¿QUÉ BUSCA EL HOMBRE QUE BUSCA LA VERDAD?

Letras Brunela Curcio

Diseño Elena Isabel Mercado Chavarría


Entre los confines del imaginario onírico

Friedrich Nietzsche | Entrevista Imaginaria Experimental

I

¡Corre! ¡Corre! ¡Corre! -Escucho una voz desde lo lejos que retumba en mí misma en un eco incesante.

Y corro. Despliego las alas y el motor de la carne y los huesos desesperados que bailan irrequietos mientras se desordenan en el aire para volver a ordenarse al caer y reconstruirme de nuevo. La quinta sinfonía de Bethoven “El destino golpeando la puerta” suena diáfana en un tañido enérgico que moviliza mis pasos, interpelando la posibilidad y caotizándolo con su manto de pánico que busca afanoso una vía de escape.

Doblo la esquina mientras el corazón enmudecido respira fuerte, punzante y sedicioso. Los labios trémulos, los tímpanos aturdidos. Gritos, bocinas y un inquisidor detrás.

Salto un charco, volteo al suelo y me levanto de la nada oscura para someterme en otra nada igual. Retrocedo, los pies vociferan doloridos, las manos sollozan sudorosas y el todo es lodo que miasma la ausencia de un día más. Caminos pálidos, tormentas de humo, la muerte asecha acecha y un valor en el alma se imprime como antifaz.

Pienso: ¡¿qué hago?! El mundo gira, el pelo se desata al viento intentando liberarse de la sombra misma de la ingenuidad. Gotas caen saladas pronto a resbalar. ¡Ya basta!

Delante solo queda el vacío, un alguien me dice–: Hey nena, no corras más. Sólo advierto el precipicio, explicaciones inexistentes se afirman ante un suprimido cartel de salida.

La bala dispara quebrando el tiempo de arena, ahora inmóvil. El fuego se desliza fugaz, guiando en plomo el llano final.

II

Pero no quiero, eso me asusta y todo para, y ahora… Ahora tan solo estoy acá:

Flechas y puntas, tules, sangre y tierra ardiente. Desierto. Hombres de pie como reyes sin corona. Cárceles rotas de un rojo con sabor a funeral. Hace un instante mi muerte me perseguía, y si bien escapé de ella, el hostigamiento continúa sintiéndose igual. Mi instinto no simula un entorno disímil. Camino lento, el aura amilana mis pasos escrupulosos.
 

Pasan a mi lado sujetos inmersos en mundos propios, impresos de sentidos sobre hojas amarillas. Sigo mis pasos firmes entre tanto desorden ordenado, me guía una melodía punzante de teclas ajustadas.

Rizoma: Concepto que es colectivo pero sus segmentos son heterogéneos, conecta sus puntos con cualquier otro y crea nuevos. Todos los movimientos están comunicados y por lo tanto el rizoma no se unifica nunca. Juntos son ensambles separados son reales. No hay limitación ni semejanza, solo surgimiento.”1

Logré divisar entre las sombras a un hombre recio e imponente frente a un piano de cola negro. El pianista, de pelo oscuro -despeinado en un intento de raya a la izquierda- lucía un bigote notable en forma y dimensión, y se movía enérgicamente golpeaba el marfil exaltado.

-Hola -dije.

El despeinado chocó con más fuerza el solemne instrumento de madera.
 

-¿Quién se atreve a molestarme? –replicó enojado pero en tono suave. La atractiva figura se levantó, se giró en sí misma, me miró frunciendo el rostro y luego agregó-: Por más que intente, no logro verte bien, se que eres mujer; lo que no entiendo es por qué interrumpes –asintió el apuesto hombre buscando respuestas, mientras movía graciosamente su ancho y voluminoso bigote.

-¿En dónde estoy? -indagué asustada.

-Éste, éste es mi paraíso, es la tierra en su máximo esplendor. Es la tierra de hombres que permanecen fiel al sentido de la tierra -me contestó orgulloso mientras señalaba, con ambas manos alzadas al viento, aquel oscuro y frío ambiente.

-De pronto iban a matarme y ahora estoy aquí, si he de morir quiero ir con Dios –rogué insaciable, buscando también una respuesta.

Y surge, ¿quién surge, surgís vos, surjo yo? Se despedaza el tiempo que es uno y muchos. ¿Qué es el tiempo? El tiempo me cruza, me estruja con sus brazos limitántes…¿El tiempo es poder?

¿Qué es el poder?, ¿el poder de quién?… ¿De ese astro?, ¿de cuál astro? De ese…

-“¡Oh, Tu, Gran Astro! Si te faltasen aquellos a quienes iluminas ¿qué sería de tu felicidad?”

-¿De qué habla? –pregunté confundida.

-“Antaño, los crímenes contra Dios eran los máximos crímenes, la blasfemia contra Dios era la máxima blasfemia. Pero Dios ha muerto, y con él han muerto esas blasfemias y han desaparecido esos delitos. Hogaño, el crimen más terrible era el crimen contra la tierra; es decir, poner por encima del sentido de la tierra las entrañas de lo incognoscible” –afirmó omnipotente el extraño caballero de palabras barrocas.

-Pero…¡Dios no ha muerto! ¿por qué dice que así ha de ser? -contesté indignada por tal salvajismo.

-“Antaño el alma miraba al cuerpo con desdén, y no existía entonces virtud más excelsa que aquel desdén. El alma quería ver al cuerpo demacrado, horrible y muerto: así creía llegar a emanciparse de él y de la tierra. ¿Qué os dice vuestro cuerpo sobre vuestra alma? ¿No es vuestra alma miseria, o basura, o una sucia voluptuosidad? ¿Qué es lo más grande que puede sucederos? Que llegue la hora del gran menosprecio, la hora que asqueéis de vuestra propia felicidad y en cambio la felicidad debería justificar la propia existencia. La hora en que os asqueéis de vuestra virtud o de vuestra razón. La hora en que os habréis de decir ¿Qué me importa mi compasión?” –hizo un silencio y continuó diciendo-: “Esa compasión ¿acaso no es la cruz en la que clavan al que ama a los hombres? Pero mi compasión no es crucifixión -concluyó retomando su postura.”

-¿Dónde está Dios?

-“Nosotros lo hemos matado ¡Vosotros y yo!”

¿Construcción Social? ¿Órgano y concepto? ¿y fachada de poder?
Poder, producción que nos busca, que buscamos, que nos erige. ¿Pero qué sos, pero quién sos? Poder, ¿poder qué?

Poder. Categoría planteada por Hollowey “ligada al dominio de personas aislada a través del sometimiento.”2

Es el modelo político de la modernidad. Modelo político de un occidente muerte, de un occidente uno; ese mismo que corta la posibilidad de ser uno siendo muchos y de ser todos, siendo ninguno; sin ser uno, ni todos.

Noooooooooooooooo!!!!!!

-No entiendo ¿nuestra compasión ha matado a Dios? Pero ¿quién eres tú para insinuar tal cosa? –interrogué molesta.

-¿Quién soy yo?, soy el mismísimo Friedrich Nietzsche, profesor en filosofía, escritor de numerosas obras, el apasionante miope amigo intimo de Zaratustra –dijo sin modestia alguna, tosió con un aire sarcástico y retomó:- “¡No son vuestros pecados, sino vuestra moderación lo que clama el cielo! ¡Vuestra mezquindad, aún dentro de vuestros pecados, es lo que clama el cielo! ¡Clama que la razón esté dormida! Como clama el sabio en las cátedras de virtud” –repitió gritando y a carcajadas.

-Y acaso, ¿qué propones tú? -intimé buscando un silencio.

-Yo, “yo propongo el rayo que os lama con su lengua de fuego, la locura que habría que inocularos. Yo predico el Superhombre, porque él es ese rayo y esa locura. El hombre, por su parte, es una corriente impura y cenagosa. Hay que tornarse océano, para recibir tal corriente turbia y cenagosa sin contaminarse de su impureza. El Superhombre es la misma cosa que el océano que os hablaba” -suspiró y agregó acusante-: “yo no os traigo limosnas, yo os traigo un presente. El Superhombre es el sentido de la tierra, por ello ser fieles a tal sentido y nunca prestéis fe a quienes os hablen de esperanzas ultraterrenas” –respondió mientras con sus manos simulaba maniobrar una suerte de marioneta.

Basta. Poder ser quien soy, sin que sea ese que no es, sin ser el ser…¿Qué?

Sí eso: Castigo, poder de ese Dios occidente que limita, de ese poder que se impone y nos imponemos, porque nada existe si no es aquello que pensamos que es. Claro, sí, sí. Todas las creencias de pueblos, “mitos”, crean un género y un principio. En occidente las cosas existen en relación con otra cosa, el catolicismo plantea el castigo; Oh costilla, existencia del mal, fruto del conocimiento. Conocimiento: poder; la cultura occidental parte y funda su base en ese castigo que te ata. Parto-dolor, castigo; trabajo-ganar el pan con el sudor de la frente, castigo.

-Entonces…¿tú aseguras que quien ama a Dios no le da sentido a la tierra? –pregunté intrigada y sorprendida por su morisqueta, que ya no me sonaba demente, al contrario, iniciaba a convencerme.

-“Son menospreciadores de la tierra. La tierra les resulta fatigosa ¡Por eso desean abandonarla! El hombre es una cuerda tendida ente la bestia y el Superhombre. Lo más grande del hombre es que es un puente y no una meta. Lo que debemos amar en él, es que consiste en un tránsito y un ocaso. Yo amo a los grandes menospreciadores, porque son los grandes benefactores. Amo a quienes no buscan tras las estrellas alguna razón para desaparecer o inmolarse. Amo a quienes viven para el conocimiento y tratan de saber” –explicó fijando la mirada en mis ojos. Intentaba verme y no obstante no lo lograra, sus pupilas ciegas persistían penetrantes.

Hombre, ser culpable que peca por soberbio, por pecado original de pensar y producir desde uno, sin someterse a ese astro que no existe sin aquellos que creen ser iluminados. Somos inferiores, eso es lo que quieren, ellos quieren nuestra funcionalidad ¿Ellos quienes? Ellos Dios. Los que sobrepasan los límites que se imponen a sí mismos: Paz, guerra, petróleo y torres desmoronadas junto a los escombros de la fuerza que se ve mutilada, perseguida y asechada por lo que sube, crece y finalmente desaparece.

Poder producir desde el todo, creyendo que hay algo más en algún lugar, que no todo está dicho y escrito, que no todo es un algo solo.

infierno

-¿A quiénes consideras “aquellos hombres que no quieren cruzar el puente”? –dije intentando robarle una respuesta más.

-“Ese es el último hombre, el que todo lo banaliza, todo lo empequeñece. Su linaje es inmoral, piensan haber encontrado la felicidad, pero lo afirman entre guiños y justificaciones, porque en realidad se ocultan a si mismos la verdad. Aman al prójimo tan sólo para encontrar en él su calor, porque lo necesitan. Trabajan sólo porque es una distracción. Se tienen pequeños placeres para el día y para la noche, pero respetando la salud.”

-Te pregunto entonces, ya que en ese último hombre reflejo a los políticos y manipuladores sociales del poder ¿o acaso estoy equivocada?¿Qué piensas sobre ellos, que priman sus propios intereses sobre los ajenos?

-“Yo amo a quienes se avergüenzan cuando los dados salen a su favor. Amo a quienes justifican a los hombres del futuro, y redimen a los hombres del pasado, pues quieren perecer ante los hombres del presente. Amo a cuyas almas son tan profundas, aún cuando se los hiere, que sucumben al menor golpe; porque esas atravesarán el puente.”

-Conocemos bien la corrupción del hombre y a aquellos que operan con generosidad y justicia sólo cuando éstas puedan recompensarlos y beneficiarlos con mayor poder: el de la confianza y la lealtad ganada mediante la ficción erguida sobre la mentira, la vanidad y el recelo.

-Por eso os digo que “amo a aquellos que lanzan palabras de oro delante de sus acciones, y dan más de lo prometido, amo a aquellos cuyas almas están tan repletas que desbordan y se olvidan de sí mismos. Amo a quienes empujan todas las cosas al abismo, a quienes poseen un corazón y un espíritu libre, de modo que su cabeza no sea sino las entrañas de su corazón” -contestó dejándome atónita y añadió-: “yo amo a quienes nunca buscan agradecimientos ni retribución, pues esos lo dan todo y no quieren conservarse a sí mismos.”

-¿Y del Estado? ¿sobre él que piensas? -indagué interesada.

-“El Estado es el nombre que se le da al frío más frío de todos los monstruos fríos. El estado miente al decir yo soy el pueblo. Creadores fueron los que crearon los pueblos, por la fe y el amor: así sirvieron a la vida. Aniquiladores son los que ponen trampas a la multitud y denominan Estado a tal obra. Se proclama el dedo ordenador de Dios, está inventado para los superfluos, en verdad hace señas a los predicadores de la muerte ¡Contemplad a los superfluos! Adquieren riquezas y con ello resultan más pobres. Quieren poder y, en primer lugar la palanqueta del poder, el oro. Todos quieren llegar al trono, su locura consiste en creer que la felicidad radica en él. Y con frecuencia el fango se sienta en el trono, y también el trono se sienta en el fango” -contestó cansado y terminó diciendo-: “Todavía queda abierta, ante las almas grandes, la posibilidad de una vida libre. En verdad quien menos posee tanto menos es poseído.”

-Pero, ¿no te das cuenta que hay cosas en la que coincides con el propio cristianismo?

-“Yo no digo alaben al cielo sólo denle sentido a la tierra. Dios ha muerto.”

III

De pronto la arena desplazada como alfombra bajo mis pies, comenzó a deshacerse. El aire asfixiante arrebató mis gritos, el filósofo se alejaba directo a su melodía. Un inmenso espejo me absorbía como embudo en movimientos cíclicos fugaces, mi cabeza estallaba, los espejos prontos iban a quebrarse y en medio de mí misma profundidad, intentaba encontrar la verdad. El inquisidor estaba ganando. Un potente chillido me despertó, era el reloj que sonaba hacia tiempo.

Salí de prisa. Llegaba tarde después de dormir muy poco tras leer un libro interesante que tomé prestado de la biblioteca.

De repente, asimilé mi opresión, el tiempo me persigue por doquier, se adueña de mí, de mi vida. Decidí no correr más, observé cada rostro, cada cartel. Un hombre paseando a su perro, un niño queriendo ser más grande, ancianas rezando frente a la iglesia y discursos políticos falsos en cada esquina. Don Pepe y el Coco sentados en el mismo bar de hace 25 años. Mujeres y varones manipulados por el cilindro pulsera que da la hora y por el minúsculo aparato de comunicaciones a distancia. Pero hay algo perdido; un niño -de unos 11 años- roba una cartera, todos miran pero continúan su solitaria vida de comunicaciones absurdas. Qué nos pasa a los hombres. Me pregunto Doctora-:¿Dios ha muerto?

Multiplicidad: defiende la diversidad de culturas. Nietzsche está en contra de toda dialéctica ya que ésta “supone una síntesis y a la vez una unidad”. Para él no hay concepto de ser porque todo deviene. Cuestiona la verdad, diciendo que siempre que la buscamos encontramos falsedad.
Levi-Strauss, por su parte, plantea que “la vida de la humanidad no se desenvuelve bajo una uniforme monotonía, sino a través de los modos de sociedades y civilizaciones diversificadas, esta diversidad intelectual, estética, sociológica, no está unida por ninguna relación causa efecto a la que existe en el plano biológico, entre ciertos aspectos observables a los grupos humanos: únicamente es paralela a ella en otro terreno. Pero, al mismo tiempo, se distingue por dos caracteres importantes, hay muchas más culturas humanas que razas humanas. La diversidad entre las culturas plantea numerosos problemas, es posible preguntarse si constituye una ventaja o un inconveniente para la humanidad y en qué consiste esa diversidad.”3

Nosotros pueblo occidental que no acepta lo distinto, que enceguece en la credulidad de considerarse superior y la arrogancia del creer ser dueño de una verdad única verdad cuando en definitiva no somos más que simples culpables, sometidos y deudores.

Diversidad de quien tiene el poder…alfa y omega, principio y fin ¿Cuál gana, cuál tiene el as? ¿y el macho?

-¿Macho dijiste? ¿truco o jugamos con flor?
-¿Y el envido?4

-No sé, no sigamos las reglas

-¿Qué son las reglas?

-Las reglas son las que impone -y se deja imponer- aquel al que le gusta que éstas le sean impuestas.

-¿Cuál es la mejor raza? La raza que impone el poder para hacer creer que es la mejor, y despreciar al que no es menos, pero se cree menos porque son más quienes le mienten que es menos…

-A sí, si…

Producción de sentidos, de mitos, de realidades, de verdades. Sueño con esa sombra de aquello que me persigue para que lo persiga. Éxtasis, control, saber, ser, hacer, producir. Entonces: ¿qué es poder? ¿Qué es caos? ¿Y orden? Entonces:¿qué produzco cuando todo es orden?, ¿y cuándo todo es caos?¿Qué soy si mi verdad no es una? ¿y si lo es?, ¿y si no hay verdad? ¿Y si la única verdad es no saber cuál es la verdad?….Y ¿qué busca el hombre que busca la verdad? Y entonces:¿qué busca al hombre al buscar la verdad? ¿Qué es el hombre? ¿y qué es el no-hombre? ¿Y quién soy y quién sos?

Notas Bibliográficas.
1-Concepto filosófico desarrollado por Gilles Deleuze y Félix Guattari.
2-Poder según Hollowey.
3-Claude Lévi-Strauss Raza e Historia.
4-Refiérese al Truco. El truco o truque (en valenciano “truc”) es un juego de naipes con baraja española originario de Valencia (España) y de las Islas Baleares (España), muy difundido en el Cono Sur de América: Argentina, Paraguay, Uruguay, sur de Chile, Brasil, Venezuela, Italia (en Piamonte, Lombardía y Liguria), y Galicia. Fuente Wikipedia.
5-Las Respuestas de Friedrich Nietzsche están inspiradas en su libro “Así habló Zaratustra”. Los conceptos citados del libro aparecen en sus intervenciones enmarcadas entre comillas, pueden presenciarse modificaciones sólo de carácter “sintáctico” debidas a las demandas de inserción en el texto. El contenido original ha sido fielmente respetado siguiendo dicho libro en su traducción al español.