TODO POR TU CULPA

Letras Carmela Carrera

Collage Viviana Lombardi

Collage Viviana Lombardi


(Obra teatral en un acto) Inspirado en La Madre Pasota, de Darío Fo.

La escena está casi vacía.  Los elementos de utilería esenciales en la puesta son el retrato de un hombre maduro y pintón, una olla de aluminio abollada, una silla con brazos o una poltrona y una alfombra raída. Afuera se oye el sonido de gente manifestando en un cacerolazo. Entra  Pina, una mujer madura vestida en forma juvenil y elegante, con ropas que al igual que ella,  conocieron otros esplendores. Apoya un martillo que lleva en mano sobre la repisa donde está el retrato y  una tapa abollada sobre la cacerola. Se desploma sobre el único asiento del lugar, se quita la riñonera que lleva atada a la cintura, se saca las sandalias y se masajea los pies. Afuera se incrementan los sonidos de silbatos y de bombos, gritos, cánticos y ruidos metálicos. Se oye la sirena de un coche policial.

PINA (Mirando a sala por una ventana imaginaria)

¡Qué culo, mamita! Zafé de la  yuta. Como decía mi viejo, al saber lo llaman culo. ¡Intuición, mamita, intuición femenina!¡Qué hijos de mala madre, cómo dan! Rati de mierda. ¡Dejá a ese pibe en paz! ¡Taquete parió, paranoico hijo de una gran puta! ¡Bien, bien puteen  muchachos puteen bien fuerte a esos perros asesinos! Corré boludo, corran que se vienen por atrás! Siempre te la dan por atrás ¡Cobardes! Y quién sino un cagón puede meterse a cana! ¡Yuta puta! Te hacen cuidar la platita de los garcas matando gente, cabrón. Tenés que regarle la quintita a la mafia por un sueldito de hambre, idiota útil.  Además de asesino, imbécil (Mira atentamente) ¡Los gases! ¡Guarda que se vienen los gases! ¡Y les ponen vomitivos! Y hasta te enchufan gases vencidos. Y total, acá todo vale. Hasta la comida que nos mandaron los gallegos para matarnos la hambruna dejaron vencer. Mirá si se van a ocupar de que los gases no se hayan pasado de fecha. El cacerolazo pasado largué los chanchos como una embarazada. (Tose) Llegan hasta acá. ¡Para eso sí tienen plata, eh! La plata que pagamos de impuestos, la usan para fumigarnos como a cucarachas, ¿No? ¿Y a esto se le llama democracia? ¡Y después hay que escucharlos decirnos que acá hay libertad! ¿Para qué? ¿Para que usen tu plata para cagarte a palos y fumigarte como a un insecto? Así nos quedamos en el molde y los mafiosos del gobierno y los mafiosos de los bancos y  su corte de buitres y garrapatas siguen afanando a troche y moche, ¿No? Para eso te ponés el uniforme de astronauta de la pampa húmeda que YO te pagué y salís a cara de perro a enchufarles cachiporrazos a los viejos y cagar a palos a los pibes. Y con  MI plata  le cuidás la mansión al roñoso de pilcha importada que no paga impuestos y se raja con la plata afuera. Si, a vos, te hablo, cobarde. ¡Subí! ¡Tortuga ninja! Sacate la mascarita de plástico, dejá el fierro y vení a convencerme de que lo hacés por defender la paz social. (Le hace un corte de manga) ¡Qué vas a subir, enfermo, si no te da la cabeza más que para  pensar en garronearte una pizza! (Levanta la mano haciendo la seña de cornudo con dos dedos. Se oye un ruido desde donde está el retrato como si algo se hubiese caído. Pina mira  en esa dirección. Pausa) ¡Y vos, que tenés que opinar, a ver! ¡Qué verso te inventaste ahora que estás bien quietito y fisionando en eterno tiempo compartido! ¡Qué turrada estás pergeñando desde el más allá! Porque escuchá bien lo que te digo, ya no te tengo miedo. Y mucho menos respeto. Así que guardate tu opinión porque ya no me interesa. (Le arroja el pañuelo que lleva al cuello y cubre el retrato. Pañuelo y retrato se sacuden. Ella acude furiosa y lo destapa) ¡Quéee! ¿Quéeeeee? No te querés convencer de que no soy la tilinga con la que te casaste, ¿no? ¿No me escuchaste putear como un camionero? (Otro corte de manga al retrato) De acá voy a guardar el decoro que vos me imponías con tus críticas, cabrón. (Amenazándolo con un dedo) Y te advierto que por ahora, puteo. Después caceroleo, y después, si hay que agarrar un fierro y salir, ya estoy incubando unas lindas ganas. Pero qué pierdo el tiempo en explicarte. Ni muerto me entendés, tarado. (Alza las manos hacia arriba) ¡Por favor! Por todos los santos del cielo, si es que no se mudaron a otra galaxia, ¿Qué  pasa? ¿Están de huelga general? ¿No queda ni un angelito de turno para avivar a ese idiota? ¿No dicen que cuando uno se muerte primero ve el túnel y después la luz? ¿Qué pasó con éste, hubo un apagón cuando estaba por llegar? ¿Quién está a cargo de la guardia de emergencia? ¿Un ángel? ¿Un arcángel? Bueno,  pibe, largá la trompetita y encendele el alma al cabrón de mi marido a ver si se aviva desde allá arriba. Si no, ¿Para qué se murió? ¿Para volver en la próxima y seguir cagándose en Dios, como hizo toda  su vida? ¿O no hay una escuela allá arriba para entrenarlos en dejarse de joder? (Pausa) ¡Ya sé! Seguro que perdieron el curriculum. O capaz que el muy falluto lo blanqueó, o lo escondió, como hacía con la guita y los documentos comprometedores cuando estaba pisando este planeta. Mejor dicho, este país, porque a lo mejor tengo que puntualizar. Ustedes ven todo desde una perspectiva más amplia. (Pausa) ¿Será por eso que la Argentina todavía no despareció bajo las aguas? Bueno, ché ángel, o arcángel, te voy a contar en detalle, así sabés a quién tenés exiliado allá arriba, y a los fulanos que recibís desde estas tierras cuando les llega la hora de aprender a tocar el  arpa. Porque desde acá abajo, mi cielo, desde este país que ustedes se tomaron el trabajo de crear como  paraíso en la tierra,  les van a llegar unos cuántos candidatos con un  curriculum trucho ¿Cómo decís? Ah, te lo paso en limpio. Trucho, falso, berreta.  Porque esos ñatos no tienen curriculum, tienen prontuario. Así que se van  para allá con papeles truchos, como hacen acá. Si no, flor de patada en el …..bueno, la palabra que estoy pensando no te la voy a decir, ya te la imaginarás. Derecho al horno, allá tendrían que ir a parar. (Se detiene, pensativa)  Va a ser mejor que yo también encienda una vela, porque me voy a ir de boca, que allá (Señala arriba) no vayan a pensar que hay mala voluntad. (Busca, enciende la vela, la pone frente al retrato, la vela se apaga) ¡Puta que lo parió, Heriberto! ¡Terminala! ¿Es personal, no? Es conmigo. Mirá, antes de abogar en mi defensa con la Justicia (Señala arriba con el índice) la Justicia de la que  no te vas a poder escapar como hiciste acá, te voy a contar un par de cositas recientes para que tengas en claro con quién te enfrentás, capo-mafia, porque nunca me conociste antes y ahora menos, porque soy una nueva mujer que ni sospechás de lo que es capaz. (Se sienta, enfrentándolo) ¿Ves esto? (Levanta la tapa de la cacerola abollada) Este es el símbolo de mi liberación. ¡Si. Esta tapa de olla que toda mi vida fue símbolo de mi esclavitud pasó a ser el símbolo de mi libertad! ¿Y sabés por qué? Porque la estoy usando como se debe. ¿Te acordás cuando me llenabas la casa de porquerías, todas de la familia doméstica? Batidora de chef, juguera de coctelería, freezer de restaurant, licuadora aerodinámica, microondas de geriátrico, heladera industrial, plancha tintorera, etc.etc.etc. ¿Sabés cuándo me avivé? Cuando me trajiste la súper moledora de carne para hacer hamburguesas caseras y me dieron ganas de ponerla a prueba con tus pelotas. Me di cuenta que cada artefacto para el dulce hogar de utilería que querías para vos, todo ordenadito y pulcro, con una mujer tesorito que te sonriera como una muñeca inflable, era como un grillo de presidiaria que me ponías en los tobillos. Pero qué hice. ¡Qué hice! Me callé la boca para que el señor no se ofuscara, porque se ponía amenazante con sus ataques de nervios y sus gritos, me extorsionaba con el abandono y – o la depresión. ¡Déspota! ¡Tirano de cartón! Mirate cómo estás ahora. Lleno de gusanos, seguramente, y con la misma cara de bragueta con la próstata inflamada que ponías en cuanto entrabas a casa. (Pausa. Medita. Aparte, al público) Me parece que esta confesión merece un brindis. (Va a interiores y sale con una botella de champán y una copa flauta. Al retrato) ¿Qué mirás, botón? ¡No te creas que me tengo que emborrachar para escupirte a la cara todo lo que vine guardando in péctore desde que me empezaste a tiranizar y yo me dejé! Es un festejo que hago a menudo en honor de mi nueva vida. Desde que me recibí de cacerolera militante y dejé de ser una mina de plástico con la argolla como una cacerola. Porque a mi  persona vos no le diste nunca más valor que a una cacerola, el receptáculo de un caldito light, una sopita de geriátrico de vez en cuando, para que no se oxide, y adiós. Las ostras con champán eran para tu secretaria. ¿O te creés que nunca me avivé? ¡Pero ya no me importa! ¡Te lo juro! ¡Qué cretina, diosmío, qué cretina que era! Pero qué importa lo que era si ahora no lo soy. Pensar que la mujer cacerola se avivó por cacerolear. ¡Qué bendición inesperada del destino! ¡Qué epifanía! (Alza los brazos) ¡Gracias muchachos! Ustedes sí que siempre se portan con la gente de bien. ¡Los últimos somos los primeros! Los primeros en descubrir la estafa, en denunciar la mentira, en repudiar la injusticia, en exigir libertad, en organizar la solidaridad con los compañeros de infortunio, en no cagarnos en Dios sino en los hijos de puta que por codicia son capaces de hervir el cadáver de la vieja y venderlo como arrollado de pollo. (Al retrato, feroz, encendiendo un cigarrillo) ¿Te acordás cuando encendía un pucho en una fiesta y me mirabas como si me estuviera masturbando en público? El señor se hacía el sanito. ¡Já! ¡Como Hitler, que era vegetariano!¡Por favoooor! Vegetariano vos que te la pasaste chupando sangre humana. Yo sí como carne, y ni te imaginás en qué porciones. Quilómetros de carne por semana. (Ríe, procaz. Luego se recompone. Mira arriba) ¡Perdón, muchachos, se me escapó! Un chiste fácil  para hacerlo saltar de bronca al fulano. (Bebe) Nunca me aguanté esa casa del country con cortinitas rococó y ese horrible ligustro con formita de dibujo animado. ¡Parecía la casita de Blancanieves! (Medita) ¡Y yo escondiendo a los enanos! ¿Sabés quiénes eran los enanos? Frustración, Hipocresía, Bronca, Desamor, Indiferencia, Egoísmo y….Cobardía. Hemm, y son siete, como los pecados capitales.  ¡Eso sí, yo vivía rodeada con plantitas con forma de corazón! Corazones en la entrada, corazones por detrás, corazones a los costados. ¡Já! ¡Será porque no sabías dónde se te perdió el tuyo! Y para tener esa cretinada que a mí me daba náusea, te cagabas en las quincenas y en las cargas sociales de los empleados. Pero por favor…Piojo resucitado. Siempre cagando más alto que el …..(Mira hacia arriba) no lo voy a decir, no se preocupen. Todo para demostrarles a una sarta de histéricos todos piratas como vos que eras poderoso ¿Y YO? ¡Y YO!  Me aguantaba jugar al rummy con una sarta de descerebradas en el  house ¡Qué finos, no le dicen el comedor o el estar, le dicen el house! Porque los señores hablan inglés, y las señoras se hacen liftings y hacen gym para lucir la pija virtual que tienen acá (Se toca el medio de la frente) y terminan teniendo un polvo con culpa con el profesor de tenis. ¿O no? Pero por favooor. ¿Cuándo fue que te olvidaste que eras el Tito, del barrio de Pompeya, pasando la inundación? No, el señor pasó a ser Heriberto Spada Fortuny. Ma qué Spada Fortuny, Spadafuccile, eso eras. ¿Te encontraste allá arriba con tu viejo, acaso? Porque si te lo encontraste, te debe haber escupido la calavera, mirá. Pobre Cristo, decente como una magnolia, se debe haber envenenado post-mortem de verte hacer tanto chanchuyo, tanta atrocidad, tanto atropello. ¡Mal bicho! (Bebe) ¿Sabés con quién me encontré usando la cacerola como Dios manda? (Ríe) Siiiii, ahora uso la cacerola como Dios manda, que para eso la tengo. Me encontré con López. Napoleón López, el jefe de producción de la fábrica. Ese que echaste como a un perro aunque sabías que tiene cinco pibes. ¡Si te estoy escuchando! (Imita la voz) ¨Esos negros de mierda, tienen hijos como quien se echa un garco y después joden con las cargas sociales¨. Bueno, el ¨negro de mierda¨ ahora es piquetero, organizó una red solidaria en Calzada y está a cargo de los comedores para indigentes. Porque no sé qué se ve desde allá arriba pero en este país, gracias a tantos hijos de puta como vos que hay y que nadie manda en cana, hay indigentes por todos lados, brotan como hongos después de la lluvia, día a día. ¿O no se ve desde arriba la gente que come de las bolsas de basura?¿No te llega el olor a podrido que sembraste a troche y moche, hijo de una gran……(Bebe) No lo voy a decir, no se inquieten. (Por un lateral alguien arroja un sobre por debajo de la puerta. Pina se acerca lo levanta, lo observa sin abrirlo. Luego lo agita con fuerza señalando hacia arriba) ¿Lo tengo que considerar una provocación?¡Si vos sabés como me hierve la sangre en dos segundos! ¿Para qué me mandás un sobre del banco?¿Es Heriberto, no? Sí, es él que sigue con sus turradas mientras ustedes se echan una siestita. A ver, Tito. Para vos, que me querés seguir jodiendo post-mortem. Ya sé que me lo mandaste para recordarme que otros chorros hijos de mil puta como vos me achacaron todo lo que amarrocaste. ¿Viste que todo vuelve? Un hijo de puta más mafioso o más poderoso siempre se traga a un ladrón de vuelo corto. Eso sí, los dos enmascarados, como el zorro. Y ahora, a los banqueros no les alcanza con la careta que se ponen todas las mañanas después de afeitarse. También enmascaran los edificios donde curran. Le ponen una cortina de hierro, tanto que criticaron al Kremlin. ¿Sabés para qué? Para que no se los rompamos a fierrazos. ¡Mirá! (Blande con fuerza la vara de hierro apoyada sobre la repisa) Con esto salgo a darles a los bancos. Les abollo los fierros con mi fierro. Así que ¡Mirá esta otra! (Se refriega el sobre por la entrepierna) Mirá por dónde me paso lo que amarrocaste y lo que me curran y a todos los hijos de una gran puta ¡Oleeee! (Cruza las manos) Perdón, muchachos, la carne la arrastra a una aquí abajo. Y la lengua es parte de la carne. Y hasta ustedes saben lo que todo el mundo opina de la lengua de las mujeres. O no ven desde allá arriba a todas las minas de este país puteando las góndolas del supermercado a viva voz. Eso, las que todavía pueden entrar a un supermercado. Pero pronto, y si ustedes se dignaran darnos una manito sería muuuuuy pronto, entraremos en malón como la horda primitiva a socializar lo privado. Porque, mis queridos, acá hay mucha gente que pertenece al orden de lo privado: gente  privada de comer, privada de leer y escribir, privada de dormir bajo un techo, privada de pensar, privada de vivir una vida que no sea la de un perro. Uno callejero, claro, se imaginan que no estoy hablando de Jazmín. ¿Quién es Jazmín? Esa basurita canina histérica  que aparece en una pantallita cuadrada que idiotiza gente acá abajo. La dueña se llama Susi, es una celebridad famosa, venal y descerebrada, el emblema viviente de la alegría prostibularia del no te metás, que es un producto folklórico argentino como el dulce de leche.  El dulce de leche es una confitura que se hace con…… (Medita) Bueno, tampoco la pavada. Si allá arriba no comen. (Bebe. Pausa) Me parece que me fui de mambo. Resumiendo, Tito, la plata tuya, que también es mía, me la paso por acá. (Se toca otra vez los bajos) Porque, Tito, hay que estar muy ciega, sorda, muda, insensible, idiota, para no darse cuenta de que este es un problema menor cuando uno abre los ojos y mira para ver. (Gran estrépito. Una carcajada cavernosa y diabólica proviene del retrato, que se enciende con una luz carmesí. Pina se retira despavorida. Hace cuerpo a tierra. Jadeando, atontada y desde el piso, balbucea) ¡Tito, cortala!  (Aterrada, susurrándole al público) ¿A ustedes también se les movió el piso?  (Sacando un dedito disimuladamente para señalar a alguien) ¿Para vos esto es del más acá o del más allá? ¿Será telequinesis o se largó el apocalipsis? (Pausa. Medita. Ríe. Se pone de pie de un salto)  ¡Basta! ¡Me prometí borrarme la marca de agua de los argentinos como yo, la clase media en picada! ¡Basta de jugar a la víctima quejosa! ¡Qué cagona, diosmío que puedo llegar a ser! ¡Avanti, sempre avanti!! (Se dirige desafiante, al retrato) ¡Quéee! ¡Quée! ¿Así que me querés asustar? ¿Te creés que no se que estás pensando que soy la misma boluda de siempre? Bueno, andá anotando  que ya no te tengo miedo y  que no sólo no abjuro de lo que pensé toda mi vida, que la plata sólo sirve para que los seres humanos vivamos con dignidad, sino que te tengo la gran noticia, SERES HUMANOS SOMOS TODOS, Napoleón López inclusive, aunque vos lo tratases como una cucaracha molesta y demandante. Bue, si no sirve para eso la plata es BASURA. Yo la reclamo para que esos garcas como vos no se la lleven de arriba y después la voy a usar para lo que se me cante (Otra vez la mano en los bajos) ¡ÉSTA! (Pausa. Pone el retrato boca abajo) Me hartaste, Tito, vacaciones de tu caripela por un rato (Toma champagne. Mira a público) Y ésta está canora.  Canta lo que se le canta. La cacerolita me canta con voz profunda, como nunca antes en mi vida. Porque salí a recorrer la cintura cósmica del Sur y me encontré con personas que tienen corazón, y cojones y ovarios y necesidades y proyectos y SUEÑOS. (Toma el retrato entre las manos y lo increpa) Si Tito, te rechina la palabra, ¿no? Las personas tienen sueños. Los que vos dejaste tirados por el camino para tener todas esas corbatas horribles que te hacían parecer un animador de show de putas en un casino de Las Vegas. (Reflexiona) Mucha seda, mucho color, mucho Versace, ahora,  eso sí, de elegancia espiritual, ni hablar. Mucho esplendor histérico, mucha noche, mucho gato en lentejuelas, pero elegancia de acá  (Se toca la frente) y de acá (Se toca el corazón) ni en joda. Bueno, joda fue lo que sobró. Joda densa, puterío de pensamiento y obra, y un montón de éxito-dependientes como vos que se compraron la del winner. ¡Por favor! Si en esas fiestas a las que me llevabas no juntabas un solo cerebro ni haciendo un racimo de cien personas. Una sarta de ignorantes que no leyeron más que a Paulo Coelho, ese mercachifle de la espiritualidad especialista en aliviar conciencias negligentes y cretinas. Pero por favor,  esos son socios vitalicios del club MÚSCULO Y SONRISA haciéndose los del Gotha europeo. Bueno, son casi TAN idiotas como los del Gotha europeo, pero sin siquiera hablar idiomas, por lo menos esos imbéciles dicen boludeces multilingües. Una manada de brutos pretenciosos pendencieros, ésos eran tus amigos de la  burguesía argentina. (Eleva los brazos hacia lo alto) ¡Me calenté mal, mirá! Ehhh, ehhh allá arriba, a ver si alguno me lo pone a leer algo así cuando le toque estar aquí abajo por la vuelta me lo tiene a un Nicolás de Cusa o a un Giordano Bruno o a un Baruch Spinoza. Si no ni se molesten, que se venga de vuelta de lobo estepario o de chacal así va a resultar más útil. (Para sí) ¡Que lo parió, cómo me indigna la necedad de los malvados! Un malvado, vaya y pase, pero un Borgia  idiota es tu mach, muchachos, es tu mach. Ahora, digo yo, lo asocié con Macchiavello esto que les estoy planteando. El asunto del bien y el mal, ese que nos vienen publicitando desde digamos, Platón, para quedarnos cortitos, ese tema que es el proselitismo favorito de allá arriba, juéguense muchachos y díganme de una vez, es un invento de acá abajo, ¿no? Porque viejo, acá se está armando una orgía del mal absoluto y ustedes, ni noticias. No, para mí que lo inventamos nosotros porque se vino el maquillaje cultural, viste, nos cosmetizamos en el transcurso de la historia para no ver CUAN HORRENDOS SOMOS y a otra cosa. Después se vino el romanticismo y le puso el moño ribonet a todo. Mucho encaje, mucha tos, mucho vinagre y ¡A buscarle la vuelta al sufrimiento! ¿Y cuál es la vuelta inobjetable? ¡Sufrir por amor! Ma qué amor ni amor. Un invento de la burguesía que la CIA tomó como tópico favorito de dominación y ahora, mírennos, estamos rodeados de una plaga de pastores  evangelistas con nombre de cantante de bossa nova. Pisás fuerte una baldosa y te salta uno desde abajo de tus pies. Esta es la luz de Cristo y toda esa pelota. No, no es serio, ché. ¡Miren, si no, muchachos, miren para abajo! (Pausa. Observa expectante) Nada, ni pío. (Bebe) Bue, en fin. Sigo la arenga con vos Tito, que al menos sé que alguna vez exististe. Si usaran esto (Señala la frente) aunque más no fuera una vez por día, se avivarían de que todo tiene su precio. Y castigo, porque por más que se forren de plata robando y engañándonos  la Justicia, aunque más no sea allá (Señala arriba) me juego los ovarios  que existe. Y para los que no creen en Dios, les adelanto que si no es Divina, es galáctica, porque en cualquier lugar del Universo debe haber más justicia que en este planeta. (Toma el retrato y lo mira fijamente a los ojos) Porque si no, ¿Me podés explicar cómo es que un borracho que se estrola la jeta hasta dejarse un ojo en compota es el amo del mundo? ¿A ése que usa la plata que nos rapiña a los laburantes decentes de este mundo para vestir de astronautas a unos gordos sobrealimentados de mierda que salen a cara de perro a cagar a bombazos a unos menesterosos que se defienden a pedradas, con la excusa de cuidarnos a todos, nadie lo manda en cana de por vida? ¿Y a ese gil de goma  perverso y mal atendido… ¿Qué, cómo se que está mal atendido?(Mira al retrato) ¿Vos no le viste la cara de capitán de corbeta que tiene la jermu? La gordita, la que sale a pasear con perritos sicópatas para hacerse la primera dama del mundo y es más grasa que alpargata rosa sobre un piano. Si, la que se parece a la Hillary por la cara de corta-miembro que tiene. Bueno, ese re infeliz borracho paranoico está jugando al TEG con el planeta con la plata que nos roba él y sus socios de la mafia con una aspiradora. Y volvemos a lo mismo. Plata, plata, plata. Por esa basura, matan de hambre a  diez de cada cien pibes que nacen en este país. Porque parece que hay nacimientos de primera y nacimientos de segunda. Como las obras sociales, viste. Las prepagas y las de los pobres, que ya ni siquiera existen. Si sos pobre tenés un corazón, un hígado, un páncreas y un apéndice que puede esperar hasta reventar porque no es tan fino como el de, por ejemplo, la Máxima, la reinita de historieta que aparece riéndose a mandíbula batiente en todas esas revistas que eran tu lectura de cabecera. ¡Y sí! Yo también las leía. Pero siempre tuve una ventaja. Siempre fui un poquito más sensible que vos y me daba cuenta, como si entrara en trance, cómo los espectros de los jíbaros iban haciendo su trabajo sobre mi cabeza. Lo mismo que cuando miro televisión. ¿Te acordás cómo te hacía sentir el power tener el control remoto en la mano sometido como un robot? ¡Parecía que sobabas un consolador! ¡Si hasta a veces se te caía un hilito de baba de placer de acá (Se toca la comisura izquierda del labio) Parecía que ibas a llegar al orgasmo. Oia, ahora se me ocurre, ¿Allá arriba tienen tele? Digo, sería como inaugurar un infierno postmoderno, ¡Imaginate tener que mirar una seguidilla de reality shows en sin fin! Otra que el Dante. A mí, te cuento, cuanto eché mala, se me fundió la TV y desde entonces me la paso viviendo. ¡Ni un sólo síntoma de síndrome de abstinencia, te juro! Yo que me la pasaba de boluda total aprendiendo a hacer esas porquerías inútiles que te enseñan para que el cretinismo se te haga crónico y se te selle el gesto de sorbe-miembro (Eleva las manos hacia arriba) Estuve a tono ¿Vieron? Decía, se te selle el rictus de sorbe-miembro en la jeta para siempre. Así que me la paso leyendo y buscando laburo, y salgo a cacerolear la cacerola y se me despertó una curiosidad imparable por el ser humano y por sobre todas las cosas, por ser humana, (Reflexiona en un aparte) mirámela, a los tacuarembós bieeeennnnnnnnlargos a la Pina por los palos, todavía. Me picó la curiosidad, que como toda persona bien nacida sabe, es la madre de todos los vicios. No todo fue fácil, lo admito. Al principio me agarré un julepe con el por-venir que ni te cuento. Una especie de pánico cósmico que me hizo quedarme guardada en casa con un ataque de catatonia gravis. Me tenía lástima, pensaba que la vida me había engañado, te miraba en el retrato a los ojos y repetía como un mantra TODO POR TU CULPA, TODO POR TU CULPA. TODO POR TU CULPA. Y se me cruzaba por la mente tu cara  de superado de country caro y me agarraba como una sensación de desamparo. Pero no me duró tanto como yo temía. Salí a la calle y me encontré con desamparados como yo, dispuestos a hacerse grandes y tomar sus destinos por la rienda. Y el mismo bichito de la curiosidad que me había picado en la soledad de mi queja, de mi autocompasión inútil, de mi cobardía burguesa de persona acomodada a las pelotudeces que te ofrece el sistema siempre y cuando hayas acumulado unos mangos, no importa cómo, ese bichito de la curiosidad hizo nacer  una  graaan pregunta ¿A ver cómo es que pasa esto? Me puso frente a mi coraje, a mi determinación de ser una persona libre con elecciones libres, una persona que aprende cada día a separar la paja del trigo, a verles la cara a los malditos sin sus máscaras, a diferenciar qué debe hacer y qué no debe hacer para no sentirse una forra,  sin maquillajes ni liftings. Siempre se ve lo que uno es en el rostro de los otros, cuando esos otros te miran a los ojos y les retribuís la mirada con lo mejor de tu honestidad. Y en ese intercambio aparecen los secretos develados, las mentiras denunciadas, se hace claro que nos gobiernan con una política insecticida de exterminio de personas como si fueran bichos feos, babosos, rastreros e innecesarios. De todo eso me di cuenta Tito, por dejar de tener televisión y no tener plata para comprar tus revistas narcotizantes. Por dejar de ser tu cucú, el relojito de madera prolijo y puntual  que te despertaba a la mañana en un hogarcito de escenografía kitsch con prolijidad de cuartel, donde los colimbas éramos tus hijos y yo, para que no se te desarmara ese sueño de orden vertical que te permitía seguir circulando como si alguna vez hubieses sido un ser humano. Pero te tengo una noticia, aquí abajo, la vida está  tomando la posta. Y el infierno pulcro que inventaste en la tierra vos y tantos infectos mafiosos como vos que en el fondo no tienen sino terror a la vida tal cual es, se está derrumbando. Ya hubo dos torres caídas, faltan muchas más. Esas dos soberbias pijas virtuales que se erguían como provocación del poder cayeron como lo que eran, monumentos de cartón. Lástima que en este tipo de ritual de purificación siempre pagan justos por pecadores. (Eleva las manos hacia lo alto) ¿Quién me puede contestar por qué desde allá arriba? Murieron telefonistas, barrenderos, limpiadores y vendedores de panchos. Y les enchufaron el fardo a  menesterosos foráneos que son bombas de tiempo  porque no tienen nada que perder; si ya lo han perdido todo. Y así estamos, acá abajo, gracias a vos y tantos otros como vos que se reproducen como hongos después de la lluvia. (Mira para arriba) ¿Ustedes hace como mil años que están de huelga, no? Porque si no, no se explica viejo. Deben estar haciendo lobby en otra galaxia porque ésta la dieron por perdida. Y creo que esto no termina acá. Creo que hay más de lo peor. O de lo mejor, quién te dice. Porque me parece mejor que una cretina como yo se haya avivado, qué querés. Aunque sea perdiéndolo todo. Y dándome cuenta de  que aquí hay pendejos que lloran de hambre y se desmayan en la calle, y duermen con los pies negros de tierra en una plaza cubiertos con una bolsa de basura. Y en este caso la basura no es la guita que vos acumulaste currando a medio mundo, es basura pestilente, podrida, hedionda. (Reflexiona) Igual que la que vos acumulaste, bah, nada más que la tuya está maquillada. Porque si esos papelitos verdolaga-grisáceos sirven para desatar la hecatombe humana que producen, son basura intoxicada de injusticia. (Suspira, fatigada) Ahora entiendo por qué alguien en algún momento se decide a agarrar un fierro y sale a reclamar su derecho a cuetazos. Y yo, que descubrí lo que es la vida, que me encontré con mis ganas de vivir, no quiero más muerte, Tito. No quiero la muerte en vida que tenía antes ni quiero la muerte en muerte con que nos amenazan los garcas como vos. Quiero una vida para los que viven y una muerte para los que mueren en sus camas, después de haber vivido la vida con dignidad, que es decir alegría y creación, y arte. Vivir es el mayor arte que tenemos para desarrollar y entre todos, acá abajo, lo podemos convertir en un infierno o en una bendición. Todo eso descubrí, Tito, saliendo a revolear la cacerola. Y me gusta, que querés, me gusta más tener los ojos bien abiertos que con anteojos oscuros de setecientos dólares (Se pone la mano en la boca, mirando hacia arriba) ¡Perdón, perdón! Nombré el arma mortal del  Maligno, no me castiguen que fue sin querer, la fuerza de la costumbre. Se ve que todavía no estoy curada. ¿Será síndrome de abstinencia. (Se persigna, y reza una plegaria con la cabeza gacha). Y ahora, cuando me pongo loca, no digo TODO POR TU CULPA mirando tu retrato. Primero, me miro al espejo y si se me aparece el mantra, me lo digo a mí, tratando de que me penetre hondo en la conciencia. Porque yo no puedo arrojar la primera piedra, Tito, por más que por cobardía, negación o estupidez, y por qué no indiferencia disfrazada de ignorancia, haya producido menos estragos que vos, en esta vida. Pero Tito, yo sé perfectamente que de ahora en más, después del cacerolazo mental que me puso los chips en movimiento, no puedo echarte la culpa, fui tu socia Tito. Y soy tan culpable como vos. Y sabés qué pienso hacer, en vez de sentirme culpable y quedarme arrodillada pidiendo perdón, pienso hacerme responsable. Ni más ni menos, responsable como todos somos en nuestra medida por lo que nos pasa. A ver si de una vez por todas cada uno se pone su sayo y empezamos a dejar de disfrazarnos de copados demócratas y miramos y vemos. Porque si no, Tito, mucho me temo que  va a empezar a pulular por todos lados una lógica de la hecatombe, porque todos los seres humanos tenemos un espíritu a cultivar en este planeta y podemos elegir ser piqueteros, luchadores, valientes, cobardes, garcas, soberbios, generosos, democráticos, fundamentalistas o fascistas. Sólo falta que reconozcamos qué parte de nuestra herencia genética queremos poner a trabajar. Y se viene la retribución, Tito, se viene con todo. Porque los oprimidos descubrieron algo de lo que todos podemos aprender. Descubrieron la mentira que nos quieren hacer creer de que todo es rápido rápìdo ya mismo, porque ¨time is money¨ y ellos ya saben que el tiempo es un invento, lo mismo que lo de apurarse. No tienen apuro. Ellos saben que el tiempo o es eterno o no es. Y se juegan al tiempo eterno. ¿Va a poder el súper poder apurado para comprarse comida infestada de colesterol y artefactos domésticos como los que vos usabas para torturarme contra eso? No lo creo, de verdad, no creo que nadie en esta tierra pueda con la idea del tiempo eterno. Así que ¡Agarrate Catalina!  ¿Sabés por qué se viene? Porque nadie le ofrece humanismo al fundamentalismo. Porque es fácil decir son unos negros de mierda como vos decías de Napoleón López, mientras le sacabas todo, hasta la lengua, para comprarte esos patéticos trajes brillosos de payaso de cóctel en el Sheraton. Sabés cómo se llama eso, Tito. Se llama CO-DI-CIA. Y te aviso que es uno de los siete pecados capitales. (Levanta el brazo) Aunque allá estén trabajando para otra empresa. Pero no, el curda de la galletita se nos pone paranoico y balbucea pelotudeces en público porque le voltearon los monumentos al pene (Reflexiona) Mirá que hay que ser impotente para hacerle un monumento al pito, ¿no? No, si siempre lo sospeché, en el gran país del norte el negocio debe ser ponerse una fábrica de consoladores.(Vuelve) El curda de la galletita, te decía, después de varias incontinencias verbales, siguiendo la tradición de su papá que gustaba lanzar los chanchos en las reuniones internacionales sobre el pantalón de los emperadores,  empieza a aceitar los supositorios para, en lugar de ponerlos donde su inconsciente encarcelado se lo está pidiendo a gritos, se los tira desde el aire a los aturbantados en zapatillas flecha. Y qué podemos esperar que suceda, eh? ¿Ehhhhh? (Mira arriba) ¡Ja! Se quedaron sin palabras, ¿no? Me alegro, porque ya se usó tanto la palabra para decir bolazos que parece que lo único que vale son los papelitos de colores, principalmente si son verde grisáceo. Pero les tengo una noticia, y a lo mejor sólo estoy confundiendo mi deseo con la realidad, pero no importa, es mi imaginación y me la trinco cuando quiero. Me parece que no va a pasar mucho tiempo para que el curda de la galletita tenga que empezar a meterse los billetitos en el lugar donde le gustaría alojar sus ojivas supositorio. Creo que depende de todos nosotros. Y no se trata de usar o no los billetitos, no sólo de eso. Se trata de para qué los usamos. Y qué precio les ponemos. Porque nos hemos olvidado de que no tienen valor, tienen precio. Y confundiendo el valor con el precio es que perdimos el valor y los valores. (Mira al público) ¿O me equivoco? Y la loca carrera por acumular esos papelitos de colores nos ha convertido en monstruos.  Porque monstruos somos los que llegamos a matar para conservarlos y monstruos son los que tienen que matar para tenerlos. ¡Siiii, digámoslo con todas las letras! EL MONETARISMO FINANCIERISTA CONVIRTIÓ A LA HUMANIDAD EN UNA RAZA MONSTRUOSA. ¿Cuántos crímenes se perpetran por día en nombre de una moneda? ¿O te vas a creer que si el gran país del norte maneja al FMI como su bastón de mando es por otra cosa que hacer valer el pito más de lo que el pito vale? Ahora, si ya se les cayeron los dos pitos emblemáticos, yo me pregunto por qué se los sigue adorando. (Mirando a un espectador) ¿Te digo por qué? Porque tienen un gran programa de propaganda que nosotros nos vinimos comprando como única verdad. Como bienestar y felicidad y éxito. Y nos vendieron que hay que acumular mucha moneda para ser exitoso. Nada de hacerla circular, sólo cuando hay que seguirle demostrando al mundo que uno sigue siendo rico, poderoso, fuerte, temible. Nada de ponerla en arte, educación, alegría de todos. ¡¡¡NO!!!! Acumular, acumular, acumular para que en el futuro no me vaya a faltar nada. Y yo me pregunto, si estás viviendo un presente de mierda, sin compartir nada, con los cantos apretados para seguir reteniendo para el futuro. ¿Para qué querés llegar al futuro caminando por este presente paranoico? (Mimando que alguien la atropella o empuja) Cuidado que el negro de mierda no me toque, cuidado que el pibito de la mano estirada no me pida, cuidado que la sirvienta no me robe, cuidado que la vendedora no me curre, cuidado que el tachero no me afane. ¿Se dan cuenta cómo vivimos? Los que tienen algo viven para cuidarlo, los que no lo tienen viven para desearlo. ¿Y quién nos vendió esta mística de que la plata da poder? Por algo acá la llamamos plata, metal, vil metal (Pausa) Para mí, qué querés que te diga, aunque me tildes de chiflada, esto termina siendo un invento del demonio. ¿O las guerras, tengan la excusa que tengan, no se hacen por plata? El país que pierde tiene que pagarle al ganador. (A un espectador)¿O no lo sabías? Claro, el que pierde nunca tiene un mango, así que le pagan con esclavitud, con riqueza de la tierra, con la tierra, con depósitos de minerales, con petróleo, con lo que sea, pero pagan con cosas o lo que es peor, con vidas humanas. Montado sobre este gran engaño diabólico está el ejercicio del poder. Así que el secretario del diablo puede ser hasta un borracho que se come la galletita, que no puede poner una palabra al lado de la otra, que miente diciendo que come galletitas que lo ahogan cuando todos sabemos que está ahogado en litros de whisky, no importa, cuanto más perverso, mejor. (A otro espectador) ¿Vos, acaso, no te quejás de lo idiota que son nuestros dirigentes? No son tan idiotas, mi vida, tienen un plan de adoración permanente al dios metálico muy bien trazado y lo cumplen a rajacincha. Caiga quien caiga. Y caen siempre los mismos, los muertos de hambre primero, porque no tienen ni fuerza para protestar, los analfabetos, por eso al poder le importa un carajo poner cinco guitas en educación, los viejos porque ya no sirven más que para molestar pidiendo que les reconozcan la sangre que dejaron trabajando, y una larga lista que vos mismo podés completar y que junta a todos los sirvientes de la historia. (Mira a alguien) Y te tengo una noticia más reveladora. EN EL MUNDO YA NO EXISTE TODO EL METÁLICO QUE NOS VENDEN QUE EXISTE. Esto recién empieza. Nosotros somos los primeros chanchos de la India. Bah, seríamos los primeros chanchos de la pampa húmeda. Los primeros chanchos de América del coño sur. Pero no va a pasar demasiado tiempo en se caigan todos los velos, porque el apocalipsis ya comenzó, mi vida, aquí, en la reina del plata sin plata ni reina. Nadie es del todo bueno, nadie es del todo malo, pero a la humanidad le encanta fabricar víctimas. Y los roles nunca son fijos. Ahora resulta que los israelíes son nazis. Y que tienen legalizada la tortura. Y que los alemanes están en el molde porque todavía les dura la culpa y la vergüenza. Entonces te aparece un nazi francés que quiere empezar a tirar árabes por el Sena, rumbo al Mar del  Norte y que los tanos dejar morir ahogados a pobres desgraciados que se meten apiñados en un barco para llegar a algún sitio donde puedan comer. (Mira arriba) ¿Che, cuándo van a reinaugurar la sucursal acá? Porque esto hace rato que se nos pudre mal. (Al público) A lo mejor están esperando  hasta que hayamos aprendido algo y quieren que tengamos un rapto de compasión. Que la compasión, el sufrir con el dolor del otro, nos pase por el cuerpo y se nos haga carne, y todos lloremos cuando un pibe se muere de hambre, o lo que es peor, con la cabeza volada a pedacitos por las bombas que tiran los amos del terror de estado en guerras orquestadas por la mafia sionista y hagamos algo para terminar con tamaña atrocidad. (Medita) Puede ser, porque si no, voy a pensar que aquéllos (Señala arriba) nos dieron por perdidos. (Toma el retrato por última vez) ¿Sabés para qué me gustaría que pudieras contestarme? Para que me digas si de allá arriba viste cómo fue tu velorio. Qué triste día, Tito, ni un perro vino a despedirte. Estábamos los chicos y yo, ahí sentados, muertos de frío y de soledad. Mirándonos entre bostezo y bostezo y con ganas de irnos a dormir, sin animarnos a dejarte ahí, duro como un salchichón primavera, como un muñeco de cera. Y sabés lo que me dijo nuestro hijo menor. (Pausa. Profundamente conmovida) ¨Mami, qué feo, papá se murió y es como si nunca hubiese vivido¨. (Deja el retrato. Se enjuga las lágrimas. A una persona) ¿Te estás deprimiendo, no? Y bueno, no está tan mal deprimirse para bajar por fin los decibeles de tanta mentira, tanta mierda vendida como oro, para entender de qué se trata. Llegar al hueso, mirar la verdad descarnada, a la cara, sin la máscara de la comedia histérica que venimos actuando. ¡Pum para arriba! Hay que animarse a  perder el decoro. No decorar más, cagarse en la apariencia y mirarse uno la caripela en el espejo, si todavía le queda uno a mano y decirse, sin anestesia, si esto sigue pasando y lo sigo tolerando, es TODO POR TU CULPA.(Reflexiona) Bueno, eso tal vez sea un poco extremista, yo en el fondo soy una tana calentona. Sería mejor decir yo también soy responsable de todo esto. Yo también puedo salir a la calle y mirarle la cara a mi prójimo, ése  que como yo tiene sangre y piel y huesos y pensamiento y familia y sueños y derecho a no convertirse en un ser bestializado por las carencias. Así como yo también tengo derecho a dejar de ser una bestia  de codicia. Y mirar, y ver, y sentir, y escuchar, y por qué no amar, AMAR, AMAR, AMAR, AMAR, AMAR, AMAR, aunque esté tan mal visto. (Suena el timbre) ¿Quién será? (Sale a un lateral. Se oye ruido de multitud, cánticos. Pina asoma la cabeza hacia afuera. Luego mira a público) Chau, gente, hasta más ver, me vinieron a buscar, la vida me sigue llamando. (Sale). FIN.