ORBIS TERTIUS

Letras Viviana Lombardi

Pintura Gustavo Quesada

Pintura Gustavo Quesada


 

En el círculo se confunden el principio y el fin”. Heráclito de Éfeso – el Oscuro.
“Desperté, sólo parar advertir que el resto del mundo continúa durmiendo”
Leonardo Da Vinci

Había estado leyendo el Kybalión y se sentía diferente. Sin poder –eso sí– explicarse de qué modo. Presentía ciertas alienantes agitaciones aleatorias pero se alivió al pensar que la letra leída como cifra siempre opera alguna magia – sobre todo aquélla que no tiene fácil acceso, razón mediante.

Pensó en prepararse un café –que había decidido bautizar con buen coñac francés– doble ambos, y deambuló insomne por la casa, mientras esperaba el hervor. Del agua y de la sangre suya, porque sentía, en pleno verano, la piel extraña como una ráfaga glacial.

Se acercó al exiguo balcón que le abría la percepción de la materia, ofreciéndole el caleidoscopio de una calle angosta y despoblada. Un pueblecito mediterráneo con linaje medieval es tan peculiar que se hace idéntico a cualquier congénere. Sintió silbar la pava, lastimera, en reclamo de atención.

Estaba por reingresar al escueto recinto llamado sala o living –según la pretensión del ocupante– cuando el vuelo de una entidad irreconocible a simple vista, invadió un largo trecho del manto nocturno aquietado por el fulgor de cuerpos celestes, tan distantes como el suyo propio. Se sintió ágil, no obstante el pesar inaudito que le oprimía el plexo solar.

Un vértigo temerario le impulsó a asomar el cuerpo imprudente hasta por debajo de la cintura. Desde el séptimo piso de un edificio antiguo, la boca del abismo se hacía vórtice alentador.

Fue entonces cuando experimentó una metamorfosis del esquema corporal obedecer al orden geométrico. Su cuerpo estaba transmutando en círculo. Sin solución de continuidad, los átomos y las constelaciones de su microcosmos hacían notar el incesante movimiento. “Como arriba, abajo” – su psique no censuró el lugar común. Caviló. “¿Por qué no una esfera? Tendría más sentido.”

La brusca ocurrencia le provocó una carcajada. Inopinada, súbita, siniestra, visceral.

No es más que una sugestión de amateur del hermetismo” – se dijo. Ya podía ir a atender la pava y atenderse con el café y el aguardiente prometidos.

En plena acción, recordó que en “La esfera de Pascal” el Maestro describe a un Blas aterrado de su hallazgo, según una edición crítica que reproduce las vacilaciones del manuscrito. Y entonces le surge en la memoria, diáfana de irradiación enigmática, la palabra dueña de la clave. “Effroyable”. Y allí el Maestro de inefable genio, retraduce: “Una esfera espantosa, cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna.”

Ahora sí la significación iba tomando sentido.

Se detuvo en contemplar la etiqueta del coñac; el francés había sido siempre un desafío anhelado. Y su orgullo de autodidacta.

Le cognac est une eau de vie fine à base de raisin…. –agua de vida– tanto más bello que aguardiente….Pendant le vieillissement, une partie de l’alcool s’évapore dans l’atmosphère, c’est la part des anges”…..

Se evapora en la atmósfera, es la ofrenda a los ángeles….

Se diría que cayó con suerte sobre la poltrona ubicada frente al escritorio, de cara a la pantalla encendida de la computadora.

En la tiniebla, los destellos del lenguaje cibernético se hacían fulgor. El oleaje intermitente de un río en devenir heraclitano alcanzaba su apoteosis de coloratura. El Todo le fue, de algún modo, manifiesto.

Un silencio tangible y envolvente colaboraba con la agudeza de su campo visual. La pantalla parecía emerger con inusitado volumen, como queriendo alcanzarle. Decidió abrir el archivo de las obras completas de Borges. Pero el cursor no respondía a su comando. Reinició la computadora, para corregir la falla. “Tal vez –razonó– la dejé demasiado tiempo encendida”.

En breve lapso, la máquina recomenzó el programa, con la pantalla a oscuras. Pulsó varias teclas sin lograr cambio alguno. Por momentos, centellas dispersas sobre el fondo negro, indicaban la presencia de ondas electromagnéticas. Decidió esperar, a pesar del desánimo.

Un denso sopor le asaltó el cuerpo, o lo que percibía de él. Sintió un vértigo convulsionándole sin pausa, aunque permanecía inmóvil; los ojos vítreos, la mirada pétrea, las pupilas dilatadas al máximo. Sus propios ojos habían tomado el formato de dos amplias pantallas.

Entonces, le vio aparecer en el extremo superior izquierdo de la computadora. Surgía desde lo recóndito materializándose en fractales que al unirse con la urgida dinámica de células bajo un microscopio, iban adquiriendo forma. Cuando se completó la mitad de la superficie a ocupar, la formación se detuvo y comenzó a definirse en volumen y color. Era, literalmente, un solo ojo rasgado como de tigre, rodeado por un tejido epitelial carmesí. La pupila era vertical y amarilla. El iris, verde como la vegetación selvática.

Un frío caos desintegrador circuló en su interior. La poltrona aún le sostenía, pero se iba elevando del piso calmamente. Comenzó a oír las vibraciones de ondas sonoras originadas en lo que parecía ser una red de convergencias infinitas. Sintió ansiedad, desamparo y aturdimiento. Sintió que el orbe ya no era. Sintió que la orfandad tenía rostro. Y que como con la divinidad, nos es negado verlo.

Aún así, dentro de esa campana de aislamiento sensorial que le secuestraba del mundo conocido, logró discernir que estaba teniendo una experiencia de contacto cósmico. Tal percepción hizo estallar una epifanía. El fluir sonoro se definió en haces de mensajes intrincados y simultáneos. Oyó un sinfín de voces en lenguas conocidas e ignoradas; contemporáneas y arcanas. Supo, sin pensarlo, que ya no tendría que hablar para comunicarse.

Pensó en Alhacén, el persa de Basora, también llamado Al-Basri, de quien nunca antes hubo tenido noticias. Su hipotálamo vio el arduo rostro anciano del científico, ocupado en sus indagaciones. Contempló su augusta figura reflejada en espejos esféricos y parabólicos, con la mente luminar concentrada en la aberración esférica.

Recién entonces, en un impulso de resolución absoluta que disipó todo trazo de recelo, fijó la mirada de sus nuevos ojos sobre la cámara oscura de la pantalla. Aunque el tiempo también parecía ya no ser, esperó.

No bien claramente recibido el primer mensaje, cesaron las voces y las visitaciones. Si bien la imagen del ojo de tigre permanecía nítida en su glándula pineal.

Acostúmbrate a la visión microscópica y telescópica. Ocurre porque tu ventana de Penuel*se expande de continuo”

-¿Es esto que me sucede una bendición o un castigo?

No concebimos el pensamiento en términos binarios – es ambos.”

Quizás haya habido una pausa prolongada.

El siguiente mensaje te será más familiar”.

Acaso se sucedió otra breve pausa.

Y Dios le provocó la muerte por cien años, y luego le devolvió la vida. Y Dios dijo, “¿Cuánto tiempo has esperado?”. Él dijo, “He esperado un día o parte de un día”. **

-No me interesan las religiones.

El no tiempo compactado se hizo sentir sigiloso.

En tu libro de Mercurio Trismegisto viene explicado por qué Pascal tuvo espanto. La esfera es la forma primordial de todo lo manifiesto. Átomo o planeta, ángel o mortal. Es emblema de infinito y eternidad.”

– Es un castigo, entonces. ¿Por qué reducirme a un círculo?

Necesitábamos bajarte a la segunda dimensión para conectar”.

-¿Y así aprisionarme al autoritarismo del abuso interplanetario?

Una carcajada inopinada, súbita, siniestra, visceral reverberó sin sonar.

Había que escindirte. Tu vibración no te permite ver la esfera desde su perfecto centro para percibir en sincronía el alcance ilimitado de todos sus radios. Tu nivel de comprensión del infinito es el círculo, la serpiente que se muerde la cola.”

– ¿Escindirme? Acción cruel e incisiva como una daga.

¿Cruel? No te lamentes. No nos conmueve la tragedia humana. La humanidad necesita de la pasión –el padecimiento– para existir. Como Pascal necesitó reemplazar la ideal belleza del Círculo Cósmico por la noción –y palabra– Theos.”

-¿Tampoco les incumbe la ética?

Observamos sin esfuerzo la desventura humana desde un palco sideral; nos deleita burlar vuestra veleidad de crearse una ética. Tratándose de una especie tan menor e involucionada, aniquilándose en eterna discordia, la conciencia moral sólo sirve como instrumento de manipulación de masas. Así como vuestra verdad –otro motivo de devoción en la tierra– es una infinitesimal partícula en un universo de complejidad dimensional inasequible a entes de la tercera dimensión”.

-¿El Bien y el Mal, la Justicia y la Injusticia, la Verdad y la Apariencia, no existen en el simetría espacial?

No pensamos en los términos binarios de la ética. Orden –o cosmos– y caos son las premisas de nuestra entidad”.

– ¿A qué vinieron? ¿A mortificarme?

Vinimos en misión. Para incorporarte a nuestra cofradía”

-¿Cuál misión?

La de preservar la Rex Tremendae Majestatis del Todo”

¿Por qué yo?

Porque intentamos acelerar la crisis global. Vives en estado de crisis permanente, por eso te escindimos, para inducirte una crisis terminal que facilite tu colaboración. La crisis social es un cisma en la estructura, una coyuntura quebrada desde donde totalizar la inestabilidad del sistema. Las incitamos adrede para ampliar la incertidumbre mientras se diagrama un nuevo orden mundial. Necesitamos nuevos agentes. Los llamamos sayanim o voluntarios. Nuestro cometido inminente es inevitable, aunque irritante a lo que se dio en llamar conciencia moral”.

-¿Por qué es inevitable? ¿Inminente? ¿Por qué?

La humanidad está despertando a un nivel vibratorio de conciencia colectiva más elevado. Nuestro designio final corre peligro si se siguen develando los misterios de la Tetraktys Sagrada que nos permiten ejercer dominio absoluto sobre este planeta prisión.”

-¿Por qué habría yo de colaborar con un maligno complot catastrófico?

Obviaremos el juicio de valor. Presta atención al informe. Como criatura creada por la eugenesia consignada a este planeta, ves menos del uno por ciento del espectro electromagnético y oyes menos del uno por ciento del espectro acústico asequibles en dimensiones superiores. El noventa por ciento de las células de tu cuerpo portan su propio ADN microbiano; ergo tu preciado ‘yo’ es una entelequia. Cada átomo que te conforma es espacio vacío en un porcentaje del 99.999999999999999. Ninguno de todos tus átomos es el mismo con los que naciste; son todos originarios de una matriz estelar. En calidad de ‘ser humano’ tienes cuarenta y seis cromosomas, dos menos que una modesta papa. Te ofrecemos una identidad más atrayente”.

Quizá una convulsión inexplicable anarquizó a la burbuja de aislamiento sensorial que se había adueñado del caso. El círculo se hizo elipse, pasando por todos los grados de mutación geométrica conocidos, antes de volver a morderse la cola, cual patética serpiente presa del furor mortis.

Necesariamente se repite la carcajada inopinada, súbita, siniestra, visceral. Esta vez, múltiples ondas sonoras reverberan como cuerdas desgarradas.

-¿Y si me niego a participar?

Se te han confiado misterios –ínfimos pero cruciales– de los designios órficos. Paradigmas ontológico-cosmológicos que operan el destino humano. Correrás la misma suerte de Hípaso.”

-¿Hípaso?

Hípaso de Metaponto. Traidor del Excelso Pitágoras. Ajusticiado por miembros de la secta por haber revelado un misterio de la Sagrada Geometría”

-Ya que por fuerza debo aceptar colaborar con la misión. ¿Puedo saber cuál fue el misterio que le costó la vida a Hípaso?

Como integrante de la cofradía, no debes decir la misión. Llámala Magna Opera. Hípaso reveló el secreto de la construcción del dodecaedro.”

Átona carcajada insonora. Quizá por rendibú o temor reverencial.

El Cardenal de Cusa*** supo apreciar la idiocia de la mente como estímulo. No es nuestro caso. Tu afiliación no es sinónimo de liberalidad. No seas idiota.”

Resulta innecesario comentar que la red de silencio se ciñó al límite. Era momento de aguzar al raciocinio con audacia.

-Dada mi colaboración compulsiva, necesito conocer el pormenor del plan. Con detalles de mi gestión.

Magna Opera, dijimos”

– Si, la Magna Opera. ¿En qué consiste?

Se trata de un proyecto milenario. Devinieron en civilización humana mediante una meticulosa ingeniería genética que originó la raza. Como con todo experimento de laboratorio, surgieron fallos de criterio e implementación. No calculamos con exactitud los alcances del avance de la mente humana. Con el advenimiento de la razón que los impulsa al pensamiento crítico, la angustia existencial los proyecta a lo insondable, lo innombrable, lo incognoscible, por eso les inventamos las religiones. Mitos legendarios que los colmaran de anhelo metafísico. Un perfecto ‘plan de dios’ para crédulos, desventurados, pusilánimes y aprensivos. Son los pobres diablos, y nunca los adeptos del Lucero del alba, quienes necesitan ser guiados como rebaño.

Verbum erat Deus’. El laborioso latín es un idioma atrayente porque siempre conservará la pátina de lo oculto, promete mentes ilustradas, por eso lo imprimimos en el hipotálamo humano, para entretenerlos con el aprendizaje.

Así conseguimos desacelerarles el acceso a la Rex Tremendae Majestatis del Todo. Impedirles la llegada a los misterios del Absoluto es el más efectivo recurso de esclavización. No nos hacen falta pensadores ni genios. Es ésa nuestra función, y no intentamos delegarla”.

– Pero hubo mentes geniales en la Historia. Puedo mencionar muchas.

Casi todos sayanim –colaboradores nuestros– a sabiendas o no.”

-¿A sabiendas o no?

Somos creadores de cuerpos y mentes. El aportar un soplo de oxígeno en la enrarecida cosmogonía del cerebro humano, nos desafía a optimizar nuestra táctica. El estado de sitio mental con que sometemos al vulgo debe pasar inadvertido. Nuestra vibración dimensional nos permite muchas estrategias desconocidas en la tercera dimensión”

-¿Como cuáles?

Infiltramos mentes de idiotas útiles como Rousseau con el idealismo bucólico del visionario optimista. Un recurso para confortar a las masas con la ficción de que el género humano posee una naturaleza benevolente, y que de tornarse maligna, será por exclusiva influencia del régimen social que lo forma y educa. Creamos así la controversia permanente entre educadores e instituciones sociales.

Inculcamos en ciertas psiques la pulsión libertaria porque nos hechiza, como a todo hacedor, la gracia de nuestra creación; tanta ocurrencia prosaica conjeturada como teoría, corpus literario, simbolismo, ideología, conocimiento. Así que ideamos una precisa extensión de la red concebida sobre el sueño humano de trascendencia. Mientras siguen inventando vanas filosofías, nosotros preservamos la plenitud del Todo. Porque además existen infiltrados de otras logias que perturban la Magna Opera”.

-¿Infiltrados? ¿Entre nosotros?

Son agentes intergalácticos. Operan en distintas dimensiones. También infiltran espías en Orbis Tertius”

-¿Quiénes son?

No te incumbe. No se te dará sino la información indispensable.”

-¿Qué es Orbis Tertius?

Tu mundo. La dimensión tercera”

-¿Son enemigos peligrosos?

No existe la peligrosidad para nosotros, únicos herederos místicos de la Arcana Magia. Quienes tienen la audacia de usurpar la majestad del Empíreo, legítima morada del sempiterno Lucero esplendente –para desposeerlo alabando a falsas divinidades– vienen aniquilados.”

-¿Cómo?

Abriéndole paso a la nocturnal Reina de las tinieblas galácticas y de todas las aguas. Cáliz del Huevo Cósmico, que rige los designios lunares electrizando las pulsiones de las criaturas terrestres, bestias y mortales por igual. Custodia del incandescente fuego originario. Ama regente de entidades invisibles que enardecen a la tierra con guerras, calamidades, miserias y tribulación. Madre de la crisis, la desolación y la desesperanza, gloriosa Iris midriática, la que perpetúa las lágrimas de la humanidad”.

Si el tiempo existiera, tremendo rapto extático, merecería una pausa prolongada. La pregunta se formuló sucinta – acaso por no arriesgarse a la ofensa o por pura perplejidad.

-¿Y Alighieri y su Empíreo cristiano?

Es una pregunta retórica. Sabemos de tu hubris intelectual. No finjas. En cuanto al espiritualista fatuo con su teoría apriorística de la cognición, pagó su deuda. Mujer amada ausente. Paternidad ilegitima. Fuga permanente. Exilio definitivo. Traición, desasosiego, despojo, pérdida. Hijos herederos de su condena a muerte. Una tumba que nunca ocupará, esperándolo vacía en su país amado. Ergo, sigue –seguirá– pagando.”

Un chisporroteo sobre la cámara negra de la pantalla indicó una sobrecarga magnética. Momento de esperar. Sí – aunque el tiempo no sea. Luego otro mensaje, ya más elaborado.

-En mi Orbis Tertius –ahora degradado para mí– hay gente con poder casi absoluto. ¿Cómo se explica?

Nosotros comandamos fabricar la crisis actual – muy creativamente en esta ocasión. Ideamos recrear la tragedia en su patria de origen, Grecia. Para los más avisados, el simbolismo tiene peso, encanto, significación. El jugar sobre el escenario mundial reclama tragedia; la intensidad emocional en los humanos invita al desorden de los sentidos. Las pasiones bajas –diseminadas como pólvora ígnea– les darán muerte a muchos y sentido existencial a algunos.

En suma, tiempos saturados de lágrimas. Junto a las lágrimas, la esperanza –con su gemela, la utopía del porvenir– o recurso de supervivencia. El esquema a repetir ha sido siempre circular. Nunca tiene solución de continuidad. Por eso te hacemos experimentar la infinitud del círculo”.

-¿Para qué los falsos poderosos?

Parte de la estrategia es crear la ilusión de que en Orbis Tertius existen genuinos dueños del poder. Aunque ninguno lo es ni lo será mientras estemos a cargo. Son simples sayanim que cumplen la dedicada función de malversar la palabra escrita u oral, pública o privada. Conforman el grupo de operativos más expertos. Cumplen con la consigna radical de confundir a las masas de modo tal que nunca puedan asegurar quién es el enemigo, mientras inducen a través del miedo inicialmente, y del terror posteriormente cuando el plan ha madurado– la certeza de que existe siempre un enemigo.

A los hombres se los conduce al sometimiento moral y cognitivo mediante refinadas prácticas de adoctrinamiento subliminal, discurso ambivalente, incitación al solipsismo y la paranoia. El objetivo es inyectar en el inconsciente colectivo el acoso permanente de un enemigo súper poderoso, temible, exterminador. La crisis debe ser el motor de nuestros actos; el conflicto endémico, el combustible de ese motor”.

La mente del círculo estaba formulando una pregunta cuando su pensamientocaptado telepáticamente– tuvo inmediata respuesta.

Hay que hacerles creer que los gobiernos tienen tecnología y saberes incognoscibles para el público, lo cual será, en pocos casos, verdadero, y en su mayoría, falso. Mantener superioridad intelectual sobre las masas o la ilusión de que tal es el caso, es crucial para el cumplimiento del plan perfecto hasta la solución última.

Aglutinar grupos sociales alrededor del etnocentrismo y la religión siempre ha estado al servicio de la Magna Opera, como proyecto de control extremo. Los fascismos y los fundamentalismos son la base de nuestra ingeniería social. Así creamos una filosofía de destrucción de la certeza; nace el hombre que dirá ‘de ómnibus dubitandum’ –ah, la gloria de la perplejidad, de la duda eterna, de la pusilanimidad. Son piedras basales de nuestra supremacía. Mientras los humanos dudan, la Hermandad opera imperturbada sobre el designio final”.

Un rayo magnético atravesó la pantalla. Los colores del arcoíris zigzaguearon sin restricción. La poltrona suspendida comenzó a descender despaciosamente. El círculo se agitó hacia arriba para luego volver a caer sobre el asiento.

-Al menos dime tu nombre. ¿Quién o qué eres?

De continuar magnetizándote, te voy a aniquilar. La máquina humana no resiste tanta vibración dimensional fuera de Orbis Tertius”.

-Insisto.

Digamos que soy inmortal e imperecedero, inengendrado e indestructible. Un Ápeiron cualquiera”.

-La cofradía. El nombre de la Hermandad. Para saber quién establecerá el próximo contacto.

Somos GOTT”

-¿GOTT?

Guardianes de Orbis Tertius Taxonómico”.

Las Obras Completas de Borges aparecen en pantalla, deslizándose hacia arriba en estampida. Intenta detenerlas pulsando el cursor, sólo para lograr que se aceleren. El texto en fuga varía los caracteres asimilándolos a una cascada de haikus fluyendo en sinfín sobre el plano oscuro.

Regresa al aroma del café caliente. Al verter las dos medidas de coñac prometidas, un gesto brusco le quema la mano.

Siempre me aturde el despertar” – piensa Ge en voz alta.

Notas Bibliográficas:
*Génesis 32:31- Penuel.
**Corán, 2:261
*** “Dios es todo en el todo y no es, sin embargo, nada en el todo.” Nicolás de Cusa