sin las mujeres la humanidad cesaría su existencia, somos el origen de todo, o citando Courbet somos ‘L’Origine du monde!’ (¡El Origen del mundo)” | Fortunata Calabro

El arte en todas sus facetas encarna un universo amplio donde el objetivo es comunicar, expresar sentimiento e ideas, representar desde una mirada subjetiva e íntima las concepciones sociales y personales: quiénes somos, en qué creemos y cómo nos definimos e identificamos frente al mundo, y en el mundo, como parte fundante que lo conforma y transforma neurálgicamente. Mujeres y hombres, se vinculan y enuncian a partir del propio yo en modos distintos y es que la naturaleza y el papel social de cada uno se define a partir de todos los elementos que lo conciben como tal. Aún en la oposición existe el valor intrínseco de lo que es porque no es otra cosa. La actriz y escritora argentina Viviana Lombardi comentó: “He llegado a la conclusión de que aprendí muchísimo de mi misma frecuentando a muchos hombres. Tanto en el sentido literal como metafórico. ‘Conociéndolos’ –bíblica y socialmente– y leyéndolos como mentores y maestros. Aun de la más acérrima rivalidad de un hombre en contra de mis luces y mis encantos –una mezcla explosiva que más de uno deseó y temió– pude extraer experiencia.”.

Durante siglos el rol de la mujer en el arte se limitó a aquel de modelo y musa, objeto de culto y símbolo de belleza. Con el tiempo, la idea patriarcal de la historia continua a desmoronarse, pero en el proceso reminiscencias de antaño se hacen eco. Giulia Zucchetti es una fotógrafa italiana que en los formularios aún señala la casilla 20-25 años. En su profesión la mujer estatuaria y su influencia virósica en la ambición colectiva continua a ser un punto fundamental de análisis. Para Giulia: “El ser mujer parte del presupuesto de sentirse tal. Y se traduce en la plena conciencia de uno mismo, del propio lugar en el mundo, del propio camino y de las propias prioridades. Se traduce en la aceptación del propio cuerpo, aún cuando se pone en confrontación con el estereotipo ideal, se traduce en el amor verso a los propios defectos.”

La ruptura más visible del rol de la mujer por fuera de limitados esquemas privados y por qué no “caseros”, se da en la postmodernidad, momento donde la mujer se muestra enfrentando las ideas machistas, inmersa al mismo tiempo, en una lucha interna. Ve y manifiesta más abiertamente la necesidad de liberarse del esquema social histórico del cual ella misma también es fruto, nieta e hija. Viviana es ejemplo de esa liberación: “Nacida en 1944 en Buenos Aires, debo confesar que mi identidad femenina estuvo modelada por quejas de las féminas de mi familia sobre el sufriente y obscuro rol de ama de casa y madre, aderezadas por observaciones, opiniones y mandatos de los hombres circundantes.

Afortunadamente, fue a temprana edad que secretamente descubrí que el discurso público dominante era territorio de los hombres y que la ‘secreta influencia benefactora y maternal’ – así en todo caso se la representaba en esos tiempos – era ejercida por la ‘mujer’ en y desde las sombras.

Me llegó la vida con toda su prepotencia de variable lunar –sobre todo como criatura originaria del país de la luna en Cáncer– y me comencé a hacer cargo de los ‘idus’ de todos mis meses y años desplegándose en sin fin en mis aconteceres. ‘Flower power’, liberación sexual, tres parejas oficiales y varias no declaradas, cuatro hijos de distintos padres, y el tsunami del feminismo que arrasó con la autoestima de los machistas y forjó la quinta columna de la contrarreforma fascistoide, siempre a la vuelta de cualquier esquina porteña. Dicho sea de paso, nunca adherí al feminismo ‘ultra’, como a ningún otro extremismo de género, porque me pareció siempre aburrido, vindicativo, ignorante y con bigotes. No se puede ser totalmente fémina copiando las malas artes de la misoginia”.

Según Fortunata Calabro, Matemática italiana, Historiadora del arte y profesional de la producción y curaduría de eventos artísticos: “Son infinitas las definiciones que pueden otorgarse a la palabra mujer. ¿Es difícil ser mujer? Quizá sí, seguramente es menos difícil en occidente que en otras partes del mundo y sin duda, más fácil en nuestros días que en los de ayer. Pero sobretodo, creo que más que una dificultad es un beneficio”.

Género, Arte y sensibilidad

IMG_5440Ser mujer significa sentirse mujer, y este sentimiento se traduce en el
 profundo, en una fuerza cálida como la madre tierra que irradia luz. Una luz que es imposible no reconocer” | Giulia Zucchetti

Para Fortunata: “Ser mujer es un privilegio, es poesía y misterio. Somos tantas en una sola. Ser mujer es custodiar y poseer un sexto sentido que sobrepasa las palabras, también es ser romántica. Somos soñadoras, no planificadoras. A menudo señaladas como histéricas (y en este punto se podría abrir un debate etimológico), pero contrariamente somos sólo sensibles e idealistas.”.

La sensibilidad es en sí misma un territorio del que somos y hemos sido histórica, literaria y perennemente latifundistas naturales. Pero ¿es la sensibilidad femenina más intensa a la de los hombres? ¿y cuánto es beneficiosa esta sensibilidad en el arte?

La artista plástica venezolana Renata Fernández comentó: “Cuando era estudiante de arte, no pensaba que el hecho de ser mujer podría dificultar cualquier prospecto de carrera futura, al menos en mi caso, al contrario, pensaba que añadiría una sensibilidad especial, no era algo que me preocupara. Yo quería ser artista, y ya. Pero lo del género empieza a ser un tema que titila, cuando son pocas las mujeres artistas que figuran en el campo internacional, y entonces el camino se ve como una cima muy inclinada a escalar. El decidir ser artista es una vocación casi religiosa llena de votos, de carencias y de sacrificios, como para añadir además la cuestión del género…Yo trabajo tan duro como el que mas, y mi obra requiere muchas veces cierta proeza física y el uso de herramientas asociadas con lo masculino (la motosierra, las gubias para tallar, el esmeril…)”.

El género, el arte, las sensaciones y la sensibilidad se relacionan entre sí transformando con sus múltiples variaciones, las expresiones y los motivos del porque son creadas y definidas en un modo determinado que excluye su ser antagónico al mismo tiempo que lo define. “Siempre he pensado que ser mujer no sea un simple hecho de nacimiento. Mujer no se nace, uno se convierte en mujer creciendo o no. De hecho, el ser mujer no depende siquiera de la edad. Conozco mujeres de 40 que son todavía jovencitas y probablemente lo serán por siempre y otras que apenas adultas ya se consideran tales”-analizó Giulia. Fortunata afirmó: “Odio las etiquetas, prefiero pensar en m mismo como en un ser humano, pero biológicamente somos descriptas en este modo. Ser mujer es respirar, soñar, pelear, amar, sufrir. Desde una perspectiva privada y personal, puedo calificarme como hija, hermana y amiga. Soy una que viaja, que no se firma frente a los obstáculos y que contrariamente hace de ellos un estímulo para superarse. Soy a todos los efectos mujer, y soy plenamente feliz de serlo”

Si el arte es una herramienta para exteriorizar las revelaciones propias de cada ser en particular, que deriva de la representación de las sensaciones y la identidad del propio orbe, es indiscutiblemente indispensable entender que en cada obra se manifiesta la esencia de su creador y los elementos que la conforman como hombre o mujer. Pero cuando hablamos de género de que hablamos en realidad? Viviana expresó al respecto: “La identidad no se trata jamás de un tema de género sino de la cuestión de la condición humana que se interroga sobre el por qué de la existencia. Para mí, el reducirlo al género constituye casi una torpe simplificación. Lo que si me resulta notable y auspicioso es que somos las mujeres las que permaneceremos interrogándonos sobre la ontología del ser ad eternum. Porque sabemos que el que tiene todas las respuestas puede llegar a ser inteligente. Pero sólo es sabio el que se formula las mejores preguntas.”

Las concepciones evolucionan y se transmutan en libertad para redefinir el todo. Para Giulia: “Hay tantos modos de ser mujer. Modos que no deben forzosamente pasar a través de la femineidad, la maternidad, el lavar los platos, planchar, etc. Y todos y cada uno de los modos que existen son válidos. Hay hombres que se sienten mujeres y se convierten en tales con total derecho.”

Género, Arte y Frutos

IMG_5238Ser mujer es ejercer el derecho de permanecer como el misterio insondable que todo hombre añora –secreta e inútilmente– poseer. Porque la fuerza de la femineidad lo apasiona, fascina y amedrenta. Un cóctel que tal vez sea el responsable de la prolongación de la raza humana. Ya que serena y firmemente las mujeres debemos ejercer nuestra fascinación intelectual, emocional y profesional para confiadamente abordar nuestros múltiples y diversos roles que la vida nos ofrece” | Viviana Lombardi

El recorrido ha sido largo y continúa siéndolo, aún no se han desatado todas las cadenas. Las mujeres ya no somos sólo musas y nos hacemos espacio a lo largo y ancho del tiempo, las expectativas, los deseos, las virtudes, las acciones, las razones, las culpas. Las mujeres de la actualidad son profesionales y madres, los hombres de la actualidad cocinan y hacen la cama. Muchas cosas han cambiado, los sentidos y simbolismos permutan continuamente. La discusión se traslada de lugares sociales a conceptos simbióticos: igualdad, equidad, género.

La maternidad es un componente de gran relevancia. ¿Cómo influye el ser madre cuando también se es profesional? IMG_5265Si hay algo que me hizo realmente consciente de “mi condición” fue la maternidad, que puso en evidencia la gran capacidad de la mayoría de las mujeres para sacar una familia adelante. Lo he visto tantas otras veces, en mi propia familia, en mis amigas. No hay descanso, el día es un movimiento constante de quehaceres hogareños, y al menos en mi caso, mi cerebro se ha fragmentado para acomodar diversas áreas que entran en acción cuando se requiere. Es decir, tan pronto como llego a mi estudio, retomo lo que tuve que dejar el día anterior y continuo (sin que falten arranques engorrosos)”. –Comentó Renata Fernandez al respecto.

Al igual que la luna que nos rige, brillamos aún en la más absoluta oscuridad, somos vigías del mundo, energía, raíz y fruto. En nuestro vientre nace la vida. Llevamos en nuestra naturaleza el salvajismo de lo terreno y la magia de lo divino.” | Brunela Curcio

Al igual que la luna que nos rige, brillamos aún en la más absoluta oscuridad, somos vigías del mundo, energía, raíz y fruto. En nuestro vientre nace la vida. Llevamos en nuestra naturaleza el salvajismo de lo terreno y la magia de lo divino.” | Brunela Curcio

Créditos:

Retratos Giulia Zucchetti | Fotografía superior Guillermo Gallego

Notas del Autor: Fecha original de escritura 2014.