SEXO SALVAJE

Letras May Casanova

Escucha. Sólo escucha | “El dolor tiene tantas voces que forman una. El silencio grita el vacío del después” Brunela Curcio


Mi cuerpo gira en la negrura de la noche violentada. ¿Qué me importa tu gran verga? Tus músculos, tu sexo y tu cuerpo finamente esculpidos, si tu alma esta vacía. Verte gimiendo o haciendo las posturas que marca la estupidez cultural de ese papel de gran macho o hembra. Qué me importa ese sexo operado de mujer, sin pétalos arrancados de su naturaleza, activo por dinero. Una puta en la gran pantalla de la vida. Abriendo la boca como un agujero negro, introduciendo vacua y superficialmente un miembro viril. Qué me importa el asco de tus versos en mis negros sueños. ¿Acaso nutres mis necesidades de amor? ¿Acaso penetras en mi mente emponzoñando mi ser como un desnudo animal, excitando mis instintos?… ¿Qué me diferencia de un ser primitivo? Acaso el deseo mantenido en tu mirada profunda, en tu mente inquieta, en tu paz de guerrero. La caricia de tu alma en la intensidad del segundo. ¿Cuál es la diferencia contigo sexo salvaje? La codicia de una belleza que se marchitará, esculpida a base de cultura barata. Faldas cortas, escotes de vértigo. Ahora una mulata, ahora una rubia, ese David escultural. Instinto primitivo no satisfecho, construido y financiado sobre el muro de nuestras mentes y nuestros cuerpos. Sexo seguro de muerte, de la muerte de la humanidad. No, no es mi cuerpo para ti, vil metal pendenciero y ojos de carnero. No pagará mi alma la factura de tu capricho. Nunca prostíbulo, siempre humano, el no-deseo de corrupción se convertirá en mi escudo. En el despertar sexual de toda una generación tus ojos limpios serán mi destino. Escupo en tu sable del miedo, en toda tu superioridad de hombre a mujer, de mujer a hombre. Escupo en tu vicio dominante. La contemplación de tu corrupta violencia estremece conciencias. Nada hay en ti que merezca la pena, sólo la gran caída de tu torre de Babel. Hombres, mujeres y niños esclavos de tu idioma degenerado de demonio de verga gigante. Y eso es lo que eres y lo que serás, sexo salvaje sin mente ni corazón, un demonio andante sin cuerpo. Un alma agonizando en los oscuros infiernos del fuego imperecedero. Ríete, ríete si quieres, demonio. Haz creer al hombre que hay perfume en tu hechizo. Envuélvete de aroma a incienso, no siempre podrás engañarnos. Y mientras haya una luz que alimente mi espíritu no te acerques a mí, no violentes mi cuerpo y si lo haces haré lo que ahora hago, sexo salvaje. Escupir en tu sable del miedo. No te acerques a mí, sexo salvaje, tu erotismo desgarra mi intelecto. Es importante la intimidad, es importante la unión de los cuerpos, de tus ojos y los míos rasgándonos el corazón a base de besos. Pero no eres tú el importante, demonio de tres patas, no eres tú el que importas aunque te disfraces de sueño. Me burlo de ti, ríete tú a cambio. Alimenta con tu pene el corazón de tus presos. Hincha de odio el alma de los niños puros, ángeles sin sexo. No podrás violentarme siempre sexo salvaje, subiré esa montaña rusa de miedo y ponzoña. Alzare mis pies en tu columna de humo negro. No podrás conmigo, no podrás conmigo ni en tus sueños.

Nota del Autor: Dedicado a todos los que son violentados en nombre del dios sexo. Niños, mujeres, hombres. Reinos enteros. La libertad sexual como primicia del hombre moderno. Dedicado con todo el amor que hay en el universo a esos ángeles puros sin sexo.