MI YO OLVIDO DE OTROS LITERARIOS

Letras Daniel de Cullá

DEL YO LITERARIO Y LOS OTROS


Olvido, una amiga mía de Madrid, de las primeras, preciosa como ella sola (mi madre cuando la conoció me dijo:- Hijo mío es una preciosidad, tiene la cara más bella que una virgen; es más hermosa que la Macarena de Sevilla), me ha escrito por email y me ha dicho que he olvidado a algunos amigos de las Artes y las Letras que, si me leen, se sentirán ofendidos con razón. Y es verdad. No puedo dejarles, porque muchos de ellos y de ellas son célebres en la historia de mis batallas reñidas con el Arte y la Literatura.

Decir, antes, que Olvido fue profesora de Lengua en el Instituto Calderón de la Barca, en Madrid, Calle Antonio Leyva, a quien yo quise y sigo queriendo con toda mi alma y lengua. Yo la quería con el alma y con mis besos. Ella es perfecta en todo su cuerpo. Ella decía que yo era de sainete y de entremés, lo que me hacía gracia, porque siempre le besaba con delicadeza exquisita sus labios, en especial sus ninfas: nos enroscábamos la lengua, la punta de mi capullo jugaba con su pezones a lo divino; besaba yo su ombligo de vientre templado con verdadera maestría, para luego llegar al beso en su Olopopo, pues a mí se me aparecía en su entrepierna como esa ave rapaz nocturna americana parecida a la lechuza. Me corría sobre ella inundando de nieve y leche blanca sus labios y su monte de Venus tan oloroso. Nunca me llegué a introducir en ella del todo pues, con consentimiento, no quería hacerle daño, quedándome a la puerta de sus labios: pero sí me introducía en ella por atrás, haciéndonos el acto perder a los dos la memoria.

A mí, desde siempre, me gustó entrar por la puerta trasera, que es la puerta grande, sobre todo, desde que me lo enseñaron en el seminario. ¡Ay, eso de meter mi artificio de iluminación e incendiario en una olla carnal llena de materias inflamables y explosivas que se lanzan al campo del diablo ¡Esto es supremo! Digo esto, porque cuando, para siempre, perdí la falsa fe y el embuste teológico, que ocurrió un día que fui a confesar al Cristo de Medinaceli, el Señor de Madrid -el Cristo rico de los frailes menores capuchinos- el padre confesor me dijo: “Hijo mío no olvides nunca que el diablo entra y sale por el Ojo del culo, y dios por la Vaina. Que, por detrás, el diablo, le hace a uno la olla gorda. En la mujer se encuentra el alfa y el omega, el principio y el fin. Nosotros le ponemos, tan sólo una O larga de suma blancura.”

A Olvido yo le encantaba, y sé que me sigue amando, pues no se ha casado y siempre me recuerda con devoción, y yo a ella; y no es porque cada ollero alabe su puchero, no. Para mí, ella es mi única diosa. Ella me regaló su cordón umbilical, que llevo de llavero. Ella me cortó el ombligo a mí, captó mi voluntad para siempre, lo que me encanta, y a ella le encanta que me encante. Ella, también, me ha hecho recordar a:

Juan Hidalgo y Walter Marchetti, (zaj), pioneros del happening y la performance, la poesía visual, muy buenos amigos desde el primer momento que nos cocimos; me colmaron de regalos, en especial tres libros, tres joyas: “De Juan Hidalgo (1961-1971)”, que conservo intacto, una gozada de poesía conceptual; William Blake: Visionary Anarchist, de Marshall Peter ( “William Blake es con gran margen el mayor artista de Gran Bretaña” – The Guardian); y Arpocrate seduto sul loto, de Walter Marchetti.

A este libro de Walter sacrifiqué e hice sangrías para decorar mi revistilla, unir sus letras a las mías y juntarlas en algún que otro collage o poesía visual, para, más tarde, llevarle a un librero amigo mío de la Cuesta de Moyano, junto al Parque del Retiro, quien, sin darse cuenta de los cortes realizados en el libro, me le cambió por el Diccionario Filosófico de Voltaire, o la Razón, “máquina de guerra contra la infamia”; diccionario imprescindible e imperdible, si queremos ser seres humanos dotados de razón.

Hidalgo y Marchetti, en una visita a los libreros de la Cuesta de Moyano, vieron expuesto el libro en un puesto de calle del librero amigo. Para ellos dos, y más para Walter, fue como una puñalada trapera que el corazón parte. Por esto, me silenciaron de sus versos, y me hicieron bajar de su caballo.

Por cierto, que el libro de William Blake le dejé, para su venta, a un tío mío que tenía un puesto de zarrias y baratillos en el rastro de Tetuán, en Madrid, rastro de menor importancia que el de la Plaza de Cascorro, junto a La Latina.

Néstar (Timoteo), pintor de locuras que pinta con cáscaras de huevo, muy buen amigo de viaje, quien me llevó con Él al libro El Crucero de San Julián, de José Pablo Arévalo García Galán. Libro que dirigió, apoyó y presentó en el Restaurante Bar Villadiego, situado en Las Casillas, Burgos; celebrado con una cena de hermandad costeada por todos los asistentes.

Dámaso Ogaz, chileno de nacimiento, pero exilado en Venezuela, buen amigo epistolar, creador y precursor de la imagen, el ideograma, fundador del museo de intelectuales venezolanos con el grupo irreverente El Techo de la Ballena. Fundó y dirigió la revista de arte visual y conceptual La Pata de Palo, en la que me eligió como colaborador; revista de “Los Subproduktos de la rreal Akademia de la Luengua”; y Cisoria Arte, verdadero placer de la mesa en las aventuras de la Cultura patafísica.

Edgardo Antonio Vigo, de La Plata, provincia de Buenos Aires, Argentina. Amigo epistolar, que crea máquinas inútiles realizadas con material de desechos. Irónicos son sus objetos o “arte-factos” la Bi-tri-cicleta ingenua con ruedas cruzadas incapaces de girar y el Palanganómetro mecedor para críticos de arte. Gran autor de arte por correo, también, a cuyo hijo Abel Luis, con muy mala saña y felonía, la dictadura militar argentina y asesina secuestró e hizo desaparecer.

Manuel Betanzos Santos, amigo epistolar, poeta español en Canadá (Montreal), quien me hizo degustar mis propios platos métricos en su revista clara y bella boreal.

Yolanda Rodríguez y Cristina Barrios, editoras y directoras de una de las más hermosas revistillas “guía del ocio en Burgos”, cultura y comunicación, Papamoscas, precursora de las guías de ocio y cultura, con la que gocé publicando.

Quién tuviera, quién tuviera un “Papamoscas” como el de Yolanda y Cristina, tenido por bonito y por mujer. Que el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua recoja en colección sus números y les reedite para que disfrutemos, otra vez, del Verbo en todos sus meridianos.

Un tal Feo, quien me regaló un libro en un bar progre de la calle Libertad, en Madrid, con el que aprendí que “el concejo es un nido de ladrones; la ciudad es un nido de piratas”.

Jesús San Eustaquio, “pintor divino del lapicero”, muy buen amigo. Sus dibujos a lápiz expresan los sentimientos más profundos de la cristografía y la religiosidad permanente. El Cristo de Burgos y la divina Pastora animan sus claroscuros a carboncillo. Editó un libro bellísimo y entrañable De Algún Rincón Del Alma, precursor, sin duda, de las Edades del Hombre.

Julie Sopetrán, amiga epistolar, directora de la Revista de Cultura Internacional AZB, en Azuqueca de Henares (Guadalajara), Cultura divulgativa, de la que fui corresponsal para España, y asiduo colaborador.

Julie dejó dicho: “He de decir que Burgos fue una de las capitales de provincia españolas que mejor acogió nuestra iniciativa, que más nos apoyó. Tuvimos una hora de programa televisivo para dar a conocer la revista en este lugar y fue Daniel de Cullá, corresponsal y colaborador en esta capital castellana, quien más trabajó por AZB en Burgos, consiguiendo un encarte informativo de la capital -publireportaje- a todo color, que publicamos en el número 5, Marzo-Abril 1995, con fotos de Ángel Alonso y texto de Jesús Jabato Saro, hospiciado por el Excmo. Ayuntamiento de dicha capital”.

Isidro Antequera, de Campo de Criptana, Ciudad Real, artista solanero de las artes y las letras, a quien conocí en su estudio de Madrid, en la Avenida de América, y prologué en alguna de sus exposiciones; buen amigo, quien me llevó de la mano por su revista Hito. Cuaderno nuevo del Campo de Criptana, con la que gocé con sus amores criptanenses.

Alguien, alguno, se quedará en el olvido, pues el olvido se va y vuelve. No debo a ninguna y ninguno nada, ni ellos me deben a mí; tan sólo sé que el Poeta, el escritor o pintor, es como el águila que se remonta y vuelve al mismo sitio.

Nadie de éstas y éstos podía faltar. Ha sido un descuido no nombrarles anteriormente, un olvido. “Olvido, palabra amorosa como las cuentas de un collar; en saliendo la primera, salen todas las demás”.

Si algún otro o alguna me lee, y no está conmigo, que no se sienta ofendido; que me lo diga. Yo le gratificaré con un “piquito” con lengua.

Nota de Autor: Referente al tal Feo, amigo de La Pata de Palo como yo, es Rafael Feo, devoto, que no adorador, de Friedrich Nietzsche y Ezra Pound, ”poetas pantálficos que recogían las migajas de Wagner”. Su libro referido es “Harpócrates y Hebe” una obra de capricho.

Nota Editorial: Escrito referencial a la última nota editorial DEL YO LITERARIO Y LOS OTROS que tiene la intención de abrir el debate sobre la figura del escritor, su identidad literaria y cómo el ego influye en la condición creativa. Invitamos a los escritores y lectores a presentar opiniones y reflexiones sobre el tema, en el formato escrito y con la extensión que crean convenientes. Cullá presentó un total de tres entregas, siendo la corriente la última de ellas. Las dos anteriores han sido: Retrato del Yo y Los Otros en lo Literario.